martes, 24 de mayo de 2016
Esclavo de tu memoria o creador de tu presente
Cuando recién te despiertas a la mañana, ¿qué
te acuerdas de ti?, ¿tu vida entera se aparece de golpe?, ¿comienzas a pensar
en lo que debes hacer?, ¿alguna vez reflexionaste en cómo te inicias cada
día? En realidad, en el instante en que
estás conciente otra vez después de una noche de sueño, tu vida está en
blanco. Tienes que recordar quién eres,
qué vas a hacer, tu pasado, tus planes, tu entorno, lenta o rápidamente vas
recordando-te. Tú eres tu memoria.
Pocas veces, tomamos en cuenta que nuestro
existir es producto de la memoria. No
podríamos desempeñarnos si no recordáramos cómo es hacer el desayuno, lavarnos
los dientes, vestirnos, leer el diario, realizar la actividad a la que nos
dedicamos, etc. Estas funciones de la
memoria son imprescindibles y nos facilitan las tareas. Es la estructura de nuestro hacer.
¿Qué sucede con nuestro ser? ¿Hasta qué punto nos define el cargar con las memorias del pasado? ¿Qué cambiaría de nosotros si pudiéramos
olvidar? ¿Es posible olvidar? Preguntas vitales. ¿Qué respuestas tenemos a ellas? En
general, crecemos con la idea de que el pasado es imborrable, fijo,
determinista. A tal niñez, le
corresponde tal desarrollo. A tal
situación traumática, le sigue tal invalidación. Una especie de teoría casi condenatoria y
fatalista, en la que nos ofrecen la adaptación
o la lucha como soluciones.
¿Hay otra?
Pensemos. Cuando aprendemos a
conducir un automóvil, en principio tenemos que recordar los distintos
elementos y la forma en que funcionan. A
medida que practicamos y los vamos incorporando, se nos hace automático manejar
y ya simplemente nos subimos y lo hacemos sin pensar. La
clave es que aprendimos e incorporamos el proceso. ¿Por qué continuamos recordando cuando se
trata de ser? Porque no encontramos la enseñanza y no la hicimos carne, parte de
nuestra nueva vida.
Cuando se dice que debemos recordar los
genocidios de pasado para no repetirlos, se olvida que lo hacemos porque
todavía no aprendimos de ellos y seguimos creyendo como Humanidad que la
solución de los conflictos es a través de la confrontación y la dominación,
porque la lucha sigue siendo la forma de desarrollo y la guerra el mayor
catalizador de energía grupal. Cuando podamos internalizar que el amor y la
paz son nuestra esencia y actuar desde ellos, no repetiremos nada porque un
nuevo paradigma será instalado y generaremos a través de la cooperación y la
creatividad conectadas al Ser.
Si sigues creyendo que las circunstancias de
tu pasado determinan tu presente es que estás esclavizado por tu memoria. Más
bien pregúntate cuál fue el propósito por el cual elegiste esas circunstancias,
acéptalas y aprende de ellas el potencial luminoso que traen para que
concretes. Tus malos recuerdos
persistirán mientras continúes creyéndolos condenas perpetuas en lugar de
oportunidades de crecimiento y motivaciones de comprensión, perdón y
gratitud. Al activar tus capacidades
latentes y disfrutar tu vida amorosamente, tu memoria irá desvaneciéndose en el
tiempo como una neblina, mientras el sol brilla en cada instante… el aquí y ahora es la única solución y la
única verdad.
En última instancia, todo es una ilusión, como
te das cuenta cuando sanas tu pasado y vives en el presente. Ningún sufrimiento ni ninguna alegría existen
verdaderamente, ninguna situación fue real, nadie te dañó ni dañaste a
nadie. Estás aquí pretendiendo ser un Ego haciendo experiencia, separado de
Dios/Diosa. Es un sueño. Sigues siendo Dios/Diosa. Despierta.
Mientras elijas seguir en esta ilusión colectiva, ¿cómo la vas a fundar? ¿Dolorosa, limitada, carente, atada al
pasado? ¿Alegre, amorosa, serena,
creativa, abundante, potente, en la Gracia?
Es tu decisión. Olvida tu memoria y recuérdate chispa de Luz.
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Laura Foletto
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16:06
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miércoles, 18 de mayo de 2016
La hipersensibilidad como camino evolutivo
En una entrada anterior, mencioné que las personas
introvertidas suelen ser hipersensibles.
También, es una condición poco reconocida y generalmente tomada como un
perjuicio (o como un privilegio, lo cual tampoco es tan real). Como todo, tiene sus ventajas y
desventajas. En principio, veamos
algunas características:
-
Las neuronas espejo actúan constantemente. ¿Qué son? Situadas en la corteza frontal inferior,
cerca del centro del lenguaje, están
relacionadas con la empatía y con la habilidad para captar, procesar e
interpretar las emociones ajenas.
Desde la infancia, perciben hasta las más pequeñas actitudes de los
mayores y los más diversos aspectos de las situaciones y, como no pueden
siempre desentrañarlas correctamente, suelen vivir con ansiedad, confusión y
una fascinante curiosidad las relaciones y las vivencias, lo cual los lleva a
reaccionar excesivamente y/o a
encerrarse por no ser capaces de afrontar tanta información externa e
interna.
-
Tienen una gran actividad en la ínsula, la cual está relacionada con el
sistema límbico o sea con las emociones. Se dice que es el centro de la conciencia y
tienen mucha receptividad a estímulos visuales relacionados con rostros y
expresiones emocionales como también a otros vinculados a estímulos físicos
(como luces, ruidos u olores fuertes) teniendo un bajo umbral para ellos, al
igual que para el dolor.
¿Cuáles son las
dificultades y los dones?
-
El hecho de empatizar con los demás, reconociendo sus emociones y
pensamientos, otorga un gran poder, al igual que una gran vulnerabilidad. Es posible que confundan lo de
los demás con lo de ellos, sin lograr separarlo. Es necesario saber cuidarse, poner límites y
acompañar sin fusionarse.
-
La intensidad de sentimientos que no encuentran una salida fácil por
sentirse raros y aislados los puede llevar a depresiones, sufrimientos inútiles
y tristezas. Deben aprender a abrirse a personas de
confianza, a expresarse, a tomar esa extrema sensibilidad como un regalo que
les permite disfrutar de las pequeñas cosas de la vida como de la ofrenda de
amar y ser amados profundamente.
-
La soledad que tanto los atrae para procesar sus percepciones y
creatividad puede ser tanto un pro como una contra, si no saben manejarla junto con otros momentos de participar con los
demás.
-
La aceptación y reconocimiento de su condición es la llave para su
evolución; de lo contrario, es la
clave para su destrucción. Comprender
que los demás no tienen su sensibilidad a los estímulos físicos o emocionales,
al dolor y la vulnerabilidad, a los constantes cuestionamientos, a la intuición
y conexión, al detallismo y exigencia, los puede convencer de integrarse un
poco más y compartir esos dones con los otros, que necesitan de alguien con
quien abrirse a procesos más interiores y hondos.
Soy hipersensible y conozco unos cuantos. Algunos enarbolan su estado como una
prerrogativa y exageran sus características hasta considerarse
“especiales”. Otros se ocultan vergonzosamente
y sufren. Estas posiciones duales no
sirven, ya que perjudican la esencia que traemos. Todos somos distintos, cada
uno eligió su propia forma de aprender al encarnar con ciertas condiciones. En ellas, reside su fortaleza y su desafío,
su facilidad y su obstáculo, su capacidad de servir y de recibir. Al
entregarnos a lo que somos, abrimos la puerta al potencial de felicidad y
plenitud que reside en cada uno.
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Laura Foletto
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martes, 10 de mayo de 2016
La contribución de los introvertidos
Según las
estadísticas, un 20% de las personas son introvertidas. En una sociedad
que privilegia la extroversión, las características de los introvertidos suelen
ser poco reconocidas y su contribución desvalorizada.
¿Cuáles son las
particularidades de cada uno? Al parecer, las diferencias ya vienen desde
el cerebro. Los introvertidos tienen más materia gris en la corteza
pre-frontal (relacionada con el pensamiento abstracto y la toma de decisiones)
y más actividad en los lóbulos frontales y en el tálamo (lo que los haría más
capaces de hacer planes, resolver problemas, aprender, controlar lo motor
y la vigilancia). Esto significaría que se dedican más a lo abstracto,
a los detalles (y a ser abrumados por ellos), a observar y analizar, a vivir en
su mundo interno.
Los extrovertidos,
al tener una corteza pre-frontal menos densa, tienden a estar más en el momento
y no indagar demasiado; asocian la sobreexcitación a una forma de recompensa,
lo que los lleva a actividades más riesgosas para bajar la angustia. El
lado derecho de la amígdala y la corteza cingulada son más grandes, por lo que la
respuesta y el aprendizaje emocional se les facilita. Se sienten a gusto
en lo grupal y suelen tener mejor autoestima.
Según estén
emocionalmente estables o no, pueden tener estas peculiaridades:
Se dice que una
forma de diferenciar al introvertido del extrovertido es que los primeros se
fatigan de la interacción social y se retraen para evitar la ansiedad mientras
los segundos se ponen ansiosos al estar solos y se recargan estando con
otros. ¿Cómo se comportan? Al extrovertido se le abren las
puertas porque tiene más contactos, sabe tratar con toda clase de personas,
habla de sus problemas abiertamente (con lo que se descarga), es divertido,
optimista y es más valorado socialmente.
Por lo tanto, el
introvertido parece tener más problemas porque se lo percibe callado, tímido,
solitario, reservado. Básicamente es selectivo, elige con quién
relacionarse, elige qué mostrar y qué no. Tiende a pocas relaciones pero
más profundas. Disfruta su soledad e interacciona según sus necesidades.
Mientras el extrovertido charla y se mueve, el introvertido observa y examina.
Y ahí está su gran contribución: en el análisis y las soluciones que puede
aportar. Al costarle interactuar, es muy común que el introvertido se
calle y se retraiga. Debe hacer el esfuerzo de comunicar lo que advierte
porque ese nivel de exploración y penetración es muy necesario en un mundo
muchas veces superficial y exitista.
Soy una
introvertida con algunas características extrovertidas. Conozco los
prejuicios que afrontamos: parecer antipática, cerrada, antisocial, fría (o
intensa e inconvenientemente emocional, lo que se ha ido diluyendo a medida que
fui manejando las emociones), detallista, sabelotodo, etc. Al principio,
me la pasaba opinando sobre cualquier cosa porque amo aprender y he leído sin
límites, pero he aprendido a callarme y opinar cuando me lo piden o considero
que es necesario (con sus excepciones, jaja!). Generalmente, tengo muchos
consultantes introvertidos porque uno atrae lo que es. Sé de sus
problemáticas y me encanta ayudarlos a encontrar lo bello y valioso de su naturaleza.
Ser hipersensible acompaña esta forma de ser (lo trataré en el próximo Boletín)
y puede ser tan difícil como precioso. Aceptarnos y aceptar lo
diferente hace a la integración en el Amor que nos debemos como
humanidad. Todos traemos algo maravilloso que dar y recibir y florecemos
cuando nos abrimos a la interacción, cada uno desde su propia esencia.
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Laura Foletto
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12:25
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miércoles, 27 de abril de 2016
Tu cuerpo es humano y es sagrado
Carrocería,
traje, hardware, vehículo, descartable, máquina, envase, impureza… Así llamamos al cuerpo… Así lo rechazamos, lo negamos, lo
despreciamos… Como si fuera poca cosa,
insuficiente, como desecharíamos un planeta o una estrella. ¿Por qué no? ¿No son materia también?
En este afán de “elevarnos”, ya sea a lo mental o a lo espiritual, lo
físico se denigra como algo menor, sucio, prescindible. Casi todas las religiones han
menospreciado el cuerpo como el recipiente indecoroso que contiene lo
importante. En las sociedades modernas,
se lo exhibe como un trofeo, se lo mecaniza para que haga lo que la mente
quiere, se lo anestesia con pastillas para que no moleste. Pocos lo escuchan…
Si
elegimos encarnar (estar en la carne), ¿por qué ese afán por menoscabarla? Eso hacen los “espirituales” mientras los
“materialistas” solo viven en la dimensión de lo concreto sin explorar lo sutil.
Unos y otros no integran, no comprenden que ambos hablan de lo mismo,
que se reflejan. ¿Cómo? Acerca de la conexión cuerpo-mente, he subido
a mi página el libro “Usted puede sanar su vida”, un clásico de Louise
Hay, que brinda un resumen muy claro en sus páginas finales. En cuanto a la conexión energética, escribiré
en el blog en esta semana.
Nuestro
cuerpo no es una casualidad, el buen o mal resultado aleatorio de los genes de
mamá y papá. Revela nuestra personalidad
(por eso, un entendido puede “leerla” al observarlo) y nos da claves constantes
acerca de lo que hemos vivido, lo que estamos experimentando y los miedos del
futuro. El cuerpo habla.
Vivir una
espiritualidad desconectada de lo físico, meditar para escapar de los desafíos,
obsesionarse con la alimentación o la salud, tratar de vivir fuera de la
realidad, son estrategias inútiles porque lo que vinimos a experimentar, a
aprender, a crear pasa por el cuerpo necesariamente. No hay una existencia de tercera dimensión,
material y prescindible, sin significado ni propósito: ella muestra y encarna la espiritualidad que hemos elegido probar.
Nos
encanta leer sobre desarrollo personal y apreciamos las historias de personas
valerosas pero, cuando nos sucede a nosotros, queremos escapar y le echamos la
culpa a alguien en lugar de apreciarlo como la oportunidad de evolucionar. Tal vez porque hemos abusado de aprender a
través del sufrimiento. Creo que estamos en tiempos de aprender por
medio de la conciencia. ¿Y si nuestra
misión ahora consistiera en ser felices?
¿En amar y ser amados, en desplegar alegría, en convertirnos en sabios,
en disfrutar de estar en este maravilloso planeta-hogar? El cuerpo es tu amigo en ese proceso y está
acomodándose para contener más energía. Acéptalo, ayúdalo, mímalo, honra tu
elección, escúchalo. Te lo compensará
con creces.
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Laura Foletto
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19:12
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martes, 19 de abril de 2016
¿Sirve sufrir y preocuparte por los demás?
Una consultante me
comenta que no puede dormir cuando su hija sale a la noche por la inquietud de
lo que le puede pasar. Una conocida habla largamente de las desgracias
del mundo, con una actitud compungida y casi desesperada. Una amiga llora por la
muerte de un pariente, diciendo que no aguantaría si a ella si le ocurriera lo
mismo. ¿Qué sucede cuando sufrimos por los demás?
En principio, existe
una actitud de reflejo, como la de mi amiga. Conscientemente o no,
nos ponemos en la posición del otro y nos compadecemos porque sentimos lo que
él siente (o lo imaginamos, porque quizás sienta otra cosa). Esto es lo
que nos hace humanos, capaces de empatizar y colaborar. Pero, ¿qué pasa
cuando esto se desborda y constantemente estamos alarmados y acongojados?
Tendemos a creer
que nuestro sufrimiento ayuda, que nuestra preocupación favorece, que nuestro
desasosiego es útil. La verdad es que no lo es. También pensamos
que nuestra energía (no solo la de acción sino la emocional, intelectual,
espiritual) queda atrapada en nuestra propia burbuja. Nos suponemos a
nosotros mismos como seres aislados, que solo intercambian palabras o
actividades puntuales y ahí se termina.
Estamos
conectados con el Universo.
La famosa frase “Todo es Uno” no es una bella abstracción de los libros
sagrados: es una realidad. Todo es energía de una forma u otra y fluye
e influye. Cuando una persona sufre y tú sufres con ella, tu energía
se suma a la de ella y la cargas con más sufrimiento. Cuando te quejas
acerca de algo, lo refuerzas. Cuando imaginas un panorama desolador, estás
apoyando a que se realice. Nada permanece en tu esfera ni es neutral: estás
fortaleciendo lo que más temes o sufres.
Otra teoría (que no
ponemos en práctica) es que somos creadores. Leemos mucho acerca de ello
y en general lo hacemos desde el punto de vista personal: lo que podríamos
cambiar de nuestro propio mundito. No tomamos en cuenta que no existe tal
mundito separado, sino que está en conexión con el Todo y minimizamos nuestra
contribución por considerarla poca o inútil frente al tamaño de semejante caos.
Así, continuamos haciendo lo de siempre, sumándonos a ese caos. No
hay energía insignificante ni infecunda.
Entonces, ¿qué
puedes hacer?
-
Comienza
por dejar de proyectar, de poner en los demás lo que es tuyo. Hazte responsable de tus
pensamientos, de tus emociones, de tus actos, de tu vida. Acompaña al
otro animándolo, alentándolo a sacar lo mejor de sí, confiando en él,
enviándole luz, claridad, amor.
-
Deja
de victimizar y victimizarte.
Estoy notando una creciente corriente de “protección” de grupos, enfermedades,
condiciones, etc. desde el punto de vista de que son desamparadas víctimas del
destino que es necesario llenar de prebendas y defensas (así pronto la mayoría
de la población estará dentro de alguna categoría para “pobrecitear”).
Teniendo en cuenta que elegimos lo que venimos a vivir y que nadie en la Tierra
es un ángel puro libre de desafíos, flaco favor les estamos haciendo al no
empoderarlos, brindándoles recursos para que puedan demostrarse su propio valía
y potencia.
-
Valora
tu contribución.
Estamos en tiempos magníficos, en los que es necesario concientizar que este es
un juego que cambia de acuerdo a los jugadores. Son tiempos de evolución,
no de revolución. Cuando veas algo que no te gusta, enmárcalo dentro de
la Unidad, no de la separación fatalista. No está fuera de ti, reconócelo
como una parte tuya que necesita comprensión y amor. Cuando veas la Oscuridad,
no te asustes ni te deprimas, comprende que es falta o ignorancia de Luz.
Tómala, llévala a ese lugar sagrado dentro de ti e ilumínala, para que pueda/s
evolucionar hacia mejores espacios. Puedes asistir a la sanación
instantánea de la Humanidad aquí y ahora, no solo en lo social sino también con
la Naturaleza (terremotos, inundaciones, etc.). ¡Es maravilloso!
-
Admite
tu transformación.
Estoy observando que estamos integrando todos nuestros aspectos, esos que
rechazamos y/o proyectamos, esos llenos de oscuridad y negación. Aparecen
como fantasmas del pasado o como vengadores del futuro, llenándonos de
frustración y confusión. Muchas veces, solo necesitan aceptación, perdón
y sanación.
-
No
estás solo ni aislado.
Eres parte de Todo Lo Que Es. Tu energía fluye, dando y recibiendo,
transmutando y transmutándose. Habita tu cuerpo, resignifica tu aporte, ámate y
ama, eres guiado y protegido, eres magnífico.
Publicado por
Laura Foletto
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15:49
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jueves, 14 de abril de 2016
La espiral de evolución en tiempos difíciles
Este es un mes desafiante. Ya viene de marzo y se está
incrementando. Hay una gran
inestabilidad que pone a prueba todo, ya que altas energías están transformando
la vida como la conocemos, abriendo la conciencia a nuevas formas de ser y
estar, integrando cuerpo, mente y alma.
Sobre todo, pone a prueba aquello que creíamos “seguro”, conseguido,
exitoso. Siempre hay nuevas capas que
abordar…
La
evolución es una espiral; todo lo creado sigue ese patrón. Implica el volver a un mismo punto una y otra
vez pero desde un nivel distinto, lo que permite observarlo desde una
perspectiva diferente. En cada vida, el
crecimiento circula alrededor de una determinada espiral; hacemos un giro completo
explorando una cierta escala y, en la subida hacia el próximo, muchas veces nos
topamos con una crisis porque creemos que ya sabemos todo y deseamos quedarnos
en lo cómodo. Sin embargo, el Alma
empuja y terminamos encontrando otro grado más profundo y fértil que nos trae
más sabiduría y valiosas vivencias.
Estamos explorando muchos estados dentro de un
mismo nivel, asociados con otras vidas, y es muy desgastante. Así como nos gusta complejizar para no
hacernos cargo, también nos atrae simplificar para tranquilizarnos. Pasa algo y lo atribuimos a una sola causa;
sin embargo, para que un punto suceda es necesario que mínimamente dos líneas
se crucen. Un minúsculo suceso
descompagina muchos planos y le echamos la culpa a alguien o a algo para desembarazarnos
del problema. No funciona (menos
ahora). Es necesario explorar las
múltiples variables que hicieron posible ese
evento. Al hacerlo, desmontamos viejas estructuras inservibles, ideas
enquistadas heredadas, apegos inútiles, emociones reactivas, objetivos que no
pasaron la prueba del tiempo, personas o situaciones que ya cumplieron su
ciclo, etc. Ese pequeño (o gran)
acontecimiento dio pie a una limpieza importante, que abre el camino a un nuevo
nivel.
Cuanto más creemos que ya lo sabemos todo acerca de
algo o que triunfamos en algún aspecto, más fuerte es la caída. Debemos mantener la actitud humilde del
aprendiz que siempre está atento a enriquecerse con la experiencia. En ninguna otra cosa es esto más cierto que
en la supuesta “espiritualidad” que sostenemos haber adquirido. Un
excesivo alejamiento de lo humano, de lo material, de la realidad será seguido
de una atracción brusca desde la abstracción aérea hacia la tierra concreta. Refugiarnos en los “mundos sutiles” para
evitar enfrentar lo no elaborado ni sanado es una mala estrategia.
Muchas veces, esto proviene de una obligación que
nos han inculcado: debemos ser “buenos”.
Asimilamos ser correctos y
virtuosos con ganarnos el Cielo, con ser espirituales. En principio, YA los somos: somos seres
espirituales transitando una experiencia humana. Estando encarnados, no podemos
huir de lo que eso significa.
Estigmatizar el cuerpo, los miedos, los instintos, los errores, lo
negativo, lo “malo” y rechazarlos o esconderlos no los hace desaparecer. Siguen existiendo y creando presión hasta que
estallan en nuestra cara. El camino es
reconocerlos, aceptarlos, encontrar su enseñanza, darles un espacio en nuestro
interior y no activarlos. La espiritualidad en la Tierra es encarnada,
cada cosa tiene un significado y un proceso.
Nuestro derrotero en esta dimensión se parece al de
un diamante. En su origen, es una simple
piedra transparente. En el tallado, se
obtiene el brillo y cuantas más facetas
posee, más luminosidad. Cuantas más facetas podemos aceptar y
sostener, más brillaremos. Al
reconocer tanto nuestros aspectos positivos como negativos, al permitirnos
pasar de un nivel al otro, al valorar tanto nuestra humanidad como nuestra
divinidad, dejaremos de pelearnos con nosotros mismos y podremos fluir
confiadamente, guiados y protegidos por
nuestra Alma.
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Laura Foletto
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miércoles, 6 de abril de 2016
¿Te cuesta recibir? Es la clave del Servicio y del Ser
El sábado fue mi cumpleaños y me regalaron una
enorme cantidad de felicitaciones (¡muchísimas gracias a todos los que me
escribieron tantas cosas hermosas!). Me
hizo reflexionar acerca del acto de recibir, algo que es un problema para
muchos de nosotros. Parecería que es lo
más fácil, más que dar; sin embargo, es al revés. Con gran frecuencia, el tema es tratado en
las Consultas porque, en algún momento, se percibe que se dio en exceso y que
no se recibió en proporción.
Toda
nuestra educación (social y religiosa) está centrada en dar: nos ganaremos el
Cielo a través de cuánto brindamos. Esto
pone énfasis en una sola parte de la ecuación, mientras la otra es anhelada
intensa pero inconscientemente. En muchas personas (sobre todo mujeres) es la
base de su existencia: la madre pródiga, la amante incondicional, la amiga todo
terreno. Dar sin cesar, mientras se
espera la retribución en secreto, con ansia, con culpa…
Para
colmo, en nuestra cultura el dar está asociado al poder: doy porque puedo y
tengo; recibe el que no puede y no tiene. Por supuesto, no es una actitud consciente
pero existe. Así, muchos que reciben
terminan resentidos y frustrados, “devolviendo” el favor con saña. Como siempre, el poder termina siendo un
factor externo, asociado a una expresión de dádiva, en lugar de una expresión
interna de poder sobre uno mismo y sus propias circunstancias.
El dar indiscriminado es un factor de
desequilibrio, ya que pone al otro en un lugar de comodidad y muchas veces de
ineptitud, porque se le impide encontrar sus propios recursos, posibilidades y
soluciones, imponiéndosele (en nombre del amor) lo que es mejor para él. Flaco favor se le hace, puesto que no se le
permite hallar su fortaleza interior y exterior.
Siempre le pregunto a quien da y no se permite
recibir si piensa que el otro es menos o tonto o inútil. Enfáticamente, me responden que no; entonces:
¿por qué se sienten así cuando reciben?
Además del factor de poder, hay una falta de merecimiento, de valor, de
autoestima y una necesidad de aprobación o reconocimiento asociados al recibir,
que revela traumas infantiles no resueltos.
El
desequilibrio es la clave: no podemos dar si no recibimos; es un flujo que se
retroalimenta a sí mismo. Si siempre
damos, nos sentiremos vacíos; si solo recibimos, nos sentiremos
inservibles. Hace poco, leí una
canalización de Jonette Crowley muy clarificadora a este respecto:
“La base de ser en servicio es ser
servidos. La base de ser en amor es ser amados. La base de dar es recibir. El
servicio es mucho más que dar. Expresa radiantemente su ser sin esfuerzo, sin
costo para ustedes de ningún tipo. Pero al mirar la condición humana a lo
largo de los últimos miles de años, ha existido una carencia de recibir que ha
secado los pozos de dar. Queremos que ustedes derriben todas las puertas, toda
su vacilación, resistencia y profunda culpa kármica para recibir y ser
servidos.
Permitan que los invada la quietud – una quietud que sostiene, que nutre
y alimenta, que no pueden tener lo suficiente de ella. Esta quietud se siente
como el quantum o la octava dimensión. Hay creación y potencial aquí pero todo
es invisible. Es la quietud del mundo no manifestado del que ahora están
conscientes. Sientan cómo esta quietud los nutre. Si no pueden recibir quietud, no pueden recibir. Desaparezcan
toda resistencia al convertirse en quietud. Ahora con la misma gracia y finura que
recibieron la quietud los invitamos a recibir todo – gracia, dones, amor,
sabiduría, poder, abundancia, creación – tanto que no hay necesidad de
identificar el ser servidos. Reciban sin fin – y vean qué cambios tienen que
hacer para recibir la infinitud por siempre – todo servidos. Permitan que esto
los transforme.
Piérdanse en sí mismos para que ya no haya influjo – ustedes son
aquello que reciben. No hay diferencia. Ustedes han cambiado. No
hay movimiento de algo fuera de ustedes hacia ustedes. Hay una presencia, un ser que ha cambiado. Es magnífico,
expandido, enorme… Permítanse conocerse
sin necesidades, deseos, estar satisfechos, sin necesidad de desear, buscar,
tratar – un sentido triunfante de presencia y compleción en este momento. El servicio sin necesidades es el mayor
servicio de todos. La mayor creación es que ustedes no tengan necesidad de
crear. No tengan necesidad de servir. No hay necesidades que cumplir. Simplemente
el flujo de su creación – ese es en sí mismo el servicio.
Nuestro objetivo es ayudarles a cerrar los viejos iniciadores de ser en
servicio – que eran generalmente la culpa o una necesidad de aceptación,
aprobación o aprecio. En la dimensión
cuántica dar y recibir son una cosa. No hay movimiento de algo a otro algo. El
servicio no es dar algo a otro. Es algo diferente. Es una combustión radiante de existencia. Es una creación sin fin
experimentada. Permítanse sentir la creación sin fin experimentada. Lo que
se crea no es importante. Es el poder de la creación sin fin y ustedes están
ahí….Creador, creación – son sin fin. Ustedes son todo eso.
Cuando su corazón y su ser están tan llenos que continuamente explotan
con ustedes a través de las dimensiones del universo, entonces son un verdadero
dador y receptor. Cuando la caridad ya no es una decisión sino simplemente un
flujo que sale de ustedes, entonces son un creador. Cuando no se detienen a
pensar si recibir o dar, entonces están viviendo en el momento de poder. Nuestro objetivo es reiniciar su capacidad
para recibir porque es el flujo que subyace la creación, no el dar. El flujo es
flujo hacia dentro e irradiación hacia fuera.”
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Laura Foletto
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