miércoles, 30 de mayo de 2007

Yo supongo que...

Si estás así, debe ser porque…
Está bostezando, ¿seré aburrida…?
No vino, seguramente…
Hace tanto que no me llama que estará enojado conmigo…
Ya no me besa como antes, no me quiere más…

Vivimos suponiendo lo que el otro siente y piensa, interpretando las razones que tiene para determinado comportamiento, pronosticando situaciones como si se tratara del tiempo. La verdad que, la mayoría de las veces, nos equivocamos.

Todos creemos que los demás son como nosotros. En una egocentrista visión del mundo, el resto de las personas nos tiene que entender. Suena a disparate, pero es lo que hacemos todos sin darnos cuenta. Afortunadamente, somos únicos e irrepetibles. Esto que parece otra obviedad, no es comprendido a la hora de las relaciones.

Ella espera que él adivine lo que quiere. El supone que a ella le gusta lo mismo que a él. Los dos creen que el otro tiene que ser más cariñoso o comprensivo. El padre desea lo mejor para el hijo (sin consultarlo). El hijo piensa que el padre es un autoritario. Los dos se pelean. Situaciones comunes, con una base más común todavía: ninguno habla directamente con el otro, los dos suponen.

Hombres y mujeres tienen formas de pensar, sentir, comunicar y comportarse diferentes; sin embargo, dan por sentado que son iguales. Así, se la pasan discutiendo sin llegar a entender que parten desde paradigmas distintos. Si se tomaran el tiempo de conocerse y hablar franca y claramente, desde el respeto por las individualidades, podrían encontrarse en un centro que enriquezca a cada uno.

Nos asusta la verdad… nuestra verdad, en el fondo. Mostrar como somos, mostrar nuestro deseo. Y, sin embargo, al dejarlo a criterio del otro, a la suposición del otro, nos perdemos la oportunidad de desplegar el esplendor que nos habita y que espera ser pronunciado y creado.

1 comentario:

Anabella dijo...

;)
que buena manera de bajarlo!!!
pensaba, que ademas de tener una vision egocentrica del mundo,yo diria tambien que un poquito exigente, no?
ademas que de esta forma, se coarta toda comunicacion con el otro.

Gracias por seguir haciendome reflexionar..

Un beso
Anabella