viernes, 13 de junio de 2014

¿Enciendes tu Luz?

Es muy reconfortante leer acerca de un nuevo mundo. Crear un nuevo mundo implica una diaria labor de conciencia, constante y concreta. Significa enraizar la espiritualidad en la vida cotidiana. Encender la Luz en medio de la más profunda oscuridad. ¿Nos unimos?


miércoles, 11 de junio de 2014

Sigue tu Esencia


lunes, 9 de junio de 2014

¿Cómo te está tratando (mal) el 2014?

Este 2014 está siendo bastante difícil.  Lo digo por las consecuencias que estoy observando en mis pacientes y conocidos y en mí.  Por un lado, hay bastante estancamiento.  Se siente como que las cosas se han detenido o que arrancan y no siguen o que los contactos no se realizan.  Puede ser frustrante y exige mucha paciencia y constancia sostener algo en esas condiciones.  Por otro lado, eso también nos da la posibilidad de revaluar lo que estamos sustentando.  Muchas veces, son viejos sueños que necesitan un cierre o una revisión o, quizás, actitudes que ya llegaron a su final.

Esto último es lo que más me ha llamado la atención.  Creo que nos está siendo presentado el verdadero corazón de nuestro aprendizaje, las negatividades más fuertes de nuestra experiencia en esta vida para que no tengamos dudas de cuáles son.  No es una cuestión de castigo sino, por el contrario, una ayuda para que definitivamente nos demos cuenta y lo sanemos y liberemos.

Por esta razón es que es tan intenso y doloroso: es decir ¡basta! al sufrimiento y la limitación.  No nos podemos hacer los desentendidos porque las consecuencias de haber mantenido esas actitudes están a la vista… y de formas muy agudas.  Muchas personas me han dicho que han llorado amargamente o que se han sentido bajar al fondo del pozo al tomar conciencia de años de ideas y conductas equivocadas. A veces, no es que no lo supieran, sino que ahora pueden sentir profundamente lo que han perdido en ese consumo de tiempo y vida.  Y eso es lo que más cuesta: los años invertidos en estrategias inútiles y vacías, sobre todo si el reconocimiento llega en la madurez. 



¿Cuál es la buena noticia?  Tenemos otra (enorme) posibilidad. Comenzando en junio, a modo de revisión, las cosas irán movilizándose a partir de julio o agosto.  ¿Qué hacer entonces?  Borrón y cuenta nueva puede ser una gran elección.  Para muchos, esto significará hacer el duelo por lo que no fue ni nunca será.  Y no tiene que ser extremadamente doloroso ni largo.  La Nueva Energía está nutriendo poderosamente los nuevos proyectos, en todos los sentidos.  Por ello, decidir finalizar con actitudes, personas, situaciones, lugares o lo que sea que necesite un cierre será asistido.  La palabra mágica es esa: elegir.  Sin quedarnos pegados del pasado, sin miedo al futuro.  A partir de la toma de conciencia de lo que precisamos soltar, podemos comenzar a energizar lo nuevo que deseamos que nazca y prospere.  Escuchemos las señales.

Todo está en nosotros.  La semilla de una creación original también.  Y podemos hacerlo desde un paradigma distinto: sin esfuerzos y sufrimientos inútiles, sin dificultades y complicaciones improductivas, sin restricciones y limitaciones infértiles.  Ya lo vemos en los niños y jóvenes, que se niegan a “crecer” bajo las condiciones del sistema imperante.  Se lo debemos y nos lo debemos. 


Por eso te pregunto: ¿qué necesitas liberar para siempre?  ¿Qué vas a crear nuevo en tu vida?  Despierta, despeja tu cabeza de la oscuridad de la dualidad de tu vida cotidiana y percibe la Luz de Dios/Diosa, que siempre está iluminándote y guiándote.  Invócala y únela a tu propia Luz.  Todos somos Uno.  Te necesitamos.

miércoles, 4 de junio de 2014

Siete inteligencias múltiples

Tanto en el sistema educativo como laboral, para evaluar la inteligencia de alguien, usan los Test de Cociente Intelectual (CI).  En realidad, lo que se mide en ellos principalmente son las inteligencias lógico-matemática y verbal.  Muchos están en desacuerdo con ellos, porque existen otros tipos de inteligencias, por lo que, personas con enormes habilidades corporales o interpersonales, quedan relegadas, a veces justamente donde más se necesitarían esos recursos.

Howard Gardner estudió este campo y definió siete inteligencias múltiples.  Según él, todos poseemos varias formas de inteligencias independientes entre ellas y susceptibles de ser entrenadas. Algunas las poseemos más desarrolladas y otras menos, creando así nuestro perfil personal de inteligencia.  Para este autor, la brillantez académica no lo es todo: más bien interesa conocer cuál es nuestro potencial personal y explotarlo al máximo para optimizar nuestro desarrollo personal y profesional.  ¿Cuáles son más fuertes en ti?:

1.- Inteligencia lingüística-verbal: habilidad para hablar y escribir eficazmente, comprender la lectura fácilmente, mantener conversaciones complejas y usar un amplio vocabulario.
2.- Inteligencia lógico-matemática: capacidad de resolver problemas mediante lógica, realizar cálculos matemáticos con destreza e investigar por medio de hipótesis científicas.
3.- Inteligencia espacial: facilidad para orientarse espacialmente, utilizar mapas, dibujar esquemas y rotar objetos mentalmente visualizándolos desde diversas perspectivas. Suele desarrollarse en fotógrafos o arquitectos.
4.- Inteligencia musical: habilidad para componer melodías, seguir ritmos, tocar instrumentos y analizar música.
5.- Inteligencia corporal-cinestésica: capacidad de utilizar el cuerpo en movimiento para expresar emociones (danza), competir (deportes) o crear (artes plásticas); facilidad para realizar actividades que requieran fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación y/o equilibrio; habilidad para usar las manos con precisión (por ejemplo: cirujanos, escultores).
6.- Inteligencia interpersonal: habilidad para percibir en las demás personas sus emociones, intenciones y estados de ánimo; capacidad de empatizar y relacionarse socialmente con éxito.

7.- Inteligencia intrapersonal: facilidad para reconocer las propias emociones y regularlas adecuadamente, controlar nuestra conducta y dirigir nuestros pensamientos. Esta inteligencia implica autoconocerse y saber trabajar con uno mismo en la intimidad personal.

lunes, 2 de junio de 2014

¿Te redefines por lo luminoso?

Conversaba con una paciente acerca de los intensos cambios de actitud que estaba experimentando, comparándolos con el principio de su terapia; en un momento, me cuenta sobre la presunción que había tenido de que ella podía ocultar determinadas cosas de su carácter que no quería que los demás vieran (porque las consideraba malas o negativas).  Ahora, se daba cuenta de que los otros sí las habían notado: ¡qué esfuerzo inútil! 

Nos reímos mucho y le comenté que todos caemos en esa conducta porque buscamos desesperadamente la aprobación de los demás, aún a costa de nuestra autenticidad.  Andamos por la vida fingiendo ser otros para que nos acepten y resulta que no sólo no lo conseguimos, sino que además ellos se dan cuenta de la simulación.  Le dije: “es mejor ser rechazados por lo que somos que aceptados por lo que no somos”.  “¡Qué frase para el Boletín!” me contestó, riendo… y aquí está…

Es un tópico común en la terapia el asunto de qué somos y qué no somos.  En realidad, somos todo: un combo que incluye desde lo más abyecto hasta lo más sublime.  El problema es que no queremos aceptar los extremos, así que nos contentamos con sobrevivir en la mediocridad (no en la armonía de la integración, que sería otra cosa).  La primera falta que cometemos es negar lo negativo.  Como la sociedad y la religión nos conminan a “mostrar” que somos buenos, hacemos el intento de rechazar lo que no es admitido (lo que pasa a la Sombra) y de actuar como los buenos ciudadanos y feligreses que debemos ser.

Es una estrategia equivocada porque lo que es siempre encontrará la forma de ser (aún a pesar de las reglas).  La dualidad es una forma de aprendizaje.  Lo “malo” tiene algo que enseñar y, al aceptarlo, atravesarlo e integrarlo, fortalece y enriquece lo “bueno”.   Alguien que admite sus aspectos irascibles y agresivos puede usar esa energía para identificar su fuerza, poner límites y pararse independientemente. Quien no lo haga, tenderá a ser buenudo y no bueno y a atraer a los violentos y abusivos a su alrededor (por una ley de compensación de energías y para su propio aprendizaje). 



Sólo reconociendo cada aspecto que nos alberga encontramos paz con nosotros mismos, ya que no necesitaremos esconder ni proyectar nada en los demás.  PODEMOS ser de muchas formas, pero ELEGIMOS activar algunas.  Y aquí hay otro tema: si decidimos ser amables y comprensivos, ¿lo hacemos por convicción o por miedo?  Cuando hemos trabajado con los aspectos rechazados, lo hacemos porque nos damos cuenta, en cuerpo y alma, de que las consecuencias de una y otra conducta son muy distintas y optamos por la que nos hace sentir amorosos, calmos y completos, no porque tememos los rechazos o buscamos las alabanzas del sistema.

Últimamente, me he planteado mucho este asunto.  Creo que la Nueva Energía tiene relación con una forma de ser en que la amabilidad, la serenidad, la aceptación, la paciencia, son muy poderosas.  ¡Vivir quejosos, agresivos, victimizados, temerosos es muy de Vieja Energía!  Tener poco humor también…  Y creo que se trata de una decisión el comenzar a asimilar estas cualidades, dándoles protagonismo en nuestras vidas. 


Esto supone una nueva definición de lo que creemos que somos.  Normalmente, nos presentamos en formas irreversibles: ¡así soy yo!  Si nunca esto fue real, ahora lo es menos.  Es tiempo de redescubrirnos de formas más amables y luminosas y de concretarlas de maneras más simples, bellas y abundantes.  Todo está dentro de nosotros: es parte del combo.  Implica revelar lo que es, poniéndolo en la luz.  Implica desplegar el Dios interior.  Implica integrar lo material y lo espiritual, en esta bendita Tierra.

viernes, 30 de mayo de 2014

ASRM o "el orgamos cerebral"

Viendo el programa de Conan O´Brien, una actriz comenzó a contar sobre una sensación que tenía y, a medida que iba explayándose, me di cuenta de que yo también lo experimento y que siempre lo había tomado como algo “normal” o simplemente como una hipersensibilidad a ciertas inducciones.

Según Wikipedia, el ASRM (o RSMA en español: respuesta sensorial meridiana autónoma) es un fenómeno biológico caracterizado por una placentera sensación de hormigueo que se siente usualmente en la cabeza, cuero cabelludo o regiones periféricas del cuerpo, como respuesta a varios estímulos visuales, auditivos y cognitivos.



Para algunos, puede ser una voz muy suave; para otros, el toque delicado de alguien; para otros, ver una acción muy lenta y precisa.  Varía de persona a persona.  Para mí, tiene que ver con ciertos sonidos y contactos y la sensación va desde un cosquilleo en la parte posterior de la cabeza hasta una oleada de sensaciones por la espalda o punzadas profundas en la parte baja de ella.  Aclaro que no tiene una connotación sexual sino cinestésica, es una respuesta fisiológica y emocional. De cualquier forma, puede ser usada sensual y sexualmente si tienes esa sensibilidad.  ¿Eres uno de nosotros?

lunes, 26 de mayo de 2014

¿Tienes temor al compromiso?

Si eres uno de los que nada más la ve escrita y se brota, ya sabes a lo que me estoy refiriendo.  Quizás, no llegues a comprender realmente de qué se tratan o  te parezcan una carga que no puedes sostener o los asumes livianamente y te caes cuando se ahondan o te paralizas por temor a tomarlos o adquieres demasiados hasta que te agotas.

Muchas veces, estas actitudes tienen que ver con la forma en que nuestros padres se han comprometido en relación a nosotros cuando éramos niños.  Puede ser que no lo hicieran seriamente o, por el contrario, que lo tomaran como una obligación neurótica o que lo asumieran al comienzo y luego se desinteresaran o se marcharan o se murieran y eso constituyera un dolor insoportable.  La sociedad misma tiene mensajes contradictorios.  Los idealiza o los fusiona con sacrificios y agobios o los niega infantilmente.

El compromiso es el fundamento de cualquier relación auténtica de amor.  En una pareja, es lo que posibilitará que avance fructíferamente después que pasa el enamoramiento.  Con los hijos, es lo que nos transformará de padres biológicos en padres verdaderos.  En un trabajo o estudio, es lo que permitirá que profundicemos y progresemos plenamente.  En una terapia o cualquier labor de desarrollo personal y/o espiritual, es lo que realmente  nos conectará con las riquezas de nuestro interior. 

Entonces, ¿por qué tantos problemas con los compromisos?  Porque nos causan cambio, riesgo, crecimiento, dedicación y, también, dolor.  Veamos: cuando nos damos cuenta de que estamos estancados, sabemos que debemos evolucionar.  Nuestra parte más sabia y conectada nos invita a movernos con la Vida, porque Ella es cambio constante, es mutación: algo debe morir para que nazca algo nuevo.  Nos da miedo este proceso, ya que no estamos educados para pensar así.  Nos aferramos a lo que somos y a lo que hay, por más que ya no funcione o suframos. 

Ese paso supone un cierto riesgo.  Estamos habituados a la seguridad y la comodidad de lo conocido.  ¿Qué sucederá, qué ganaremos y qué perderemos, qué pasará con los otros?  Finalmente, se trata de crecer, de asumir nuevos roles, de dejar atrás las limitaciones que nos hemos impuesto, de liberar lo que ya no sirve o constituye una carga sin sentido, de desarrollarnos, de hacer uso de nuestra creatividad.



Esto requiere dedicación, constancia, paciencia, confianza, fe, valor.  ¡Ufa!  Mejor me quedo como estoy.  ¿No es lo que pensaste?  Y sí, parece demasiado.   La clave aquí es no asustarse ante el gran panorama sino ir haciendo pequeños avances cada día.  Como dice un proverbio chino: “un camino de mil kilómetros comienza con un paso”.  Se trata de hacer lo necesario en cada momento, sin cargarse con el pasado ni con el futuro.  Sostener la visión, mientras se va caminando paso a paso, en el aquí y ahora.

¿Será todo sobre un lecho de rosas?  No, claro.  Habrá momentos de dolor, de indecisión, de frustración, de ira, de tristeza.  Pero, piensa un momento: ¿no los tienes ya?  ¿Y qué estás consiguiendo?  ¿Hacia dónde estás yendo?  ¿Están mezclados con otros de entusiasmo, alegría, autoestima, respeto, fuerza, logro, creatividad, plenitud, amor?  Eso es lo que obtendrás si cambias.

¿Y el compromiso?  Es lo que te mantendrá firme y confiado.  Si no asumes el compromiso por lo que decidas, caerás una y otra vez.  Pero, ¿qué pasa si nunca lo has hecho o has tenido malas experiencias con asumirlo?  Comienza con pequeñas cosas.  Observa lo bien que te sientes cuando lo logras.  Concientiza los temores y enfréntalos, con calma y confianza. 


Date cuenta de que, cuando te comprometes, te liberas.  Al contrario de lo que crees, ser irresponsable o no aceptar los cambios que necesitas, te mantiene prisionero de lo que temes, te hace débil, te victimiza, te mantiene en una mediocridad gris y enfermiza.  Por eso, asume el mejor compromiso que puedes hacer: contigo mismo.  ¡Lo lograrás!