Con mi viejito, tuve una relación tormentosa. De amor al principio, de odio durante unos cuantos años. Hasta que decidí perdonarlo y perdonarme y todo cambió. Ahora, que estamos solos, lo amo, lo acepto, lo celebro, lo venero. Sigue siendo mi Maestro iniciático (como mi madre lo fue). Es una hermosa sorpresa vivir lo que estamos compartiendo. Gracias, papá. Te quiero.
domingo, 20 de junio de 2010
Feliz día, papá
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Laura Foletto
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viernes, 18 de junio de 2010
Calidad y cantidad
Nuestra sociedad tiene una obsesión con la cantidad. Pareciera que “más” (de lo que sea) es mejor. Estamos influenciados por esa creencia, sin darnos cuenta, en más de un tema. El otro día, me estaba planteando algo y caí en cómo este axioma lo estaba afectando.
Y también caí en comprender que casi todo en mi vida está regido por la calidad y no la cantidad. Tengo muy poco en cualquier sentido pero de una excelencia notable, que es, en el fondo, la que elegí y me permití lograr. Fue un momento de iluminación. Si quiero más, lo quiero de esa calidad. Gracias.
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martes, 15 de junio de 2010
Más creaciones
Aquí viene mi post anual sobre patinaje artístico sobre hielo: no lo puedo evitar! Y vuelvo a repetir lo que dije en el post sobre "Carmina Burana" y sobre este deporte/arte: ¡qué creaciones impresionantes, bellas, precisas, profundas, alegres, sentidas, que hemos plasmado!
Videos de la pareja china ganadora de Vancouver 2010: (se me siguen poniendo los pelitos de punta y los ojos llenándose de lágrimas)
http://sudafrica-2010.tv/videos/shen-xue-y-zhao-hongbo-patinaje-gala-van
http://www.youtube.com/watch?v=1krjRu2_JhA&feature=related
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lunes, 14 de junio de 2010
¿Ya eres y estás listo?
Estas dos cortas escapadas a Mar de las Pampas y Bariloche han sido muy importantes. Nacida y criada en medio de una naturaleza abundante, Buenos Aires puede ser agobiante para mí. La amo y estoy cómoda aquí, pero, como toda gran ciudad, ya no tiene los ritmos de la Tierra, así que de vez en cuando necesito salir a buscarlos en contacto con ella.
De nuevo en lo cotidiano, me doy cuenta de que, en un lento proceso, he incorporado una noción que me resultó insondable al principio. En numerosas canalizaciones, se hablaba de que todo provendría directamente desde el SER. Filosóficamente, no hay dudas. Desde la realidad perceptual, surge la cuestión elemental: “¿y cómo se hace?, ¿cómo se hace ser?”. :-)
Estamos habituados al HACER. Esta es una sociedad asentada en la actividad y el consumo desenfrenados, más que nada para tapar las preguntas básicas, sobre todo quiénes somos. Nos hemos olvidado que el orden fundamental es: Ser, Hacer, Tener.
Todo (sin excepción) proviene de lo que somos, de nuestra vibración, de lo que atraemos a partir de ella. Al vivir fragmentados y dispersos, tenemos la falsa impresión de que gran parte de lo que nos sucede procede del afuera. Así, nos debatimos entre distintos roles exigentes y nos llenamos de miedos e inseguridades. Si bien tenemos la teoría correcta, no la aplicamos en el área que más lo precisa: nuestra vida diaria.
Una experiencia que marcó mi vida (lo supe después) fue mi inicio como Terapeuta. Como cualquiera que recién comienza, tenía dudas y temores acerca de qué iba a hacer con cada paciente. Abordamos este tema en las últimas clases y nos dijeron algo fundamental: “ustedes no solamente leyeron libros, ustedes pusieron el cuerpo, vivieron cada técnica, ellas son parte de ustedes ahora: confíen en que saldrá lo correcto en cada momento”. Tomé esto como un axioma y desde entonces simplemente “estoy ahí”, permitiendo que aparezca lo que debe ser.
Sin darme cuenta, me había abierto al “campo” como lo llama Chopra. Con el tiempo, las respuestas excedieron lo que sabía y yo misma me sorprendo de lo que digo o hago. Es fluir conectada al Ahora, dejándome ser nutrida por el Todo.
¿Y si lo hacía en lo profesional, por qué no en lo personal? Sobre todo, cuando no hay demasiada diferencia entre uno y otro: yo soy lo mismo en cualquier situación, yo soy lo que doy y danzo con el otro porque básicamente somos uno.
¿Qué me impedía hacerlo tan abiertamente? Preconceptos. ¡Afuera! ¿Cuál era la base? Falta de confianza en mí misma. ¿Acaso yo confiaba en mí como Terapeuta cuando comencé? No. Pero me fiaba de lo que sabía y había experimentado y en el campo. ¿Cuál era la diferencia? Ninguna.
Esta es la verdad: yo ya soy y sé y puedo lo que necesito en este instante de mi vida. Sólo debe entregarme a ello y dejar que surja, consintiendo que atraiga lo que vibra en consonancia. Permito a mi SER desplegarse naturalmente en cualquier situación, con cada persona, en unidad, en abundancia, en amor.
Es la confianza primordial de que estoy lista para lo que sea siempre. Porque mi Ser desarrolla lo necesario para mí de acuerdo a mi tiempo interno, a mi capacidad de procesarlo y concretarlo. Si estoy conciente, puedo fluir con ello. Si no lo estoy o me resisto, aparece el sufrimiento o la lucha.
La tierra, el agua, el sol, el viento, el fuego, los árboles me lo confirmaron: Yo Soy. Es todo. Los ritmos naturales me acompañan. Sólo resta gratitud. Y alegría.
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jueves, 10 de junio de 2010
Carmina Burana
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lunes, 7 de junio de 2010
Con el alma abierta en Bariloche

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martes, 1 de junio de 2010
El mate
Este bello escrito de Lalo Mir es un testimonio verdadero de lo que sentimos argentinos, uruguayos y paraguayos (y quizás algún otro hermano latinoamericano, además de árabes y turcos, más quien cuadre).
El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda: '¿unos mates?'. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde: 'Como tomés vos'.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.
Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da.
La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. Es querible la compañia. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!'. Es el compañerismo hecho momento...
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, '¿está caliente, no?'.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
¿TE SENTISTE INCLUÍDO?....
Compartilo entonces con quienes alguna vez tomaste un mate.
(Seguramente no he tomado mate con vos, pero lo comparto igual porque es como si lo hubiera hecho).
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Laura Foletto
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