lunes, 31 de diciembre de 2012

¿Te propones liberar tus luces para el 2013?


A fin de año, solemos formularnos importantes metas, a veces con eficientes planificaciones… que solemos al fin no cumplir.  ¿Por qué?  Casi nunca, nos planteamos cómo vamos a plasmarlas ni qué aspectos nuestros tienen que activarse para hacerlo, por lo que terminamos repitiendo las equivocaciones de siempre o lográndolas a base de tantas luchas y esfuerzos que acaban invalidando el cometido.

He observado que tenemos magníficamente conocidos y trabajados nuestros aspectos más negativos, carentes y débiles.  Sabemos cómo enojarnos, deprimirnos, entristecernos, sufrir, renunciar, humillarnos, criticarnos.  Tenemos los gestos, las sensaciones, las emociones, los pensamientos, las palabras para hacerlo.  Somos muy eficaces para tomar cualquier situación y sentirnos incapaces, frustrados, inadecuados. 

Frecuentemente, después de escuchar a mis pacientes relatar sus errores y faltas, les pregunto sus cualidades y fortalezas.  Silencio.  Una,  por lo menos.  Algunos tiran algo obvio (soy bueno…) y después más silencio.  Si vivimos sumergidos en un mundo negativo, ¿cómo vamos a lograr lo que nos proponemos?

No poseemos imágenes ni relatos para poblar un mundo amable y creativo.  No hay posibilidad de construir algo distinto si no podemos verlo, sentirlo, nombrarlo, olerlo, tocarlo.  No fundaremos lo que no conocemos, lo que no consideramos posible o real para nosotros.  Y eso comienza adentro, no afuera.  Pudiendo sacar aspectos que lo concreten.

La primera pregunta es: ¿los tenemos?  Si no los vivimos hasta ahora, ¿dónde están?  Para comenzar, todos somos todo.  Cualquier aspecto que se nos ocurra está en nosotros.  Somos un holograma que contiene cualquier posibilidad.  O, como digo, somos un cóctel con todos los ingredientes.  Por supuesto que algunos tienen más cantidad que otros, es distinto en cada persona, pero están.  Eso es seguro.

Lo que sucede es que nos hemos contado un cuento que imposibilita diferentes aspectos y situaciones.  “Yo no soy…, yo no puedo…, yo nunca…” es el latiguillo con que nos castigamos impiadosamente.  ¿Hasta cuándo?  ¿Hasta cuándo jugaremos el   lastimoso cuento del desposeído, del pobrecito, del incapaz, del sufrido, de lo que sea? 

Nos la pasamos viendo lo que no hay, lo que no somos, lo que no tenemos, lo que no podemos, lo que no sabemos, lo que NO.  ¿No será hora de lo que SÍ?  Damos por sentado tantas cosas que, en un planeta en que tres cuartas partes de la población sobreviven con las mínimas condiciones, es hasta arrogante no tomarlas en cuenta.  ¿De qué nos quejamos, en realidad?


Es tiempo de aceptar y apreciar lo que eres.  De listar las cualidades, los dones, las facilidades, las relaciones, las pertenencias, los estudios, las posibilidades, y de regocijarte con las magníficas oportunidades con que cuentas.  ¿Y lo que no?  ¿Acaso crees que odiándote y sufriendo lo conseguirás?

Libera los aspectos más positivos que permanecen esperando ser activados en el fondo de tu interior.  Eso es lo que está en tu inconciente, en tu profundidad.  No terribles monstruos sino luminosos aspectos.  Primero, créelo.  Luego, dale gestos, actitudes, palabras, sensaciones, contextos, ropas, metas.  ¿Cómo eres feliz, confiado, potente, paciente, perseverante, cariñoso, compasivo, sabio?  ¿Dónde irías, qué harías, con quién estarías, cómo sería tu día, cómo te vestirías, qué comerías, cuál sería tu entorno, cómo lograrías tus metas?

Ahora que tienes claro lo que deseas, vive con conciencia.  Obsérvate y, cuando te des cuenta que caes en tus viejos aspectos, respira, suéltalo y prueba con traer algo nuevo.  Al principio, con titubeos y errores y, luego con más seguridad, irás incorporando tus preciosas luces.

Hazlo simple, fluido, alegre, creativo, busca el aprendizaje en todo momento, da y recibe, conéctate a tu Ser, bendice cada cosa, contribuye a un mundo amable, dale oportunidad a la Luz, ámate y ama.  ¿Son buenas metas para este año?  Creo que sí.  En eso estoy yo también.  Te agradezco estar ahí.  Juntos es más fácil.  ¡Feliz año, feliz vida!

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El Gayatri


¡Maravilloso!  El mantra más antiguo de la India cantando en 32 países.  Súmate.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Dónde nace la alegría


En la era del delivery, de lo instantáneo, del "llame ya", de la inmediatez, de la impaciencia, es imposible prefabricar la alegría, producirla a medida, lograrla a voluntad. El monje benedictino alemán Anselm Grün, un versátil e incansable explorador del alma humana, lo dice de una manera sencilla (en su libro La verdadera felicidad): "No es posible decretar la alegría. Ella es la expresión de una vida plena. No puedo ansiar la alegría por sí misma, pero sí puedo intentar vivir mi vida con todos los sentidos. Entonces tomaré contacto con la alegría que hace tiempo se encuentra en mí". Suele ocurrir con la alegría lo mismo que con la libertad, con la felicidad o con el sentido. Se los busca afuera, se los pretende ya hechos. Queremos que nos sean dados; olvidamos rastrearlos en donde habitan: en nuestra interioridad, en nuestra conciencia. Buscamos los anteojos que llevamos puestos y nos enojamos o desalentamos porque no los encontramos o porque no viene alguien y nos los alcanza.

Decía el filósofo y teólogo holandés Baruch Spinoza (1632-1677), cuya Etica es una de las más grandes obras del pensamiento universal, que la alegría acompaña al ser humano en "el paso de una menor a una mayor perfección". Spinoza entendía que la realidad era, en sí, la perfección y, por lo tanto, hablaba del paso de un nivel a otro de la realidad, de una profundización de la conciencia, de una conversión paulatina de nuestras potencialidades existenciales en actos existenciales. Tanto él como Grün parecen coincidir en algo: el despertar de la alegría, una facultad que está en nosotros, es siempre la consecuencia de un modo de vivir. Nadie es alegre. No lo seremos porque tengamos la sonrisa a flor de labios, porque al levantarnos juremos que hoy le pondremos al mal tiempo buena cara o porque, simplemente, nos definamos como personas alegres. Así como los árboles no empiezan su existencia por la fronda sino por la raíz, la alegría no nace de la voluntad ni de una declaración, sino que proviene de nuestro modo de estar en el mundo. No se trata de vivir para estar alegre, sino de sentirnos alegres por la vida que vamos eligiendo.

Cuando nos propongamos la alegría como un fin y salgamos a buscarla en diversas góndolas y escaparates, terminaremos casi siempre por encontrar dos de sus más pobres remedos. El placer y la diversión. El placer se agota una vez conseguido y pide ser renovado de inmediato. La diversión es una pompa de jabón: su estallido dura un segundo y luego no hay más. Ambos tienen algo en común: no requieren esfuerzo, ni paciencia, ni un proceso. Son instantáneos. Se puede pagar por obtenerlos. Y, convertidos en móvil focal de nuestros actos, son un objetivo neurótico. La alegría, en cambio, sobreviene a lo vivido, a lo experimentado, incluso a lo padecido. No nos atrae como un anzuelo: es un perfume que emana de nuestro vivir.



Hoy se cree que todo debe ser "divertido". Esa palabra se ha instalado en el habla cotidiana como una suerte de exorcismo. Decimos "¡Qué divertido!" como si con eso ahuyentáramos la posibilidad del sufrimiento, de la decepción, de la frustración, del dolor o del aburrimiento, que, después de todo, son estaciones por donde pasa, inevitablemente, el viaje de la conciencia que madura. "¡Qué divertido!", repetimos mecánicamente en situaciones patéticas. Ni la vida ni el mundo son un parque de diversiones; esa promesa no figura en nuestro contrato existencial. No se trata de eludir el placer o el esparcimiento. Pero usados obsesivamente para no pensar, no sentir, no hacerse preguntas, para llenar vacíos, provocan angustia. Al final de la noche, de la actividad o del consumo "divertidos" queda la sensación de que los sabores que buscamos no están aquí. Epicuro (341 a.C.-270 a.C.), el padre del hedonismo, decía, en uno de los textos fragmentarios que quedaron de él, que la alegría es fruto del alma en movimiento. Una vez más, aludía a algo que nace en la vida interior, no en el bullicio externo. La alegría brota silenciosa, perdurable y fértil cuando nace de actos que dan sentido a nuestra vida.
Sergio Sinay

viernes, 21 de diciembre de 2012

21, 22 y 23-12-12


Amados,
Durante estos tiempos, muchos de ustedes están experimentando una sensación de culminación de todos los problemas y desafíos que han estado tratando de transmutar en la creación de una mayor expansión de su propia capacidad de amarse a sí mismos y a los demás con compasión y aceptación. Están yendo más allá de los confines de sus anteriores limitaciones percibidas y abriendo sus campos de energía a mayores potencialidades y posibilidades. Cada vez que han hecho esto, se abren a sí mismos para aceptar que más de su Luz mayor sea asimilada internamente. Ahora están listos para entrar en el nuevo horizonte que los llama un poco más allá de las fronteras de sus percepciones.

Sosténganse en la visión de la vida mejor y más alegre que se puedan imaginar para ustedes. Véanse a sí mismos viviendo esas vidas en la actualidad. Sueñen en grande y creen una imagen completa de la vida de sus sueños, pintada con todos los detalles de todo lo que verían y experimentarían en esa vida ideal. Añadan textura, color y tejan todo con su imaginación para idear la creación más perfecta que puedan imaginarse. Cambien o añadan a esto como sus espíritus los mueva hasta que se sientan completamente satisfechos y felices con su creación. Véanse a sí mismos como un todo y perfectos y vean a los demás a su alrededor disfrutando de que sus más grandes sueños se despliegan como lo desean para sí mismos. Este es el mundo que están en el proceso de crear, donde todo el mundo tiene todo lo que necesitan para vivir en paz, felicidad, plenitud, libertad y alegría.

El caos a su alrededor es la señal de que la luz entra en mayor medida. Hay muchos que están tratando desesperadamente de aferrarse al viejo paradigma donde el engaño, las mentiras, las sombras, el miedo y el caos gobiernan el día. Esos tiempos están a la mano y se requerirá que nuestros amados Trabajadores de la Luz sostengan la Luz constante con todo el poder y Luz que puedan reunir cada día a fin de lograr el equilibrio y el orden divino en su parte del mundo. Envíen energía de Amor a las personas y lugares sobre la Tierra que se encuentran en pleno proceso de sufrimiento y shock. Recuerde que tienen el poder y ese poder es el AMOR. Es a través de este trabajo que la luz seguirá prevaleciendo.

Permitan que las iniciaciones y re-calibraciones de sus cuerpos físico, etérico, mental y emocional continúen actualizándose, mientras sus plantillas de humanos divinos están cambiando a forma a su alrededor. Experimentarán más momentos de paz y felicidad con el simple disfrute de sus vidas. Tómense su tiempo tan frecuente como sea necesario para nutrirse a sí mismos en cualquier forma que se sientan guiados. Alimenten sus mentes y emociones con formas mentales continuas de frecuencias más altas, en forma de visiones mentales en su imaginación, con afirmaciones, con decretos, con oraciones y meditación. Esto es clave para sobreponer las actividades de menor dimensión que han tenido lugar.



Sepan que mientras usted hace sus pedidos para el Mundo que se merecen y desean, individual y colectivamente para ustedes, sus seres queridos y para toda la humanidad, que nosotros, los de su familia de las legiones de Luz y Angélicas de Luz igualaremos y aumentaremos diez mil millones de veces cada llamada que se haga para el bien más elevado de todos. Estamos en este gran cambio y transformación juntos, porque mientras la Tierra se desplaza, también lo hace la humanidad y las dimensiones superiores de Luz. Todo está trabajando en unidad de propósito divino y tiempo divino. Nosotros, los de la Familia de la Luz sentimos una gran admiración y respeto por el papel que han elegido jugar en estos tiempos trascendentales. Estamos aquí y ustedes nunca están solos.
Maestro Hilarión, canalizado por Marlene Swetlishoff

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Abrazar la Vida




Cuando decidí tener un sitio, estuve bastante tiempo pensando cómo llamarlo.  No quería poner mi nombre sino brindar una declaración, una afirmación de mi práctica.  En ese momento, el lema de “luchar la vida” seguía siendo casi omnipresente y pensé ofrecer una alternativa.  “Abrazar la vida” me fue apareciendo más y más, hasta que finalmente lo elegí y un paciente de ese momento (¡gracias, Gustavo Pérez!) me hizo el logotipo perfecto.

En estos días, estaba pensando en que luchar es un concepto masculino, el del guerrero que conquista el mundo.   Y que abrazar es un concepto femenino, el de la madre que acepta e integra el mundo.  Creo que es esencial sumar esta energía a nuestras vidas, sobre todo en el caso de las mujeres, que hemos incorporado el paradigma machista sin darnos cuenta muchas veces. 

Revalorizar las cualidades y los valores de lo femenino contribuirá al afianzamiento de un nuevo mundo.  Es más, creo que la Nueva Energía es profundamente femenina.  Y podemos recanalizar la masculina de formas más positivas.  Es una tarea de todos.

lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Peras al olmo o amor a ti mismo?


En estos tiempos, más que nunca, estamos depositando el cambio en grandes hechos externos.  Sean días comunes o días excepcionales, sea que no pase nada más que lo que ya está pasando o que suceda algo extraordinario, la verdad  es que siempre la renovación está en las cosas cotidianas, en los pequeños pasos que hacemos para continuar aprendiendo y evolucionando.  Sin embargo, nos mudamos de casa y de país; pasamos de un trabajo a otro; de una pareja a otra; tenemos hijos; hacemos cursos; nos movemos afuera frenéticamente…

Esperamos el gran acontecimiento que dará vuelta nuestro mundo sin darnos cuenta de que está siendo movido constantemente por los diminutos eventos que damos por sentado.  Es habitual que, cuando nos quejamos de algo, digamos “es una tontería, pero me molesta que…”.  Sumemos muchas de esas tonterías, día tras día, y tendremos el cataclismo que estábamos aguardando. 

Por otro lado, esas cosas menudas son indicios de actitudes más grandes y arraigadas, a las que no deseamos ver ni enfrentar.  Las evadimos como factores usuales de la existencia, sin querer admitir que son metáforas de aprendizajes esenciales.  Por ejemplo, los celos, la envidia, la frustración, la soberbia o el autoritarismo no son “normales”.  Son síntomas de nuestra inseguridad, falta de confianza o insatisfacción y deberíamos realizar una labor interna para aceptarlo y transformarlo.  No obstante, continuamos exigiendo que el otro haga las reformas pertinentes para que nosotros seamos felices.

Me asombra la ceguera con que muchas personas siguen pidiendo “peras al olmo” a sus vínculos o a sus actividades durante años y años, aferrados a la fantasía de que algún día cambiarán y serán lo que tanto desean.  Charlando con una paciente, me dice lo que le cuesta sobreponerse al rompimiento con una pareja. Le pregunto qué es lo que más le provoca pesar y me contesta algunas cosas obvias hasta que finalmente admite que son las ilusiones que se había hecho con él lo que más le duele soltar. 

Este es el meollo.  Invariablemente, atraemos individuos y situaciones que provocarán el aprendizaje que nos hemos propuesto. ¿Cómo funciona?  Al principio, parece que hemos encontrado a “la” persona que tiene todo lo que precisamos, que compensará el sufrimiento acumulado.  Estamos en el paraíso.  Poco a poco, la ilusión comienza a resquebrajarse y notamos que no es tan maravillosa, que tiene fallas, que justamente las fallas están en esos lugares que creíamos que encajaban perfectos para cubrir nuestra necesidad.  Sin embargo, no queremos rendirnos a la evidencia y comenzamos el lento y doloroso desgaste de demandarle al otro lo que nos había “prometido”.  Está demás decir que jamás lo cumplirá… no puede hacerlo, en realidad.

Nosotros “contratamos” a esas personas para que funcionen de co-protagonistas de nuestra novela, para que hagan de espejos en donde mirarnos.  Necesidad es la clave.  Nadie nos dará lo que necesitamos porque tramamos el argumento para que NOSOTROS nos proporcionemos lo que pedimos afuera.  En el momento en que comprendemos esto y nos dedicamos a dárnoslo, el conflicto termina.  Fin de la novela.  Ahora, somos libres.  Hemos resuelto el aprendizaje del alma.


¿Cómo comenzó?  Tus padres plantaron la semilla de esta creación en tu infancia.  Por eso, te resulta tan difícil soltar la ilusión.  Es tu Niño Interno el que sigue pidiendo lo que necesita.  Y no se calmará hasta que lo obtenga.  Está en tus manos el hacerlo.  ¿Quieres evitarlo?  ¿Sigues esperando “la” persona, “el” trabajo, “la” decisión, “la” luz directamente venida del Cielo?  Pierdes el tiempo y acumulas sufrimiento. 

Puedes verlo en acción en cada día de tu vida, en cada encuentro.  Despierta.  Cámbialo en el mismo momento en que te das cuenta.  No preguntes cómo ni te atormentes inútilmente con que es difícil.  Simplemente, respira, acepta que es tuyo, libéralo, date amor y comprensión.  Sí, es un tiempo excepcional.  El tiempo de despejar la oscuridad para encontrarte con el poder que tienes, con la luz que ya eres.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Musiqueando



Viendo un documental acerca de una familia argentina de pianistas (los Tiempo), la matriarca, quien ahora  apenas puede tocar con una sola mano, le dice a su bisnieto: "qué lindo sería que, cuando estemos muertos, escuchemos música".  Se me llenaron los ojos de lágrimas.  Creo que siempre está sonando música... aunque no la escuchemos... O. como canta Gustavo Cordera, "DIOS ES MÚSICA".

miércoles, 12 de diciembre de 2012

12-12-12



Sea un día común o un día excepcional, recuerda que eres un ser espiritual transitando una experiencia humana.  La materialidad, el Ego, los hechos cotidianos son metáforas que tu alma usa para que aprendas a ser un creador responsable.  Crea amorosa y sabiamente.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Consejos para este luminoso diciembre


Lo más probable es que hayas tenido noticias de lo que se dice acerca de este fin de año… ¿o debería decir fin del mundo?  Desde terrores apocalípticos hasta fantasías iluministas, el rango abarca toda clase de sucesos a placer de cada uno.  En lo personal, pienso que no sucederá nada que no esté sucediendo ya.  Sí creo que será una maravillosa oportunidad para subirse a la preciosa ola de Luz con que seremos bendecidos y hacer más fácil y sencillo el proceso.

¿Cuál proceso?  Uno que cambiará la plantilla de sufrimiento en la que estamos instalados por otra de amor.  Seguramente, muchas de tus tribulaciones tienen que ver con las relaciones, no sólo con tu pareja sino con hijos, hermanos, padres, amigos, compañeros de trabajo, etc.  En realidad, estás en relación con todo lo que te rodea.  ¿Cómo es ella?  ¿Es de poder, de lucha, de competencia, de pesadumbre, de tedio, de  dificultad, de sacrificio?  ¿Cómo es tu trato con las personas, con el trabajo, con la casa, con el entorno, con la naturaleza?  ¿Cómo quieres que sea?

Esta es la gran pregunta ante este 21 de diciembre.  Es esencial que te propongas contestarla, que diseñes cómo será tu vida a partir del próximo año.  El enorme caudal de Luz que vendrá te ayudará a concretarlo clara y sencillamente si lo tienes consciente y eres perseverante.  De lo contrario, la presión será formidable.  ¿Para qué hacerlo difícil si puedes hacerlo manejable?

Te aclaro que no estoy hablando de que escribas grandes metas, llenas de palabrerío bonito y abstracciones esplendorosas.  Me parece que ya habrás recibido las bofetadas pertinentes acerca de esto y te habrás dado cuenta de que no se trata de la mente y sus engaños fantasiosos de Ego pseudo-espiritualizado.  Es un Cuerpo de Conciencia: cuerpo-mente-espíritu integrados en conexión con el aquí y ahora.  Por lo tanto, crea específicamente cómo quieres sentirte, pensar, hacer, trabajar, relacionarte con esta realidad de tercera dimensión desde la trialidad. 

Estamos dejando atrás la dualidad, la vida de blanco o negro, de malo o bueno, de correcto o incorrecto.  Aprecia la vasta riqueza de posibilidades que te da este plano para crear en armonía, belleza, abundancia, alegría, sabiduría.  Sube tu perspectiva hacia una tercera posición que englobe y trascienda la polaridad.  Quizás, te resulten extrañas estas palabras.  Déjalas que penetren como una semilla y que vayan creciendo a medida que comprendas otra forma de ver y vivir a partir de ahora.

¿Qué hacer el 21, 22 y 23?  Trata de pasarlo lo más tranquilo posible, en silencio y reflexión/meditación.  Escribe y visualiza qué quieres liberar y qué deseas crear.  Pide ser un canal de Luz y que tu vida sea transformada como tu alma diseñó hacerlo.  Confía en que lo que es tuyo será manifestado a su tiempo y conveniencia.



¿Cómo ir transitándolo?  Me gustó esta canalización de Selacia del Consejo de los 12:

Tu Elección, Tu Sendero
Confía en que estás intrincadamente e íntimamente involucrado en la más intrépida danza de creación jamás vista en la Tierra. Tú elegiste tomar parte hace mucho tiempo – no, no puedes cambiar de parecer ahora. Si crees que no puedes, ¡eso es tu ego pasando por un inútil momento de resistencia! Tu empoderado yo divino generador de cambios es quien verdaderamente está al mando. Ésa es la parte de ti impulsada por el espíritu – dispuesta a estar a la vanguardia del cambio y a hacer valientemente lo que sea necesario a cada paso del camino. Ése es tu sendero.

Tus sentidos deseos de cambio y de un mundo más lleno de amor son una energía magnética que sale al mundo y te conecta con una visión similar que se contiene en el colectivo. No subestimes el poder de esta fuerza magnética positiva. Tú creas más de ella cada vez que eres amable. También hay un efecto adicional durante aquellos momentos en los que se te desafía extremadamente a ser amable. Cuando te encuentras con estos desafíos y respondes con amabilidad, la energía magnética positiva se magnifica. Este campo de energía es real – y sale hacia el colectivo y edifica a la humanidad. Ser consciente de esta energía, aun cuando no puedas verla físicamente ni tocarla, te ayuda a progresar espiritualmente.

Cuando tu vida se vuelve compleja o simplemente te sientes abrumado, regresa a esta sencilla idea. Recuerda la importancia de ser amable. Sé amable aunque nadie más lo sea. Cuando otros se comportan en forma desagradable, están expresando la conciencia común, reactiva. Tú no eres común, tú eres divino.

Tu Yo Multidimensional
Como generador de cambios divino, un elemento clave para ti en el 2013 será descubrir cómo atravesar hábilmente los cambios con una ligereza de ser. Esto significa negarte a seguir la mentalidad de rebaño que incluye la ira, juicios, o perspectivas en blanco-y-negro. Estos enfoques son viejo paradigma y son limitados. Lo que quieres, en cambio, es estar en la vanguardia del cambio dimensional hacia una conciencia superior. Es cuántico, multidimensional y vasto.  La energía de mayor frecuencia te ayuda a unirte con tu yo multidimensional.

Todo tiene una frecuencia o vibración – incluyendo los pensamientos y las emociones, los alimentos, los mensajes de los medios y los campos energéticos personales. La frecuencia no es estática – puede cambiar en un instante cuando tu humor cambia de feliz a enojado, o cuando pasas de tener pensamientos de autovaloración a la falta de confianza en ti mismo. La frecuencia, entonces, es una energía que fluctúa. Las frecuencias más altas con las que quieres conectar son campos de energía que se mueven más rápido. Tú puedes influir en tu propia energía con este sencillo proceso para elevar la frecuencia – crear y mantener una frecuencia alta.

Proceso para Elevar la Frecuencia
1. Cada mañana establece tu tono energético para el día con un pensamiento positivo o sentimiento de gratitud. Si te levantas de mal humor o te descubres preocupándote, cambia el canal dentro de tu propia mente y, con intención consciente, afirma algo positivo. Expresarlo en voz alta puede amplificar el beneficio.
2. Durante el día, mantente atento a que tu energía baje o cambies de humor. Practica el prestar atención al momento en que pasas a una frecuencia más baja, notando lo que ha cambiado. Al hacer un seguimiento de tu propia energía de esta manera, puedes determinar si la fluctuación de tu frecuencia se debe a pensamientos, emociones, ingesta nutricional, noticias, pasar tiempo con una persona enojada, u otros factores.
3. Mantén regularmente la intención, durante el día, de estar presente y consciente, sin importar cuán locas se pongan las cosas. Si encuentras que tu mente divaga hacia el pasado o el futuro, o sientes que no puedes enfocarte en lo que alguien está diciendo, regresa al ahora.
4. Aprende acerca de tu propio ADN y los viejos patrones disfuncionales que aún residen allí. Cuanto más entiendas sobre el condicionamiento limitado pasado grabado en tu ADN, más rápidamente podrás eliminarlo y liberarte de sus efectos.
5. Descubre cómo afectarán a tu propia astrología los inusuales patrones planetarios de los próximos años. No tienes que creer en la astrología para que las energías planetarias te afecten. Los desafiantes aspectos que se estarán alineando entre el 2013 y 2016 no se han experimentado antes en la Tierra. Entenderte a ti mismo puede ayudarte a navegar por los cambios y manejar tu frecuencia al mismo tiempo.
6. Antes de dormir cada noche, desconéctate intencionalmente de la matriz de miedo de la humanidad – el campo de energía temerosa que la humanidad ha creado a través del tiempo. Tu sueño puede ser entonces más productivo y más apacible.
 7. Consciente y regularmente, invita al espíritu a tu vida, pidiendo una visión superior y la paciencia para ser amable.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Compasión e iluminación


Hoy, encontré algo de Ken Wilber con lo que me sentí bastante identificada: “La verdadera compasión patea traseros, parte rostros y en ciertos días no es agradable.  Si tú no estás listo para este fuego, entonces encuentras al maestro new age de dulzura y luz, que sonríe todo el tiempo.  Allí, aprendes a etiquetar a tu nuevo ego con términos espirituales altisonantes.  Pero, aléjate de aquellos que practican la verdadera compasión porque ellos freirán tu trasero, amigo mío”. 

Un poco drástico (al estilo Wilber, un autor que leía asiduamente hace tiempo), pero es cierto que mucho de lo que se considera espiritualidad es simplemente más ego, con una pátina de supuesta luminosidad.  Pero, como dijo otro grande, Carl Jung, “Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz sino haciendo conciente su oscuridad”. 



No es necesario partir rostros pero sí dejar de victimizarse con excusas de infancia y culpas a varios destinatarios para asumir lo que hemos creado para nuestro aprendizaje.  Porque, al final, como lo expresó Osho: “La iluminación no es un logro, es comprender que no hay nada que alcanzar, ningún lugar adonde ir.  Ya estás ahí, nunca te has alejado”.  

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Quién decide: tu mejor o tu peor yo?


Las elecciones son una de las cosas que más nos cuestan.  Hay indecisos crónicos, procastinadores (los que postergan actividades o decisiones sustituyéndolas por situaciones más irrelevantes y agradables), preocupados y dudosos varios.  Hay quienes precipitan acontecimientos porque no soportan la espera y otros que esperan más allá de lo viable, precipitándose en el vacío.  Hay inseguros insoportables y simuladores suaves, que esconden la ansiedad bajo una pátina de serenidad.

Las conductas más comunes para retrasar la decisión son:

-      Querer tener la mayor cantidad de información posible.
-      Pretender controlar cada situación con previsión suprema. 
-      Estar preparado totalmente.
-      Desear que todos estén de acuerdo.
-      Buscar aprobación.
-      Ser detallista y exigente.
-      Perseguir la solución perfecta.
-      Poner la atención en lo que se perdería y no en lo que se ganaría.
-      Creer que es una sentencia de vida o muerte, única y para siempre.
-      Fantasear que cambiará todo mágicamente ya.

¿Qué verdades hay detrás de estas presunciones rígidas e infantiles?

-      No podemos saber todo ni conocer anticipadamente los resultados.
-      Es imposible controlar la enorme variabilidad de situaciones; la omnipotencia es una mala consejera.  Además, con tanta obsesión, terminamos creando lo que tanto tememos.
-      Cuando algo se presenta es porque estamos preparados para afrontarlo; lo que necesitemos extra lo aprenderemos en la marcha.
-      Siempre habrá personas que tengan discrepancias; no hay nadie como nosotros así que el disenso es lo normal.
-      Si no nos aprobamos, si dudamos, atraeremos individuos que lo expresarán por nosotros.
-      La auto-exigencia es el mejor método para fallar, frustrarse y culparse.
-      No existe la perfección en este plano, a menos que dispongamos que eso es perfecto para nosotros porque así lo decidimos.
-      Perder algo es parte evidente del cambio: es aquello que debemos liberar para dar espacio a lo nuevo, a lo que mejorará nuestra vida.
-      Dramatizar la decisión, imaginando consecuencias extremas, nefastas y definitivas es un engaño para postergar lo impostergable; sólo hace más difícil la situación, sin aportar nada útil.  Nuevas oportunidades hay continuamente y podemos ir rectificando el rumbo a medida que avancemos y veamos más claramente el camino. 
-      Lo peor es engañarse con cambios instantáneos y mágicos, en los que seremos exitosos sin transformarnos ni crecer ni aprender.  Las novedades se darán poco a poco, de acuerdo a tu capacidad y comprensión, sin pretender ni temer sucesos enormes e inmanejables.



Cuando no recurrimos a nuestros mejores aspectos para decidir o actuar, seguramente nuestros peores yoes (los que más intervienen con sus miedos y dudas) tomarán el mando y harán lo usual.  Como dijo Einstein, “locura es hacer siempre lo mismo y pretender resultados distintos”.    

Aunque estas observaciones anteriores son lógicas, no es con ellas que arrancarás.  Sirven para calmar al Ego, pero la verdadera opción es confiar, descansar en que cada situación que se te presenta es a tu medida, enviada por tu Ser para tu mejor aprendizaje.  Calmarte, aceptarlo, conectarte con tu interior, respirar, creer, entregarte son opciones valederas. 

No se trata de tomar LA decisión, sino de tomar UNA decisión.  El primer paso desencadenará los siguientes y serás llevado a tu camino del alma.  Decide.  No esperes el milagro: el milagro eres tú.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los modelos perfectos


“Tengo a los Ingalls como modelo de familia”.  Recordé esta frase que me dijo una amiga al observar los dramas de algunas personas.  Hace mucho tiempo, ella me contaba llorando las carencias y problemas que tenía con su familia y yo le decía que no conocía a nadie (incluida yo) que no tuviera esa clase de temas y peores todavía.  Entonces, se le iluminó la cara y expresó ese pensamiento, que vivía dentro de ella como una expectativa enorme e incumplida.

Creo que los Ingalls han malogrado a tantas familias como las comedias románticas de Hollywood a tantas parejas.  Nos hemos pasado la niñez y la adolescencia mirando cine y televisión, tomando modelos perfectos y tratando de cumplirlos en nuestras vidas, sin percatarnos de que lo que somos y lo que tenemos alrededor (sea la familia de origen o la que formamos, los amigos, el trabajo, etc.) son lo que hemos diseñado para nuestro aprendizaje.  Negarlos, frustrarnos, enojarnos, victimizarnos, no cambian esta verdad sino que la profundizan, hasta que comprendemos que no podemos ser felices imitando a otros sino aceptando lo que somos y trajimos para sanar y crear. 

Y esto no es solamente con los modelos que el mundo del espectáculo nos vende, sino también con las personas que tenemos en nuestro entorno.  No hay paciente que no piense que los otros tienen existencias perfectas, que las cosas le son más fáciles, que pueden más, que son mejores que ellos.  Me acuerdo de alguien que se quejaba de que sus hijos no la llamaban y no la consideraban, mientras que los demás tenían familias maravillosas que se amaban y vivían felices.  Esto es mentira.  Todos tenemos asuntos inconclusos que estamos trabajando; de lo contrario, no estaríamos encarnados aquí, sino flotando en una nube escuchando arpas celestiales.  Cada persona y cada familia tiene sus luces y sus sombras; ver solamente las luces de los otros y creer que las sombras nos cayeron nada más que a nosotros es una tontería cruel, un infantilismo inútil.  Así, nos perdemos de nuestras luces y del potencial que tienen para solucionar lo que nosotros mismos nos propusimos. 

El lunes, compartí las claves de los Hopis para vivir en el amor incondicional porque pensé en este tipo de situaciones justamente: padres que sufren porque sus hijos han tomado caminos que nos son “los mejores”; esposos que siguen intentando cambiar a sus cónyuges para que sean como ellos desean; empleados que vegetan en trabajos que odian porque tienen miedo de ser ellos mismos, etc.  No aceptamos lo que somos y, por consiguiente, a los demás.  No admitimos que cada uno trajo su propio camino y debe recorrerlo a su manera, a su tiempo.  No toleramos que no hay un “modelo” y exigimos que se cumpla una expectativa inmadura. 


Eres lo que eres.  Tienes derecho a explorarlo, a equivocarte, a disfrutar, a crear, a destruir, a expandirte, a… lo que quieras.  Los demás también.  A tu forma, a su forma.  El modelo lo eliges tú.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Claves de los Hopis para vivir en amor incondicional


Eres único, diferente de todos los otros. Sin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio...
No veo error alguno en las cosas que puedas decir, ni hacer, sentir y creer porque entiendo que te estás honrando a ti mismo al ser y hacer lo que es verdad para ti.

No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón.

No he estado donde tú has estado ni experimentado lo que has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única.

Te aprecio exactamente cómo eres, siendo tu propia y singular chispa de la Conciencia Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo.

Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca  apropiada.

Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo u otros piensen que "deberías" ser. En la medida de mi capacidad, sin denigrarme o ponerme en un compromiso, te apoyaré en eso. No puedo saber qué es lo mejor para ti, lo que es verdad o lo que necesitas, porque no sé lo que has elegido aprender, cómo has elegido aprenderlo, con quien o en qué periodo de tiempo.

Solo tú puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interna, yo sólo tengo la mía.

Reconozco que, aunque sean diferentes entre sí, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, todas son válidas.
Sin reserva ni duda admito las elecciones que hagas en cada momento.

No emito juicio sobre esto porque es imprescindible que honre tu derecho a tu evolución individual, porque esto da poder a ese derecho para mí y para todos los otros.

A aquellos que elegirían un camino que no puedo andar o que no andaría, y aunque puede que elija no añadir mi poder y mi energía a ese camino, nunca te negaré el regalo de amor que Dios me ha concedido para toda la Creación.

Como te amo, así seré amado.

Así como siembro, recogeré.

Sin reserva ni duda, te permito el derecho universal de libre albedrío para andar tu propio camino, creando etapas o manteniéndote quieto cuando sientas que es apropiado para ti.

No puedo ver siempre el cuadro más grande del Orden Divino y así no emitiré juicio sobre si tus pasos son grandes o pequeños, ligeros o pesados o conduzcan hacia arriba o hacia abajo, porque esto sólo sería mi punto de vista.

Aunque vea que no haces nada y juzgue que esto es indigno, yo reconozco que puede que seas el que traiga una gran sanación al permanecer en calma, bendecido por la Luz de Dios.

Porque es el derecho inalienable de toda vida el elegir su propia evolución, y sin reserva ni duda, reconozco tu derecho a determinar tu propio futuro.
  
Sé que eres guiado como yo lo soy, siguiendo tu entusiasmo interno por conocer tu propio camino.


Sé que las muchas razas, religiones, costumbres, nacionalidades y creencias en nuestro mundo nos traen una gran riqueza y nos procuran los beneficios y enseñanzas de tal diversidad

Sé que cada uno de nosotros aprende en nuestra manera única para devolver ese amor y sabiduría al TODO.

Entiendo que si sólo hubiese una forma de hacer algo, sólo necesitaría haber una persona.

El amor que siento es por absolutamente todo lo que ES.

Sé que cada cosa viva es una parte de una conciencia y siento un amor profundo por cada persona, animal, árbol, piedra y flor, por cada pájaro, río y océano y por todo lo que es en el mundo.

Vivo mi vida en servicio amoroso, siendo el mejor yo que pueda, haciéndome más sabio en la perfección de la Verdad Divina, haciéndome más feliz, más sano, y cada vez más abundante y gozoso.

Aunque a lo largo del camino puede que me gustes, sienta indiferencia por ti, o me disgustes, no voy a dejar de amarte, de honrar tu singularidad y de permitirte ser tú.

Esta es la llave de la paz y armonía en nuestras vidas y en nuestra Tierra porque es la piedra central del Amor Incondicional.

Creamos el mundo que creemos.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Tu co-creación



Tu vida es tu diseño sagrado.  En gran medida, la planeaste así antes de nacer para aprender, para crear, para amar, para servir a Todo Lo Que Es.  Tú puedes con ella.  Acéptala, responsabilízate, libera el potencial, disfrútala, ilumina el mundo.  Cada flama contribuye a la Luz.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿A qué te recuerda?




En el vientre de una mujer embarazada estaban dos criaturas conversando cuando una le preguntó a la otra:

—¿Crees en la vida después del nacimiento?

La respuesta fue inmediata:

—Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

—Bobadas, ¡no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa
vida?

—Yo no lo sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca.

—¡Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? ¡Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida: el cordón umbilical es muy corto.

—En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí.

—Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Vida que, a final de cuentas, es nada más que una angustia prolongada en esta absoluta oscuridad.

—Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero, con certeza, veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.

—¿Mamá? ¿Tú crees en la mamá? ¿Y dónde supuestamente ella estaría?

—¿Dónde? ¡En todo alrededor nuestro! En ella y a través de ella vivimos. Sin ella todo eso no existiría.

—¡Yo no lo creo! Yo nunca vi ninguna mamá, lo que prueba que mamá no existe.

—Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo. ¿Sabes qué? Pienso, entonces, que la vida real sólo nos espera y que, ahora, apenas estamos preparándonos para ella…

lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Qué es "más fuerte que yo"?


Esta frase la escucho continuamente, en general referida a emociones desbordadas, a heridas de la niñez, a traumas, a actitudes enquistadas.  Tiene la fuerza de un destino escrito, de una condena eterna, de un castigo merecido.

Se origina en la concepción equivocada de que hay cosas que están fuera de tu control.  Obviamente que hay cuestiones que no funcionan bajo tu dominio, pero todo lo que se refiere a tu ser interno y a lo que éste puede crear en el exterior constituyen tu derecho y tu responsabilidad.

Un área en la cual repites mucho esta aseveración es con las emociones. Como son tan intensas y te toman de lleno, crees que son demasiado poderosas para ti.  En principio, ellas provienen de ideas,  no aparecen de la  nada, son pensamientos pasados al cuerpo.  Tú puedes pensar que Juan es un agresivo y no te pasa nada.  Pero, si Juan viene y te dice algo que no te gusta, tú reaccionas con una emoción de enojo, que te acelera la respiración y te tensa los músculos; quizás te energizas buscando responder o te reprimes callándote. 

Esto te pasa siempre.  Tus concepciones acerca de ti, de la sociedad, de las relaciones, del trabajo,  provienen de un relato personal, aprendido en la niñez y la adolescencia.  Ese relato funciona como la Plantilla Normal de tu sistema y tú creas tu mundo de acuerdo a ella, pensando y sintiendo ciertas cosas y no otras.  Funcionas “por defecto”, sin elección conciente… pura reacción predeterminada. 

Como las emociones están atadas a nuestros Niños Internos, ellos te manejan ante cada situación que les recuerda algo que les sucedió.  Debido a que ellos no podían con esa situación y eran invadidos por emociones incontrolables, tú sigues creyendo que tampoco podrás, que son más fuertes que tú.  El tema es que tú ahora eres (parece) un adulto.  Tal vez, has creado nuevos pensamientos desde esa posición acerca de esos asuntos, pero no los has incorporado.  Son teorías, tus Niños siguen manejándote con el pasado.

Entonces, el tema es que comiences a darte cuenta de este juego y te dediques a sanar a esos Niños, explicándoles lo que no comprendieron, dándoles reconocimiento y cariño, permitiéndoles jugar en tu vida con su alegría, su inocencia, su ilimitada  creatividad, su fuerza.

Desde un punto de vista espiritual, la personalidad que tú desarrollaste desde tu infancia contiene el aprendizaje que tu alma decidió hacer en esta encarnación.  No podrás escapar de él nunca, porque no es solamente un trauma pueril para esconder debajo de la alfombra sino la oportunidad de sanar aspectos y de liberar el potencial de felicidad y plenitud que trajiste y que es tu derecho.  Así, no serás verdaderamente tú hasta que liberes los condicionamientos que tu Niño Interno te propone como aprendizaje.  ¿Es difícil?  Es más fácil de lo que imaginas.  El universo conspira para que despiertes, te conectes y seas libre. 


En esta hermosa labor, estás siendo guiado y sostenido por tu Ser y por entidades de Luz… si tú accedes.  Como tienes libre albedrío, ellos no pueden intervenir si tú no das el permiso, si tú no pides ayuda.  Eso no significa que te sientes a esperar que el Cielo se abra y Dios en persona baje a asistirte.   El trabajo es tuyo.  Una vez que tú demuestres que estás dispuesto a perseverar, irás recibiendo el apoyo necesario en cada tramo del camino, progresivamente.  No es necesario que sepas todo el recorrido: da el primer paso y espera confiado que el camino vaya surgiendo en cada pisada.

¿Qué puede ser más fuerte que el Amor y la Luz que residen en ti, esperando que los actives?  ¿Cómo permites que tu Niño siga sufriendo lo mismo año tras año, mientras aguarda que lo abraces y lo contengas?  ¿Qué mundo estás repitiendo, cuando hay otro que aguarda ser creado desde la sencillez, la fluidez, la abundancia, la alegría?  ¿Cuándo comenzarás?  Un universo luminoso espera por ti.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Vives "por defecto"?


Cuando escuché esta frase fue referida a computación e implica que, cuando un sistema se ajusta por defecto, los valores serán los que se fijan como la plantilla normal.  Por ejemplo, si quieres guardar un documento se abrirá “Mis documentos” siempre.  Si deseas otro lugar, tendrás que elegirlo en ese momento.  Viene de una lógica no monotónica.

Pensé que todos nos movemos con esa lógica.  La plantilla normal de nuestra vida ya está establecida.  Ni siquiera nos necesita: reacciona de acuerdo a lo instaurado en nuestra niñez.  Si no te encargas de conocerla y cambiarla, subsistirás “por defecto” y, peor, por lo más asentado en la plantilla: heridas, traumas, sufrimiento, etc.



Creo que somos verdaderamente humanos divinos cuando vivimos por elección.  Cuando reconocemos lo que vinimos a aprender y liberamos el potencial para SER.  Este eclipse, estos tiempos, nos están mostrando los defectos de la plantilla.  Aprovéchalo!

lunes, 12 de noviembre de 2012

Medicina y salud: ¿cuál es tu posición?


No suelo escribir sobre estos temas, pero una nota que leí me dio pié para incluir algunas reflexiones sobre la salud.  La nota en cuestión era al conocido médico clínico Aldo Barsanti.  Una de las cuestiones abordaba la enorme cantidad de estudios clínicos a las que nos sometemos (nunca mejor utilizada la palabra) como corderitos, diría yo.

Hace un tiempo, me alarmaron los numerosos Rayos X que me sacaron por arreglos dentales y recordé cuántas veces me los habían hecho a lo largo de mi vida… decenas!  ¿Acaso no se acumulan en el organismo, al igual que con el sol?  Dice Barsanti: “una cámara gamma o una tomografía computada de tórax, abdomen y pelvis producen una exposición a radiación similar a la que puede recibir un radiólogo en un año.  Suele no tenerse en cuenta las consecuencias de aplicar sobre los pacientes estas dosis de radiación, sobre todo cuando no hay necesidad”.  Las mujeres estamos más expuestas por las mamografías.  Leí que en Estados Unidos se estaban haciendo cada vez más espaciadas, porque se había probado que no era necesario ni útil abundar en ellas, además del problema de la radiación en mamas y tiroides. 

El tema que surge aquí es el del diagnóstico precoz o de la prevención.  Afirma Barsanti: “Contrariamente a la noción popular que los cánceres son universalmente dañinos y finalmente fatales, algunos tumores pueden no progresar o hacerlo tan lentamente que no generan daño antes de que el portador muera por otras causas.  Estudios de autopsias demostraron que hay un gran reservorio de enfermedades subclínicas en la población general, incluyendo varios cánceres, especialmente próstata, tiroides y mama, la mayoría de los cuales no generaban daño en el momento de la muerte”.

Es interesante que el Dr. Barsanti sea médico clínico.   Antes, ellos hacían de su conocimiento del paciente y de su intuición (“ojo clínico”) la base de su profesión. Creo que quedan pocos ya, porque ahora todos son especialistas.  Casi nadie nos observa como una unidad, sino que nos miran por pedazos cada vez más chicos.  Así, cada uno pide estudios separados y redundantes y, lo peor, nos medican muchas veces sin interesarse en qué otras cosas estamos tomando, creando sinergias peligrosas.  Como tienen poco tiempo para dedicarnos, nos preguntan por encima y nos despachan con multitud de estudios.  Además del tiempo, influye la creencia, tanto en médicos como en pacientes, que la tecnología es la mejor diagnosticadora. 

Cuando les llevamos los resultados, la más mínima desviación de los standards puede ser suficiente como para que salgamos con una receta con el último medicamento estrella de alguna multinacional.  Y si  no lo hacen, nosotros se los pedimos, porque la responsabilidad no es sólo de ellos.  Las causas de esta sobrediagnosticación, en palabras de Barsanti, son: “las buenas intenciones; el avances tecnológico capaz de descubrir anormalidades cada vez menores; la medicina defensiva: los médicos temen sentirse culpables o enfrentar demandas judiciales por no detectar signos tempranos de enfermedad; la creencia en el diagnóstico precoz alimentada por la profunda fe en la tecnología e incentivada por el complejo médico industrial, que también fomenta la confusión entre estar en riesgo de padecer una enfermedad o realmente padecerla; el escaso tiempo que los médicos dedican a escuchar y examinar detenidamente a los pacientes”.

“Las anormalidades detectadas pueden no estar relacionadas con los síntomas o quizás aparezcan en estudios innecesarios de pacientes asintomáticos (llamados hallazgos incidentales), muchos de los cuales generarán etiquetas de enfermedad o inducirán conductas terapéuticas por hallazgos que realmente no sabemos adónde conducen”.  Estas palabras del doctor me hicieron acordar unas cuantas oportunidades en las que ya me estaban operando o dando medicación fuertísima por cosas que resultaron pasajeras o leves o inexistentes.  Desde chica, no sé porqué, tuve una rara relación con los médicos.  La primera vez que recuerdo haberme resistido fue a los cinco años, cuando me quisieron hacer una prospección de las amígdalas con una pinza puntiaguda quemada en el fuego y di tantas patadas y gritos que no pudieron (lo que me permitió conservarlas).  Desde allí, tomé los diagnósticos como “opiniones”: la decisión siempre es mía, como las responsabilidades.

Mi cuerpo es mío.  Soy conciente de las somatizaciones  con las que lo he castigado a lo largo de los años, así que, frente a cualquier cosa, busco qué me está pasando a nivel psicológico, para poder descargarlo de tantas afrentas y problemas.  En los últimos años, con los síntomas de la Ascensión, esto se ha ampliado y he tenido grandes depuraciones, que se han mostrado a veces importantes, pero transitorias.  En este momento, no tomo ningún remedio (en mi juventud, llevaba una farmacia en la cartera).  Estoy sana y planeo seguir así por el resto de mi vida. 



Creo que una vida sana depende de algunos factores internos y otros externos.   Estos últimos son la alimentación, el movimiento, un trabajo que llene el corazón y el bolsillo, una vida elegida y amada.  No creo en dogmatismos ni excesos de ningún tipo.  Como de todo, tomo un poco de vino, me encanta ir a bares y restaurantes, tomo medicamentos si lo considero necesario, hago un poco de ejercicio (soy vaga), ayudo con multivitamínicos, agradezco y disfruto cada momento.   Encuentro que hay personas que creen que haciendo cosas externas solucionarán todo, especialmente las enfermedades y la muerte.  “Lo esencial es invisible a los ojos”, les diría, recordando al Principito.  Sólo podemos estar sanos verdaderamente si comprendemos el juego: somos seres espirituales haciendo una experiencia humana.  Soltar los condicionamientos que nos hemos impuesto (la lucha, el sufrimiento, la carencia, la limitación, el miedo, etc.) y liberar el precioso potencial que traemos para aprender, evolucionar, crear, amar… es lo esencial.  Quizás,  nos demos cuenta finalmente que la Vida no exige tanto sacrificio y agobio, sino simplemente ser felices.

Respira, siente la Tierra sosteniéndote, al Sol iluminándote, aprecia este mundo amable y maravilloso, acéptate y ámate así como eres: un ser maravilloso.