lunes, 21 de julio de 2014

¿Eliges abrazar la vida amorosamente?

Nos llenamos la boca con las magnificencias del amor, lloramos con las películas y canciones románticas, leemos libros sobre su importancia, pero, al momento de poner en práctica una solución, recurrimos a la confrontación.  El enojo, la violencia, la venganza, el resentimiento, el agravio tienen tal ímpetu que se presentan como el método adecuado para resolver cualquier problema. En comparación, la conciencia, la aceptación, la comprensión, el diálogo, el amor se antojan suaves, tibios, blandos.

No creemos en ellos. En la teoría, nos conmovemos. En la realidad, dejamos surgir los monstruos oscuros que prometen victoria. Pero… son promesas vanas. Así estamos. Notoriamente evolucionados materialmente, con algunas “batallas” ganadas en lo social, pero, en el fondo, usando los viejos métodos de resolución de conflictos que nos sumergen en el vacío, el sufrimiento, los miedos, la separatividad.

Es notable cómo las mismas organizaciones que dicen buscar la concordia se proclaman en discordia: “luchar por la paz” es una contradicción absurda. “Defender a las víctimas” es sumirlas en lo mismo. “Ganarle a la enfermedad” es no comprender la dinámica cuerpomente.  El lenguaje está teñido de toda clase de expresiones combativas: ser un guerrero, luchar la vida, tener armas para defenderse frente a los obstáculos, estar fogueado, poner el pecho a las balas; referirse al otro como enemigo, como adversario. Y así salimos, como soldados inexpertos cada mañana…


Una razón por la cual no confiamos en el amor es que se nos presenta de formas carentes de poder. Muchas veces, quienes son “buenos” parecen “buenudos” y, de hecho, lo son. La verdadera bondad no reside en no conocer la oscuridad o seguir las convenciones sociales o religiosas o vivir en una nube resplandeciente o no ser “malo”, sino en saber que se tiene la capacidad de serlo pero no se lo elige.

Como un diamante que más refulge cuantas más facetas tiene, más potentes somos cuantas más facetas podemos reconocer, aceptar y atravesar. La oscuridad es una forma de alcanzar la luz. Cuando la traspasamos, siempre encontramos luminosidad del otro lado. Quienes no lo hacen y temen a sus sombras, no tienen la fuerza necesaria para el amor.

Como conté en un anterior Boletín, cuando pensé en un nombre para el sitio, me detuve mucho en lo que quería comunicar y compartir. Surgió este paradigma nítidamente en mis observaciones. ¿Cómo superarlo? Abrazando la vida en lugar de luchándola.

Hemos vivido en el polo masculino: la conquista. ¿Podremos generar una energía tan grande como esa incluyendo lo femenino, integrando? ¿Encontraremos ese fantástico poder de transformación? La respuesta está en el Amor. Y comienza en ti.

domingo, 20 de julio de 2014

viernes, 18 de julio de 2014

¿Quién soy?


Mi cabeza golpea las estrellas
mis pies están sobre la cumbre de las montañas.
Las puntas de mis dedos están en los valles y las playas de la vida universal.
Abajo en la espuma sonora de las cosas primigenias
tiendo las manos y juego con los guijarros del destino.
He ido y vuelto del infierno muchas veces.
Sé todo lo del cielo, porque he hablado con Dios.
Chapoteo en la sangre y las entrañas de lo terrible.
Conozco la apasionada captación de la belleza
y la maravillosa rebelión del hombre ante todos
los letreros que dicen: "No pasar".
Carl Sandburg

martes, 15 de julio de 2014

¡Nuevo sitio, nuevos Cursos, nuevos servicios!

Estoy muy feliz de invitarte a conocer mi nuevo sitio.  He encontrado dos personas talentosas y cálidas (Vanina Estrugo y Martín Rodríguez), que han interpretado mis necesidades maravillosamente, creando una web moderna, simple, bella e interactiva, tanto para computadoras como tablets y celulares (si sigues viendo el anterior, refresca el navegador con F5).

Mi intención es subir material periódicamente para ayudarte en tu precioso proceso de despertar a una Nueva Energía y recibir tus comentarios y sugerencias, a fin de que interactuemos como una Comunidad. 

En este nuevo sitio, encontrarás:
  • Mi Propuesta como Guía en Vida Conciente.
  • Cuatro Cursos por Internet, que te asistirán a manejar las emociones, cambiar la actitud, vivir en el aquí y ahora y atraer abundancia.
  • Un Blog lleno de iniciativas efectivas y concretas.
  • Servicios gratuitos, como libros de reconocidos autores, reflexiones en diapositivas, tests de personalidad, videos, etc. 
  • ¡Y mucho más!

Te propongo que invites a amigos y conocidos a suscribirse a la Comunidad y reciban semanalmente un Boletín con contenidos exclusivos y noticias de los recursos publicados.  Me alegra brindarte todo lo mejor de mí para que juntos creemos una Nueva Tierra, a través de una espiritualidad enraizada en la vida cotidiana.  ¡Te espero!  Visita www.abrazarlavida.com.ar 

lunes, 14 de julio de 2014

¿Pasas de la Dualidad a la Trialidad?

Vivimos en una polaridad: blanco/negro, bueno/malo, correcto/incorrecto.  Por un lado, esta limitada visión de la realidad nos lleva de un extremo al otro sin equilibrios: cuando le digo a un consultante que está trabajando y exigiéndose demasiado, me contesta “¡¿y me voy a sentar a esperar a que me caigan las cosas del cielo?!” (parece que no hay ninguna otra manera en el medio).

Por otro lado, hace que nos aferremos a lo que nos gusta y huyamos de lo que nos disgusta.  Es una actitud equivocada, ya que todo se transforma,  por lo que, por más satisfechos que estemos con algo, esto tenderá a cambiar o terminar.   Y lo “negativo” de una situación es una oportunidad de aprendizaje, así que crecerá hasta que lo encaremos.

Estamos en un nuevo tiempo y otra posibilidad está gestándose.  Si observamos la Dualidad como la base de un triángulo, la tercera opción es una mirada desde la perspectiva elevada, la del vértice superior.  Desde allí, podemos integrar los dos polos y encontrar otro recurso más pleno.  Implica una contemplación totalizadora de los aspectos involucrados, sin victimizarnos por lo sucedido, sin apegarnos a resultados específicos, sin expectativas egoicas.

En el ejemplo de quien es exigente consigo mismo, puede darse cuenta de que aprendió esta forma de su padre y/o de que espera conseguir reconocimiento; de que así no le da ocasiones a los demás de que hagan su tarea, convirtiéndolos en débiles y dependientes; de que está enfermándose o desgastándose; de que se está perdiendo de disfrutar de actividades recreativas o de relaciones amorosas con sus allegados; de que hay otras maneras de conducir su negocio, etc.  Tomando conciencia de estos aspectos y del potencial de transformación que posee, puede encontrar soluciones impensadas y mucho más gratas.



Cuando vamos hacia la Trialidad, abrimos la puerta a nuestro Ser Superior, a las respuestas integrales que manifiestan los mejores aprendizajes para todos los involucrados. Cuando hacemos esto por decisión propia y con confianza, nos alejamos del sufrimiento y la lucha para despertarnos a la comprensión, la abundancia, la gracia.  Las resoluciones más evolucionadas están esperándonos, pero no aparecerán si no decidimos encontrarlas, abriéndonos a nuestra Alma. 

El Ego tiene la visión cercana e inmediata mientras que el Alma tiene la perspectiva ascendida y completa.  Es tiempo de despertar y subir un nivel para contemplar las maravillas que están disponibles.  Y esto nos atemoriza: sabemos cómo lidiar con la limitación y el dolor pero debemos descubrir cómo vivir sanos, abundantes, prósperos, felices, creativos, presentes.  Creo que es el desafío más grande que atravesamos en estos días…


Inconcientemente, queremos continuar con nuestras pobres y erradas estrategias duales, de Vieja Energía.  Insistimos en aferrarnos a un mundo que se cae en lugar de construir el nuevo.  Nos cuesta soltar nuestra identidad de víctimas sufridas y demandantes.  Es tiempo de aceptarnos co-creadores, poderosos, amorosos, luminosos.  Y de atestiguarlo y manifestarlo. De enraizar la espiritualidad en la vida cotidiana.  Aquí estoy para ayudarte.  

miércoles, 9 de julio de 2014

Natural


¿Cuántas maravillosas palabras y sensaciones te despierta un paisaje tan precioso como éste de la divina Naturaleza?
 ¿Notaste las dos personas en el bote?
¿Dirías lo mismo de ellas?  ¿De ti?
Comienza: eres parte de la Creación.

lunes, 7 de julio de 2014

¿Tercerizas o vives íntegramente?

Tercerizar, es decir contratar un proveedor externo para realizar actividades que se podrían realizar en la empresa, no se hace sólo con los empleos. También, es posible con las emociones y comunicaciones. 

¿Recuerdas cuando tu madre te decía que “ya le voy a contar a tu papá y él te va a castigar” o “tu padre se siente mal con lo que hiciste”?  ¿O cuando tu cónyuge te requirió que hablaras con tu madre porque no le gustó algo que hizo?   ¿O cuando le comentaste algo negativo de alguien a un compañero de trabajo?  Es lo más común, tanto en las familias como en cualquier conexión interpersonal. 

Evitamos la desavenencia a cualquier costo.  En general, no hemos sido educados en decir lo que sentimos y pensamos directamente, con respeto y calma.  Además, como si fuésemos niños, creemos que vamos a perder el cariño o el nexo con la otra persona, por lo que nos callamos o tercerizamos.  Haciendo esto, pensamos que nos “protegemos” de las consecuencias.  El problema es que así nunca desarrollamos relaciones sinceras, nutritivas y plenas.

Asiduamente, mis consultantes relatan los perjuicios ocasionados por esta práctica, pero les cuesta encarar el diálogo fructífero.  Como conté en el post “Hágase la Luz” en Facebook, animarse a hablar, a pesar del miedo y la vergüenza, es maravilloso: “recuerdo claramente la sorpresa de escuchar mi voz. Fue un momento clave en mi vida. Era muy distinto oír el constante parloteo en mi cabeza que el sonido que mi garganta producía y el efecto que causaba en mí y en los demás. Era adueñarme de mi voz, era definirme, eracompartir.  La palabra (hablada o escrita) es el segundo nivel de creación: pensamiento, palabra, acción. Cuando bajamos lo que pensamos a través del sonido, le damos entidad y propiciamos génesis. Darle la importancia que merece implica cuidar y valorar lo que decimos, definirnos amorosamente, crear luminosamente.”


El error principal es querer comenzar con asuntos importantes, cuando aún no tenemos en claro internamente una decisión o una actitud.  Es mejor iniciarse con pequeños parlamentos que refieran a nuestros gustos y disgustos, a contribuciones y sugerencias, a cualidades que apreciamos del otro, etc.  Lamentablemente, muchos creen que ser sinceros y abiertos es vomitar todo lo que han callado o pontificar acerca de lo que “debe” de ser.  Nada menos cierto.  Abrir el diálogo o comunicar lo que uno siente o piensa es expresarse, desde el respeto por uno mismo y por el otro, en la búsqueda de conocerse, aprender, evolucionar, armonizar, avenir o desavenir con integridad, construir, crear, amar verdaderamente.

Hablar desde el enojo, el resentimiento, la culpa o el reproche cierra toda puerta.  Hacerlo desde el deseo de mostrar nuestra vulnerabilidad y verdad abre el corazón del otro o, por lo menos, lo predispone a escuchar.  Para ello, es necesario tener conciencia propia, saber los pliegues y repliegues de nuestro ser y querer vivir completos y felices.  Si no lo podemos hacer desde una energía amable, por lo menos hablemos desde la neutralidad, limpiándonos todo lo posible de las cargas negativas.  Así, la palabra será claridad en el caos, luz en la oscuridad.  Y el silencio nos encontrará en la mirada del amor.

jueves, 3 de julio de 2014

Cada día tiene su afán

Estoy observando profundos cambios en estas semanas.  Para quienes han despertado a una nueva visión de la “realidad”, se aparecen ocasiones de concretar verdaderamente los conceptos que han estado elaborando en estos años.  Las ruedas se van moviendo despacio y es necesario confirmar con el cuerpo lo que se sostuvo con la mente.  Confiar cuando no se tienen claro el camino o el resultado puede ser desafiante pero es el signo de los tiempos.  Acallando el Ego, los susurros y señales del Alma se pueden sentir y seguir.

Para quienes están dormidos o se niegan a despertar, los acontecimientos se presentan complicados.  Enfermedades y caos laborales y emocionales están a la orden.  Como siempre, no se trata de un castigo sino de oportunidades para abrirse a  vivir en un nuevo paradigma.  Aunque pueda parecer que se está en el peor de los escenarios, es el indicado para comenzar.  Aprender a confiar en que nuestra Energía ha convocado estos acontecimientos para resolverlos y entrar a una existencia más plena es, otra vez, la mejor disposición. 


El mundo exterior se podrá presentar complejo y conflictivo, pero lo estamos haciendo entre todos.  No es algo dado y definitivo.  Como compartí en el post “¿Tu energía  alimenta la paz o la guerra?”, la paz comienza en cada uno de nosotros, en la toma de conciencia de nuestro poder como co-creador de esa realidad.  Es hora de asumir nuestra responsabilidad y construir un nuevo mundo.  Y, generalmente, no es un trabajo gigantesco y heroico, lleno de grandes elecciones.  Es una tarea diaria, práctica, pequeña.  En cada instante, la vida nos da la posibilidad: en una conversación, en un acto, en un pensamiento, en una emoción, podemos transformar años de desarmonías. 


El cuerpo vuelve a mostrarlo en una metáfora: 100 kilos de sobrepeso acumulados en 30 años no necesitan de 30 años para bajarlos.  Día a día, paso a paso, se revierte en mucho menos tiempo.  Seamos el cambio que estamos esperando.

lunes, 30 de junio de 2014

¿Tu energía alimenta la paz o la guerra?

Estaba mirando un documental sobre la segunda guerra mundial y observaba, sorprendida, la magnitud de recursos involucrados, entre ellos lo que significaba alimentar, vestir, armar y movilizar millones de soldados a distintos países.  Recordé un planteo de Richard Moss: “¿Es la guerra realmente un mal totalmente atávico, destructivo, negativo y malvado?  Mi respuesta es no.  La guerra ha sido siempre destructiva, pero, dado el nivel de realización del cual la humanidad ha sido auténticamente capaz, la guerra puede muy bien ser considerada nuestra más vieja religión.  A través de nuestra historia, ninguna otra institución, ningún otro proceso social o religioso ha congregado los niveles de vitalidad para tan grandes números como los que ha generado la guerra.  Paradójicamente, representa la civilización humana simultáneamente en su nadir y su cenit. 
¿Está la humanidad ahora lista para moverse más allá de la guerra?  ¿Tenemos ahora una nueva religión que tiene una mayor capacidad para unificar la humanidad y elevarnos a un potencial energético más alto que la guerra?  La respuesta, yo creo, reside en si podemos generar tan gran energía transformativa cuando abrazamos la vida como la que engendramos cuando la conquistamos.

Para crecer más allá de la guerra, necesitamos tomar lo mejor de ella (la disciplina, el compromiso desinteresado, la profunda cooperación y camaradería, las metas claras) y aun mantener el sentido de maravilla, misterio y desconocimiento que una y otra vez alinea la conciencia con algo más allá de lo que podemos concebir.

La salud y belleza del movimiento más allá de la guerra es que coloca a cada participante serio en profundo proceso de indagar dentro de su propia naturaleza. Este propio aspecto de ser entrampado en la participación de una causa noble (la parte de la conciencia que es motivada por la contienda más que por el amor) lleva inevitablemente a un encuentro con uno mismo.  Este encuentro es una herida; oremos porque sea una herida profunda, un profundo sentimiento interno que no podemos ignorar fácilmente.  Oremos que sea una herida de comprensión que nos desnude hasta las más profundas raíces de la conciencia, de la cual reconozcamos nuestra consagración a la vida.  Que este preñada de conflicto y diferencia de opinión que nos lleven a la humildad, no a la arrogante rectitud.  Oremos para que más y más de nosotros seamos llevados a la más profunda Noche Oscura dentro de nosotros mismos, donde moriríamos antes que negar que la paz de Dios llega cuando somos hechos totalmente cero y no porque hemos realizado un buen trabajo por una causa noble.



Para moverse más allá de la guerra, cada persona debe tener, no sólo la atractiva visión de la paz, sino también la herida de la guerra simultáneamente dentro de sí misma.  Es como salir y entrar al mismo tiempo, como caminar hacia la paz y la aflicción al mismo tiempo.  La libre indagación transformacional descansa sobre la comprensión radical de la Completitud, no sobre ideales que son en sí mismos la contraparte de lo que se siente equivocado, indeseable o malsano.  De esta forma, estamos libres para abrazar todo de nosotros mismos, cada momento de nuestra experiencia y permitir que sea un trampolín hacia nuestras profundidades. 

Es el ver Lo Que Es completamente lo que entrega la comprensión nueva e integrativa.  Por lo tanto, no debemos juzgarnos a nosotros mismos ni juzgar nuestra experiencia.  Debemos asumir que nuestra experiencia es la propia verdad de nosotros mismos y nuestro despertar comienza con esta presunción.  Estos es lo que significa estar ya completo.  Si verdaderamente esperamos espiritualizar nuestros cuerpos o nuestras relaciones, no lo lograremos pidiéndonos ser de una cierta forma ideal, sino invitando a Dios en cada momento y de esa forma dejando ir la presunción restrictiva dentro de la celebración de una nueva posibilidad.”


Esta concepción de Richard Moss fue uno de los motivos por el que nombré a mi sitio ABRAZAR LA VIDA.  Esta semana, lo renovaré con un diseño más moderno, novedosos Cursos por Internet y más servicios.  Juntos, podemos usar la enorme energía que surge de aceptar e integrar todo lo que somos para un Nuevo Mundo.  ¡Te espero!

miércoles, 25 de junio de 2014

Aceptarte desnudo


¿Te puedes mirar al espejo, desnudo y abierto, y aceptarte íntegramente, con tus luces y sombras, con tus aciertos y desaciertos, sereno y amable, conciente de que todo es aprendizaje y experiencia creativa? Eso es estar en paz contigo mismo...

lunes, 23 de junio de 2014

La Regla de los 30 segundos

“Inmediatamente después de cada reunión, cada clase o experiencia significativa, utiliza 30 segundos (ni más, ni menos) para escribir las cosas más importantes. Si siempre haces esto e incluso si tú simplemente haces esto, sin ningún otro tipo de corrección, te irá bien”. Este útil consejo se lo dio un consultor a la emprendedora Robyn Scott, que lo había aprendido de su abuelo. Ella, a su vez, proporciona una serie de enseñanzas que le han permitido optimizar al máximo el método:

No se trata de tomar apuntes
Más bien, el objetivo de este procedimiento es distinguir entre aquello que es primordial y aquello que es secundario. Obliga a la mente no a reproducir lo dicho, sino a manipular la información que se ha recibido. “Se trata de un acto de interpretación, priorización y toma de decisiones”, explica la autora.

Requiere empeño
Scott señala que es muy sencillo pensar que hemos entendido todo lo que se nos ha contado, pero que resulta mucho más difícil sintetizarlo en tan poco tiempo y verbalizarlo. Volver sobre aquello que nos acaba de ocurrir resulta complicado porque supone realizar una relectura totalmente diferente de aquello que, en apariencia se ha contado, pero también sirve para sacar a la luz algunos aspectos ocultos que se nos pueden haber pasado por alto.

El diablo está en los detalles
Pensemos en la última reunión que hemos tenido. ¿Qué recordamos de ella? Probablemente, el tema general que se ha tratado. Quizá, también, alguno de los chistes o cotilleos que en ella han salido durante la misma. Pero, ¿cuáles fueron sus auténticas conclusiones, qué aprendimos? Quizás, se encuentre oculto entre toneladas y toneladas de banalidades. Aprender a utilizar la regla de los 30 segundos nos ayudará a afilar nuestra percepción.

Tienes que ser veloz
La primera impresión es la que cuenta, afirma el dicho, y así parece ser también con esta regla de los 30 segundos. Nuestras percepciones cambian a medida que el tiempo pasa, y no únicamente porque reflexionemos sobre lo acontecido, sino porque nuestra memoria se moldea continuamente. Al apuntar rápidamente las conclusiones, tendremos también presente ese gesto que nos ha llamado la atención, ese titubeo que desvela más de lo que su emisor pensaba y, en definitiva, toda esa información que estamos a punto de borrar de nuestra memoria.

Aprendes a escuchar y a hacer mejores preguntas
En ocasiones, al enfrentarnos con los 30 segundos de que disponemos para resumirlo todo, nos damos cuenta de que hemos hecho caso omiso a los aspectos más importantes del tema o estos no han quedado lo suficientemente claros. Nuestra atención cambia, y afinamos mejor nuestro oído para sintonizar aquello realmente sustancial.

Ayudarás a los demás
Parecería que un método de organización así tan sólo beneficia a aquel que lo lleva a cabo, pero Scott asegura que la regla de los 30 segundos nos ayuda a comprender las necesidades de los demás. A menudo, las reuniones tienen como objetivo descubrir qué se puede hacer por los demás, ya sea con un cliente, con un superior o con un subordinado. Si extraes conclusiones claras sabrás qué puedes hacer en lo consecutivo para remar en la misma dirección.”




Desde chica, aún en la escuela primaria, me acostumbré a hacer resúmenes y tengo la tendencia a ir directamente al punto en cualquier tema.  Por eso, me llama la atención (y me aburre, a veces) la propensión de muchos a irse por las ramas y nunca comprender el asunto principal o, en cuestiones espirituales, el aprendizaje involucrado.  He recomendado a algunos de mis consultantes que tengan un cuaderno y que anoten lo más importante luego de cada sesión.  Creo que simplifica mucho la vida el discriminar lo esencial de lo secundario, ya que permite enfocar la energía, manejar las emociones y estar centrados.  ¿Comienzas?

sábado, 21 de junio de 2014

miércoles, 18 de junio de 2014

Hágase la Luz

Hace muchísimos años, tenía serias dificultades para expresar algunas emociones e ideas.  Mi cabeza bullía de información y mi cuerpo se agitaba con sensaciones, pero no podía ponerlas en palabras o me daba vergüenza o miedo comunicarlas.  Incluso creía que nadie sentía o pensaba como yo.

Finalmente, me propuse comenzar a hacerlo.  Con gran miedo, con la voz temblorosa, dije algo que tenía atragantado.  Recuerdo claramente la sorpresa de escuchar mi voz.  Fue un momento clave en mi vida.  Era muy distinto oír el constante parloteo en mi cabeza que el sonido que mi garganta producía y el efecto que causaba en mí y en los demás.  Era adueñarme de mi voz, era definirme, era compartir.  

Noté unas cuantas consecuencias.  Una era que, al escucharme, me daba cuenta de que no era tan importante como yo lo creía cuando estaba oculto en mí (a veces, al revés: abría un mundo al pronunciarlo).  Otra era que no provocaba el resultado en los otros que yo temía.  Otra era que me permitía continuar con una línea de pensamiento más específica, ya que tenía que precisar lo que decía (en lugar de las digresiones continuas de la mente) y así encontraba respuestas que no hubieran salido de otra forma.

En relación con los otros, tomaba conciencia de que no era tan “rara” como pensaba y que había algunas personas que eran parecidas y podíamos compartirlo.  En otras ocasiones, mi voz era única y tenía algo nuevo que aportar. Sea como sea, era muy gratificante comunicarme.



La palabra (hablada o escrita) es el segundo nivel de creación: pensamiento, palabra, acción.  Cuando bajamos lo que pensamos a través del sonido, le damos entidad y propiciamos génesis.  Darle la importancia que merece implica cuidar y valorar lo que decimos, definirnos amorosamente, crear luminosamente.

lunes, 16 de junio de 2014

¿Te relajas en quién eres y puedes?

Últimamente, he dicho y me han dicho: “ya eres, ya lo lograste; sólo disfrútalo”.  Suena maravilloso… pero es difícil de aceptar…  ¿Por qué?  Porque el Ego siempre nos está espoleando para que seamos más, hagamos más, tengamos más.  Jamás será suficiente, así que, sin importar cuánto hayamos conseguido, estaremos insatisfechos.

Charlando con una paciente, me contaba que, después de 30 años de ser una profesional capacitada y de informarse mucho más de lo que es normal en su trabajo, seguía sintiendo que tenía que “rendir cuentas”, dar explicaciones, cumplir con la mirada del otro, exigirse, y que esto la tenía totalmente agotada y quemada.

Cuando le dije: “tienes que relajarte y confiar en lo que eres y sabes”, suspiró y comentó que estaba comenzando a darse cuenta de ello y que, las ráfagas en las que lo podía hacer, eran maravillosas.  “Que no sean ráfagas, hazlas un brisa constante y fresca”, le contesté.

Toda la vida, hemos corrido detrás de una idealización de nosotros mismos que construimos para obtener aceptación, reconocimiento y cariño y no nos hemos detenido a pensar en cuan inútil e inhumano es esto.  Miramos sólo los errores y fracasos y nos castigamos cruelmente, sin considerar que ellos son parte del “combo”.  Estamos experimentando y las equivocaciones son naturales al proceso.  Nos indican por dónde no ir y  nos clarifican la vía que es para nosotros.  Si pudiéramos verlo de esta forma y aprender de ellos, todo sería mucho más simple y poderoso: “ok, no es así; averigüemos de qué otra manera puede ser”.  Mantener una actitud de constante exploración y trasformación es lo que nos hace sentir plenos y vivos.

En el escabroso camino de perseguir el ideal, igualmente hemos aprendido muchas cosas (generalmente, a través del sufrimiento y la limitación): nos hemos ido conociendo y aceptando mejor, hemos dejado de lado situaciones o personas que no acompañaban nuestro despertar, estamos más concientes de la vida, hemos crecido.  Poco o mucho, más o menos bien, no importa: aquí estamos. 



Si eres adulto, llevas las cargas sobre la espalda.  Si eres joven, no sabes.  Así te tipifica la sociedad.  ¿Te puedo dar otra definición?  Tú eres suficiente tal cual eres y estás preparado para lo que deseas ahora.  ¿Lo acepta tu Ego?  Lo más probable es que no, que se queje de que te falta mucho y de que eso es conformarte.


¿Lo profundizamos?  No puedes ser otra cosa que lo que eres.  Tu Esencia perfuma tu vida y te lleva siempre hacia tu mejor aprendizaje y desarrollo.  Estás en el lugar que más propicia tu evolución y, cuando lo aceptes y honres, te encaminarás hacia otro más completo y precioso.  En este aquí y ahora (lo único que es real), tú ya eres y tienes lo necesario para este punto de tu vida.  Y si algo es preciso que aprendas, así lo harás.  Moviéndote fluidamente de experiencia en experiencia, abrazando la vida con todo lo que tiene para darte.  ¿Lo pones en práctica?  Te garantizo resultados asombrosos.  Tengo a tu Alma como aval.

viernes, 13 de junio de 2014

¿Enciendes tu Luz?

Es muy reconfortante leer acerca de un nuevo mundo. Crear un nuevo mundo implica una diaria labor de conciencia, constante y concreta. Significa enraizar la espiritualidad en la vida cotidiana. Encender la Luz en medio de la más profunda oscuridad. ¿Nos unimos?


miércoles, 11 de junio de 2014

Sigue tu Esencia


lunes, 9 de junio de 2014

¿Cómo te está tratando (mal) el 2014?

Este 2014 está siendo bastante difícil.  Lo digo por las consecuencias que estoy observando en mis pacientes y conocidos y en mí.  Por un lado, hay bastante estancamiento.  Se siente como que las cosas se han detenido o que arrancan y no siguen o que los contactos no se realizan.  Puede ser frustrante y exige mucha paciencia y constancia sostener algo en esas condiciones.  Por otro lado, eso también nos da la posibilidad de revaluar lo que estamos sustentando.  Muchas veces, son viejos sueños que necesitan un cierre o una revisión o, quizás, actitudes que ya llegaron a su final.

Esto último es lo que más me ha llamado la atención.  Creo que nos está siendo presentado el verdadero corazón de nuestro aprendizaje, las negatividades más fuertes de nuestra experiencia en esta vida para que no tengamos dudas de cuáles son.  No es una cuestión de castigo sino, por el contrario, una ayuda para que definitivamente nos demos cuenta y lo sanemos y liberemos.

Por esta razón es que es tan intenso y doloroso: es decir ¡basta! al sufrimiento y la limitación.  No nos podemos hacer los desentendidos porque las consecuencias de haber mantenido esas actitudes están a la vista… y de formas muy agudas.  Muchas personas me han dicho que han llorado amargamente o que se han sentido bajar al fondo del pozo al tomar conciencia de años de ideas y conductas equivocadas. A veces, no es que no lo supieran, sino que ahora pueden sentir profundamente lo que han perdido en ese consumo de tiempo y vida.  Y eso es lo que más cuesta: los años invertidos en estrategias inútiles y vacías, sobre todo si el reconocimiento llega en la madurez. 



¿Cuál es la buena noticia?  Tenemos otra (enorme) posibilidad. Comenzando en junio, a modo de revisión, las cosas irán movilizándose a partir de julio o agosto.  ¿Qué hacer entonces?  Borrón y cuenta nueva puede ser una gran elección.  Para muchos, esto significará hacer el duelo por lo que no fue ni nunca será.  Y no tiene que ser extremadamente doloroso ni largo.  La Nueva Energía está nutriendo poderosamente los nuevos proyectos, en todos los sentidos.  Por ello, decidir finalizar con actitudes, personas, situaciones, lugares o lo que sea que necesite un cierre será asistido.  La palabra mágica es esa: elegir.  Sin quedarnos pegados del pasado, sin miedo al futuro.  A partir de la toma de conciencia de lo que precisamos soltar, podemos comenzar a energizar lo nuevo que deseamos que nazca y prospere.  Escuchemos las señales.

Todo está en nosotros.  La semilla de una creación original también.  Y podemos hacerlo desde un paradigma distinto: sin esfuerzos y sufrimientos inútiles, sin dificultades y complicaciones improductivas, sin restricciones y limitaciones infértiles.  Ya lo vemos en los niños y jóvenes, que se niegan a “crecer” bajo las condiciones del sistema imperante.  Se lo debemos y nos lo debemos. 


Por eso te pregunto: ¿qué necesitas liberar para siempre?  ¿Qué vas a crear nuevo en tu vida?  Despierta, despeja tu cabeza de la oscuridad de la dualidad de tu vida cotidiana y percibe la Luz de Dios/Diosa, que siempre está iluminándote y guiándote.  Invócala y únela a tu propia Luz.  Todos somos Uno.  Te necesitamos.

miércoles, 4 de junio de 2014

Siete inteligencias múltiples

Tanto en el sistema educativo como laboral, para evaluar la inteligencia de alguien, usan los Test de Cociente Intelectual (CI).  En realidad, lo que se mide en ellos principalmente son las inteligencias lógico-matemática y verbal.  Muchos están en desacuerdo con ellos, porque existen otros tipos de inteligencias, por lo que, personas con enormes habilidades corporales o interpersonales, quedan relegadas, a veces justamente donde más se necesitarían esos recursos.

Howard Gardner estudió este campo y definió siete inteligencias múltiples.  Según él, todos poseemos varias formas de inteligencias independientes entre ellas y susceptibles de ser entrenadas. Algunas las poseemos más desarrolladas y otras menos, creando así nuestro perfil personal de inteligencia.  Para este autor, la brillantez académica no lo es todo: más bien interesa conocer cuál es nuestro potencial personal y explotarlo al máximo para optimizar nuestro desarrollo personal y profesional.  ¿Cuáles son más fuertes en ti?:

1.- Inteligencia lingüística-verbal: habilidad para hablar y escribir eficazmente, comprender la lectura fácilmente, mantener conversaciones complejas y usar un amplio vocabulario.
2.- Inteligencia lógico-matemática: capacidad de resolver problemas mediante lógica, realizar cálculos matemáticos con destreza e investigar por medio de hipótesis científicas.
3.- Inteligencia espacial: facilidad para orientarse espacialmente, utilizar mapas, dibujar esquemas y rotar objetos mentalmente visualizándolos desde diversas perspectivas. Suele desarrollarse en fotógrafos o arquitectos.
4.- Inteligencia musical: habilidad para componer melodías, seguir ritmos, tocar instrumentos y analizar música.
5.- Inteligencia corporal-cinestésica: capacidad de utilizar el cuerpo en movimiento para expresar emociones (danza), competir (deportes) o crear (artes plásticas); facilidad para realizar actividades que requieran fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación y/o equilibrio; habilidad para usar las manos con precisión (por ejemplo: cirujanos, escultores).
6.- Inteligencia interpersonal: habilidad para percibir en las demás personas sus emociones, intenciones y estados de ánimo; capacidad de empatizar y relacionarse socialmente con éxito.

7.- Inteligencia intrapersonal: facilidad para reconocer las propias emociones y regularlas adecuadamente, controlar nuestra conducta y dirigir nuestros pensamientos. Esta inteligencia implica autoconocerse y saber trabajar con uno mismo en la intimidad personal.

lunes, 2 de junio de 2014

¿Te redefines por lo luminoso?

Conversaba con una paciente acerca de los intensos cambios de actitud que estaba experimentando, comparándolos con el principio de su terapia; en un momento, me cuenta sobre la presunción que había tenido de que ella podía ocultar determinadas cosas de su carácter que no quería que los demás vieran (porque las consideraba malas o negativas).  Ahora, se daba cuenta de que los otros sí las habían notado: ¡qué esfuerzo inútil! 

Nos reímos mucho y le comenté que todos caemos en esa conducta porque buscamos desesperadamente la aprobación de los demás, aún a costa de nuestra autenticidad.  Andamos por la vida fingiendo ser otros para que nos acepten y resulta que no sólo no lo conseguimos, sino que además ellos se dan cuenta de la simulación.  Le dije: “es mejor ser rechazados por lo que somos que aceptados por lo que no somos”.  “¡Qué frase para el Boletín!” me contestó, riendo… y aquí está…

Es un tópico común en la terapia el asunto de qué somos y qué no somos.  En realidad, somos todo: un combo que incluye desde lo más abyecto hasta lo más sublime.  El problema es que no queremos aceptar los extremos, así que nos contentamos con sobrevivir en la mediocridad (no en la armonía de la integración, que sería otra cosa).  La primera falta que cometemos es negar lo negativo.  Como la sociedad y la religión nos conminan a “mostrar” que somos buenos, hacemos el intento de rechazar lo que no es admitido (lo que pasa a la Sombra) y de actuar como los buenos ciudadanos y feligreses que debemos ser.

Es una estrategia equivocada porque lo que es siempre encontrará la forma de ser (aún a pesar de las reglas).  La dualidad es una forma de aprendizaje.  Lo “malo” tiene algo que enseñar y, al aceptarlo, atravesarlo e integrarlo, fortalece y enriquece lo “bueno”.   Alguien que admite sus aspectos irascibles y agresivos puede usar esa energía para identificar su fuerza, poner límites y pararse independientemente. Quien no lo haga, tenderá a ser buenudo y no bueno y a atraer a los violentos y abusivos a su alrededor (por una ley de compensación de energías y para su propio aprendizaje). 



Sólo reconociendo cada aspecto que nos alberga encontramos paz con nosotros mismos, ya que no necesitaremos esconder ni proyectar nada en los demás.  PODEMOS ser de muchas formas, pero ELEGIMOS activar algunas.  Y aquí hay otro tema: si decidimos ser amables y comprensivos, ¿lo hacemos por convicción o por miedo?  Cuando hemos trabajado con los aspectos rechazados, lo hacemos porque nos damos cuenta, en cuerpo y alma, de que las consecuencias de una y otra conducta son muy distintas y optamos por la que nos hace sentir amorosos, calmos y completos, no porque tememos los rechazos o buscamos las alabanzas del sistema.

Últimamente, me he planteado mucho este asunto.  Creo que la Nueva Energía tiene relación con una forma de ser en que la amabilidad, la serenidad, la aceptación, la paciencia, son muy poderosas.  ¡Vivir quejosos, agresivos, victimizados, temerosos es muy de Vieja Energía!  Tener poco humor también…  Y creo que se trata de una decisión el comenzar a asimilar estas cualidades, dándoles protagonismo en nuestras vidas. 


Esto supone una nueva definición de lo que creemos que somos.  Normalmente, nos presentamos en formas irreversibles: ¡así soy yo!  Si nunca esto fue real, ahora lo es menos.  Es tiempo de redescubrirnos de formas más amables y luminosas y de concretarlas de maneras más simples, bellas y abundantes.  Todo está dentro de nosotros: es parte del combo.  Implica revelar lo que es, poniéndolo en la luz.  Implica desplegar el Dios interior.  Implica integrar lo material y lo espiritual, en esta bendita Tierra.

viernes, 30 de mayo de 2014

ASRM o "el orgamos cerebral"

Viendo el programa de Conan O´Brien, una actriz comenzó a contar sobre una sensación que tenía y, a medida que iba explayándose, me di cuenta de que yo también lo experimento y que siempre lo había tomado como algo “normal” o simplemente como una hipersensibilidad a ciertas inducciones.

Según Wikipedia, el ASRM (o RSMA en español: respuesta sensorial meridiana autónoma) es un fenómeno biológico caracterizado por una placentera sensación de hormigueo que se siente usualmente en la cabeza, cuero cabelludo o regiones periféricas del cuerpo, como respuesta a varios estímulos visuales, auditivos y cognitivos.



Para algunos, puede ser una voz muy suave; para otros, el toque delicado de alguien; para otros, ver una acción muy lenta y precisa.  Varía de persona a persona.  Para mí, tiene que ver con ciertos sonidos y contactos y la sensación va desde un cosquilleo en la parte posterior de la cabeza hasta una oleada de sensaciones por la espalda o punzadas profundas en la parte baja de ella.  Aclaro que no tiene una connotación sexual sino cinestésica, es una respuesta fisiológica y emocional. De cualquier forma, puede ser usada sensual y sexualmente si tienes esa sensibilidad.  ¿Eres uno de nosotros?

lunes, 26 de mayo de 2014

¿Tienes temor al compromiso?

Si eres uno de los que nada más la ve escrita y se brota, ya sabes a lo que me estoy refiriendo.  Quizás, no llegues a comprender realmente de qué se tratan o  te parezcan una carga que no puedes sostener o los asumes livianamente y te caes cuando se ahondan o te paralizas por temor a tomarlos o adquieres demasiados hasta que te agotas.

Muchas veces, estas actitudes tienen que ver con la forma en que nuestros padres se han comprometido en relación a nosotros cuando éramos niños.  Puede ser que no lo hicieran seriamente o, por el contrario, que lo tomaran como una obligación neurótica o que lo asumieran al comienzo y luego se desinteresaran o se marcharan o se murieran y eso constituyera un dolor insoportable.  La sociedad misma tiene mensajes contradictorios.  Los idealiza o los fusiona con sacrificios y agobios o los niega infantilmente.

El compromiso es el fundamento de cualquier relación auténtica de amor.  En una pareja, es lo que posibilitará que avance fructíferamente después que pasa el enamoramiento.  Con los hijos, es lo que nos transformará de padres biológicos en padres verdaderos.  En un trabajo o estudio, es lo que permitirá que profundicemos y progresemos plenamente.  En una terapia o cualquier labor de desarrollo personal y/o espiritual, es lo que realmente  nos conectará con las riquezas de nuestro interior. 

Entonces, ¿por qué tantos problemas con los compromisos?  Porque nos causan cambio, riesgo, crecimiento, dedicación y, también, dolor.  Veamos: cuando nos damos cuenta de que estamos estancados, sabemos que debemos evolucionar.  Nuestra parte más sabia y conectada nos invita a movernos con la Vida, porque Ella es cambio constante, es mutación: algo debe morir para que nazca algo nuevo.  Nos da miedo este proceso, ya que no estamos educados para pensar así.  Nos aferramos a lo que somos y a lo que hay, por más que ya no funcione o suframos. 

Ese paso supone un cierto riesgo.  Estamos habituados a la seguridad y la comodidad de lo conocido.  ¿Qué sucederá, qué ganaremos y qué perderemos, qué pasará con los otros?  Finalmente, se trata de crecer, de asumir nuevos roles, de dejar atrás las limitaciones que nos hemos impuesto, de liberar lo que ya no sirve o constituye una carga sin sentido, de desarrollarnos, de hacer uso de nuestra creatividad.



Esto requiere dedicación, constancia, paciencia, confianza, fe, valor.  ¡Ufa!  Mejor me quedo como estoy.  ¿No es lo que pensaste?  Y sí, parece demasiado.   La clave aquí es no asustarse ante el gran panorama sino ir haciendo pequeños avances cada día.  Como dice un proverbio chino: “un camino de mil kilómetros comienza con un paso”.  Se trata de hacer lo necesario en cada momento, sin cargarse con el pasado ni con el futuro.  Sostener la visión, mientras se va caminando paso a paso, en el aquí y ahora.

¿Será todo sobre un lecho de rosas?  No, claro.  Habrá momentos de dolor, de indecisión, de frustración, de ira, de tristeza.  Pero, piensa un momento: ¿no los tienes ya?  ¿Y qué estás consiguiendo?  ¿Hacia dónde estás yendo?  ¿Están mezclados con otros de entusiasmo, alegría, autoestima, respeto, fuerza, logro, creatividad, plenitud, amor?  Eso es lo que obtendrás si cambias.

¿Y el compromiso?  Es lo que te mantendrá firme y confiado.  Si no asumes el compromiso por lo que decidas, caerás una y otra vez.  Pero, ¿qué pasa si nunca lo has hecho o has tenido malas experiencias con asumirlo?  Comienza con pequeñas cosas.  Observa lo bien que te sientes cuando lo logras.  Concientiza los temores y enfréntalos, con calma y confianza. 


Date cuenta de que, cuando te comprometes, te liberas.  Al contrario de lo que crees, ser irresponsable o no aceptar los cambios que necesitas, te mantiene prisionero de lo que temes, te hace débil, te victimiza, te mantiene en una mediocridad gris y enfermiza.  Por eso, asume el mejor compromiso que puedes hacer: contigo mismo.  ¡Lo lograrás!

miércoles, 21 de mayo de 2014

La culpa tóxica


Es interesante que el concepto de culpa es inexistente en las culturas asiáticas.  En el budismo, por ejemplo, cuando se hace algo dañino para uno o los demás, se recurre al “arrepentimiento inteligente”: se comprende la naturaleza del perjuicio y no se vuelve a cometer.  Se planta una nueva semilla de karma, en cierto sentido…

Hace mucho, leí que la verdadera etimología de arrepentimiento era “cambio de mente”: algo parecido a esta idea del budismo, en el sentido de que, entendiendo lo nocivo de la emoción, pensamiento, palabra o acto, transformamos nuestra mente al respecto y procedemos a hacer algo distinto. 


La mayoría de las veces nos castigamos con penas tan duras, a través de la culpa, que nos quedamos estancados en el mismo estado mental que provocó el problema y seguimos en el círculo vicioso, sin darnos la oportunidad de continuar adelante, con un nuevo estilo de vida.  Si así lo hiciéramos, estaríamos honrando la situación, al usarla para nuestra evolución y la de todos.   

lunes, 19 de mayo de 2014

Latinoamericano, ¿nos reinventamos creativamente?

“Más allá de la apariencia maravillosa, del otro lado del Atlántico existe una fuerte tendencia europea a reglarlo todo, a regularlo todo, absolutamente todo, y uno, cuando viene de un lugar como Buenos Aires, se da cuenta que Europa resignó libertad por lo que ellos llaman seguridad, aunque yo me atrevo a llamarlo control.  Nada es absolutamente maravilloso, porque la moneda siempre tiene dos lados; y hoy sigo pensando, con más determinación, que no hay lugar en el mundo para bucear en uno mismo como Buenos Aires, a veces caótico, a veces nostálgico, pero siempre libre; donde la creatividad, el ejercicio de la creatividad, no asusta ni se cercena.  Uno sube y baja, sube y baja, y el resto no critica, no censura, no se sorprende, porque alguna vez subió y bajó o alguna vez lo hará. Es la vida, un cambio constante.  Pero acá es un cambio constante y palpable.  Siempre pensé, desde que vivo aquí, que Buenos Aires es el mejor lugar del mundo para reinventarse, y hoy sigo pensándolo.”

Estas ideas parecen de algún porteño, pero fueron escritas por una barcelonesa que vive aquí.  Estoy totalmente de acuerdo.  Soy de una ciudad pequeña del interior de Argentina, pero vivo en Buenos Aires desde los 15 años, y venir a este lugar de locos fue lo mejor que me pasó, ya que aquí pude estudiar y experimentar multitud de cosas que sólo se pueden hacer en una ciudad enorme y, específicamente, en esta ciudad.

Pero no escribo para ensalzarla, sino para que los latinoamericanos podamos darnos cuenta de la oportunidad que tenemos.  Una paciente colombiana que ahora vive en República Dominicana me decía que se había mudado porque “todo estaba por hacerse” y que dos de sus hijos (que estudian en Buenos Aires) irán a radicarse y poner negocios allí. 

He visitado bastantes lugares de nuestro continente y somos proclives a la queja y a la desvalorización (detrás de fachadas de superioridad).  ¡Despertemos!  En nuestros países, todavía tenemos la posibilidad de inventarnos y reinventarnos.  Es cierto que “demasiado” caos es contraproducente a veces, pero el control es mucho peor. Estoy cansada de escuchar a gente que viene de Europa y de Estados Unidos llenarse la boca con el orden, la limpieza y la predictibilidad.  Soy argentina hasta la médula (y, por consiguiente, latinoamericana) y salto las reglas y amo el caos que permite la creación. 

Una parte mía es anárquica y libertaria y se horroriza de la dominación creciente que se pretende instalar en nuestros países.  Antes, eso tenía tufo a golpes de estados militares y regímenes totalitarios.  Ahora, hasta en las mejores democracias, nos queremos parecer a Estados Unidos (ya no a Europa) y tener reglas para todo y me refiero a TODO.  Esa parte  mía hierve, se resiente y eventualmente ya no querrá crear nada.

En estos tiempos, muchas de esas regulaciones tienen que ver con negocios, con pretendidas medidas que sólo buscan generarles dinero tanto a los empresarios como a los gobiernos (y empresarios son también las universidades, por ejemplo, fomentando sus “necesidades” de doctorados y maestrías).



Como dice Anna Quero, la autora de la carta de lectores, a través de tantas reglamentaciones, buscamos seguridad.  Y ese es un deseo del Ego, un miedo de moverse dentro de una Creación llena de incertidumbre y misterio.  Como no sabe lidiar con ello, busca reglar lo externo todo lo que puede para tener la ilusión de control, invulnerabilidad, protección, infalibilidad.  Vanas pretensiones… 


Hay un caos en el Universo y hay un orden en el Universo y, por lo tanto, en nosotros mismos y en la Humanidad.  Acordar con ello implica aceptación y confianza internas; creer que, aunque no comprendamos hacia dónde nos lleva, es para nuestro mayor crecimiento y evolución.  La claridad que necesitamos para verlo implica Conciencia,  no racionalizaciones temerosas.  En la medida que cada uno de nosotros pueda construir su vida guiado no por el Ego sino por el Ser Interno, podremos fundar un nuevo tipo de sociedad.  Está en nosotros.  Está en ti.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La Vida es fácil

Hace muchos años, me di cuenta de por dónde venía mi incomodidad con el “sistema imperante”. Naturalmente, toda mi vida yo tenía una actitud de, lo voy a decir en palabras de mis padres o de la cultura:
- “vaga”, “cómoda”,
- “vos querés la chancha y las veinte”,
- “las cosas no son como crées: tenés que romperte el c… para conseguir algo”,
- “no tenés idea de cómo funciona el mundo”,
- “si no te costó, no vale”, etc., etc.,
¿Se capta el sentido?

Tenía una gran guerra en mi cabeza, entre lo que yo creía y sentía que eran las cosas y lo que todos me decían que debían ser. En un momento, a raíz de mi propia labor interna y de lo que iba leyendo, me incliné por… mí!! El mundo podía pensar lo que quisiera, pero, para mí, las cosas iban a ser de otra forma. El tema era cómo ir implementándolo. Un día, me levanto y tengo en mi cabeza la frase: “LA VIDA ES FÁCIL”. Se repetía sola, continuamente, inexorablemente. Me dije que ese era un mensaje de mi alma, los guías, la Vida, Dios, quien sea, pero que me gustaba y que lo iba a seguir.

Así que, con varias resistencias varias, lo seguí repitiendo cada vez con más confianza hasta que comenzó a hacer efecto: ¡la vida se iba haciendo más fácil! En las primeras cosas en que me di cuenta fue en cómo los trámites se facilitaban y acortaban. Si tenía que ir a algún lado en donde, a la mayoría, le tomaba cuatro horas de cola, tres días, montón de papeles mal explicados o mal hechos, dinero extra, broncas, dificultades, a mí me tomaba una hora (o menos) sin problemas. Desde entonces, esto ha sido así casi siempre. No importa lo que le lleve a los otros, yo entro y salgo. Y así con muchos otros asuntos: encontrar asiento en un colectivo o tren llenos, averiguar algo, sacar pasajes, solucionar un inconveniente, etc. También, ha funcionado para temas mucho más serios como internaciones y fallecimientos en mi familia.



Cuando algo se dificulta en el afuera, no me enojo con los otros ni despotrico contra el sistema. Me pongo a ver qué cosa en mí lo traba o lo retrasa. Cuando lo encuentro, la cuestión se soluciona sola. Si no lo descubro, me quedo tranquila porque, de cualquier forma, sé que ésa es la actitud correcta para que se arregle más rápidamente.

Ésta es la prueba más evidente de que creamos nuestro mundo. De que somos los hacedores de lo que nos sucede. Si hay caos a nuestro alrededor, hay que buscar cuál es el caos interno que lo provoca afuera. Las claves están en el cuerpo, ya que es el espejo concreto de lo que pensamos y sentimos.

Entonces, ¿qué tal si empezamos… o recordamos?: La vida es fácil, la vida es fácil, la vida es fácil…

lunes, 12 de mayo de 2014

8 preguntas para saber cómo te va con la Nueva Energía (según KRYON)

Alma vieja, estás aquí para manifestar una nueva realidad para el planeta. Lo harás con el tiempo y no hay nada que diga que debe hacerse rápidamente.  Las mejores comidas son aquellas que necesitan un mayor tiempo de preparación. Estas preguntas que siguen son para que las puedas examinar, no sobre dónde estás, sino dónde estarás tal vez. Te daremos cosas en qué pensar.

Aquí está la número UNO: Hemos hablado de la supervivencia de una vieja energía que los coloca en una cueva metafórica. Ustedes sólo se aventuran fuera de esa cueva lo suficiente como para conseguir el alimento o el trabajo que necesitan y regresan.  Es la supervivencia de la vieja energía. Hacen esto por lo que llamaríamos protección esotérica, porque en el pasado las almas viejas eran perseguidas por sus creencias, y por eso tienen cuidado. La vieja energía es como el tigre de Bengala, está siempre lista para saltar sobre ustedes, pero ya han pasado este marcador del 2012. Los hemos invitado a salir de la cueva y experimentar una nueva energía, en la que ya no está el tigre. Aquí está la pregunta: ¿Cómo te va con la nueva supervivencia?  ¿Estás haciendo lo mismo que solías hacer o estás saliendo de la cueva? ¿Te sientes lo suficientemente libre para hablar con otros de lo que crees, sin miedo al tigre, de que alguien te juzgue o te persiga? Ese es un pensamiento de la vieja energía. ¿Dónde te ubicas hoy? ¿Cuál es tu actitud? ¿Te estás relajando, o sigues luchando con la energía? Sólo tú conoces la respuesta.

Número DOS: Los Seres Humanos que descubren esa nueva energía se vuelven equilibrados. Un Ser Humano equilibrado es el que siempre regresa a su centro. Puede tener un mal día, pero reconoce que siempre vuelve a su centro. El Ser Humano equilibrado es aquel que otros quieren tener cerca. ¿Qué tal te va en eso? ¿Cuál es tu factor de equilibrio?  Hay muchas almas viejas que no quieren estar cerca de otros Seres Humanos, porque están en la vieja supervivencia.  Hay una nueva forma de equilibrio. Un equilibrio en el que el alma vieja le resulta atractiva a otras personas. No se juzga. No se juzga y la gente siente que es así. En otras palabras, los ven y quieren estar con ustedes. ¿Cómo les va con eso? ¿Cuántos de ustedes se esconden de los demás?  No todos los días, sino esotéricamente. ¿Cuántos de ustedes comprenden que un Ser Humano equilibrado muestra a Dios por su manera de actuar? Dios dentro de ustedes se mide por cómo tratan a los demás. No evangelicen su creencia esotérica; en lugar de eso, respondan a los que vienen a ustedes y les preguntan en qué creen. Y van a venir si están equilibrados.  ¿Ustedes son así, o no? Sólo ustedes conocen la respuesta a eso.

Número TRES: ¿A qué le tienen miedo? ¿Les dan miedo las mismas cosas que antes los atemorizaban? ¿O han cambiado las cosas para ustedes? Háblenme de su miedo. ¿Alguno de ustedes teme no estar haciendo bien las cosas? ¿Y por qué tendrían que hacerse esa pregunta alguna vez? ¿Tienen miedo de que los juzguen? ¿Tienen miedo de que pase algo si actúan incorrectamente? Déjenme decirles qué quiere Dios de ustedes: Amor. Comprensión. Paz en su corazón. ¿Tienen miedo de eso? 

Querido, no nos importa cómo lo hagas. Puedes pararte de cabeza y girar tres vueltas.  Puedes contar cien golpes, o hablar en un idioma especial. O no.  No nos importa. Sólo queremos que veas a Dios en tu interior. Cualquiera sea tu tradición, eso a Dios no le importa. Sólo queremos tu mano. El Trabajador de la Luz que le tiene miedo a Dios no tiene ningún valor para la Tierra. Es tiempo de tomar nuestra mano. ¿De qué tienes miedo? Sólo tú conoces la respuesta a esa pregunta.

Querido, ¿qué te hace enojar? ¿Qué te frustra? ¿Ha cambiado eso en los últimos tres años? Un Trabajador de la Luz equilibrado no se enoja. ¿Qué Maestros conociste que estuvieran siempre enojados? Ninguno. Te diré esto: Cuando encuentras a Dios en tu interior, las cosas que te enojan o frustran disminuyen con el tiempo. Con el tiempo, te encontrarás en paz en situaciones que solían hacerte enojar. ¿Qué tal te va con eso?  Sólo tú conoces la respuesta.



Número CINCO: ¿Puedes amar a otro Ser Humano en cualquier situación? En cualquier situación.  ¿Puedes mirar con amor a un Ser Humano que  discute contigo, que te insulta, o te afecta su energía?  ¿Cómo te va con eso? ¿Puedes amar a un Ser Humano que está siempre irritado?  Esa es tu oportunidad para saber exactamente de qué estoy hablando. Querido Ser Humano, cuando hayas llegado al punto en que te puedas distender totalmente en estas situaciones, tendrás un pequeño toque de lo que tenían los Maestros.  Imaginen a los Maestros del planeta y lo que tuvieron que soportar. Cómo fueron perseguidos.  Todos ellos podían mirar a sus perseguidores y amarlos de todos modos. ¿Y cómo te va con eso?  Sólo tú conoces la respuesta a esta pregunta.

La número SEIS está relacionada con la anterior. ¿Es posible para ti ver el potencial del amor de Dios en todas las cosas del planeta? ¿Puedes reconocer lo que está sucediendo desde una perspectiva mayor? Cuando ves la agitación y la lucha, cuando ves la batalla, ¿puedes ver en una perspectiva más grande el cambio de la energía en el planeta a causa del amor de Dios? Lentamente, muy lentamente, las cosas se van resolviendo a partir de eso, a causa de la energía cambiante del amor de Dios.

¿Puedes reconocer la sincronicidad en tu vida, que podría traer cuestiones y problemas, y aún así ver el amor de Dios? Tal vez digas: “Bueno, Kryon, eso es difícil.”  Pero todos ustedes pueden mirar retrospectivamente, ¿verdad?  Y pueden ver cuestiones que ya han resuelto. Pueden mirar hacia el pasado y honrar las sincronicidades. Pueden decir: “Si esto no hubiera sucedido, entonces eso otro no hubiera ocurrido y yo no estaría aquí.” Entonces aquí está la invitación: Usa la misma sabiduría y mira hacia adelante, no hacia atrás. ¿Puedes ver que las cosas por las que estás pasando a menudo son lo que pediste? ¿Puedes ver el amor de Dios en todas las cosas?  Sólo tú conoces la respuesta.

Número SIETE: ¿Qué te preocupa? Esta es una gran pregunta.  Las preguntas van de lo fácil a lo difícil. En la vieja energía, la naturaleza humana es preocuparse. Cuando te despiertas a las tres de la mañana y no consigues volver a dormirte, ¿en qué estás pensando? ¿Qué te preocupa? ¿Qué te dice el cerebro lógico y sináptico?  Amenudeo te dice que te preocupes. Te da proyecciones de cosas que nunca sucederán. Te mantiene despierto. ¿Qué tal te va con eso?  ¿Cómo te va con el drama?  ¿Te involucras en el drama de una situación?  ¿Te preocupas por ella? Ese es un círculo que se autoalimenta. ¿Cómo te hace sentir eso? 

Queridos, un Trabajador de la Luz equilibrado comprende la sincronicidad. No permite que el cerebro sináptico se interponga en su camino.  La próxima vez que te despiertes a las tres de la mañana (esa es una metáfora, puede ser en cualquier momento de la noche) y empieces a preocuparte, quiero que tomes la parte de Dios en ti y dejes de lado al cerebro sináptico. ¡Eres demasiado magnífico para preocuparte! Usa tu tiempo de vigilia amando a Dios. Pasa tu tiempo de vigilia pensando en aquellos a quienes puedes enviarles energía. Pasa el tiempo que estás despierto pensando en cuánto te ama el Creador.  Esa fue la número siete.

Ahora viene la más difícil de todas las preguntas. Número OCHO: ¿Cuándo vas a aprender a amarte a ti mismo? ¿Cuándo vas a entender que estás aquí con un propósito y no por accidente; que te han creado magnífico, que no te crearon sucio y que Dios está en ti? Desde que naciste eres un alma vieja en este planeta. Llevas la sabiduría más elevada de todos los Humanos. Has estado aquí tantas veces que sabes cómo funciona todo. Pero esa vieja energía de la cual vienes te impide ver esto y te sientes indigno. Es hora de cambiar. Te estoy desafiando. Cuando vuelvas a casa, mírate al espejo. Esta noche. No quiero que veas a un Ser Humano cansado. Mírate a los ojos y di las palabras: “Yo Soy el que Soy. Merezco estar aquí, soy amado por Dios, soy magnífico.” Amarse a uno mismo no es ego. Amarse a uno mismo es normal. (Kryon se ríe). ¡Existes por una razón! ¡Dios te conoce! Puedes erguirte y estar orgulloso de ser un Ser Humano que está en este planeta en esta época. Llevas una luz para el planeta. ¿Puedes amarte a ti mismo por eso? Si nosotros podemos amarte, ¿por qué no podrías tú? Esa es la cosa más difícil para un Trabajador de la Luz. Nunca estás sólo, jamás. Dios te ama siempre.

Este es el mensaje. ¿Cómo te sientes con eso?  Sólo tú conoces la respuesta.