martes 22 de diciembre de 2009

Verde, que te quiero verde



El domingo, venía viajando en el tren y veía la proliferación asombrosa de la vegetación, debido a tanta lluvia en estos meses. Me parece maravilloso esa capacidad de la Naturaleza de renovarse y crecer bajo cualquier entorno y de propagarse y diseminarse profusamente en condiciones privilegiadas (cosa que deberíamos notar y tomar para nosotros).

Yo soy de Entre Ríos, cuyo lema es "Todos los verdes", así que me la paso mirando árboles, flores, arbustos, yuyitos, lo que sea que tenga ese color continuamente en la ciudad. Buenos Aires tiene mucho verde y yo vivo en un barrio que es generoso en plantas. Eso me ha ayudado a adaptarme mejor y a apreciarla más. Tengo sangre verde en lugar de roja...

domingo 20 de diciembre de 2009

Más Abundancia

Concha, con su habitual generosidad en los aportes, me recomienda en el post Abundancia un libro: El Código del Dinero. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice su autor. Es más, lo puse en práctica, a los ponchazos, haciendo lo que podía, pero con ciertas premisas que iban surgiendo en mí, sin saber porqué. Por ejemplo, no creer que el empleo era la única posibilidad de trabajo. Desde el inicio, estuve en grandes multinacionales, pero pronto advertí que ese no era el futuro que yo deseaba. Aún teniéndolo “todo”, me fui a hacer mi propio camino, sin saber cuál era. Lo encontré con el correr del tiempo.

Nos han vendido un “sistema” de esclavitud en el que invertimos todo, sin pensar que hay otras opciones y sin darnos la posibilidad de explorarlas. Lo más interesante es que, cuando lo hacemos, aparece la verdadera abundancia.

Como escribí en el post, lo que necesité surgió, llámese dinero, contactos, apoyo, vivienda, ayuda, lo que sea. De alguna forma, como bien dice Concha, me mente era próspera, aún cuando yo no lo tenía claro. Ahora, terminé un “doctorado” en Abundancia, totalmente práctico y lleno de aventuras hermosas o terribles, olvidadas en la niebla del tiempo. Y no se trata de dinero: como dice Raimon Samsó, el autor del libro: “En la era de la agricultura, la riqueza era la tierra. En la era industrial, la riqueza era el capital. En la era de la información, la riqueza es la información. En la era de la conciencia, la riqueza será un nivel de conciencia superior”.

Mientras escribo esto, por la ventana a mi lado, veo un impresionante show de fuegos artificiales: gratuito, a mi alcance, abundancia pura.

sábado 19 de diciembre de 2009

El poder del arte

Estoy mirando en la televisión el show de Celine Dion en Las Vegas y, a cada rato, se me saltan las lágrimas. Además de su voz, me maravillan las letras de algunas canciones, las coreografías, las luces, la escenografía, el vestuario, todo es un combo perfecto. Pero, sobre todo, me conmueve el trabajo mancomunado de cientos de personas para hacer eso posible, para tocar nuestro corazón a través de la poesía, la música, la danza, el arte en su expresión unificada. Tiemblo al escribir esto. Es el amor hecho belleza...

viernes 18 de diciembre de 2009

Abundancia

Hoy, ha sido un día “histórico” para mí. En una gran movida de saneamiento económico que comenzó hace unos tres años, lo último que quedaba pendiente fue negociado hoy. Y, como me dijo un Guía hace mucho, “en tus caídas, siempre has encontrado confortables almohadones que amortiguaron tus golpes”, así fue una vez más. Esto llegó en el momento apropiado y con abundancia caída del cielo.

Siempre me he movido en los márgenes del sistema y le he hecho más caso a mi interior que al exterior. Inclusive, he necesitado momentos de soledad, sanación y calma y el dinero siempre ha aparecido. Como también me dijo mi Guía: “la Provisión está asegurada”. Y he aprendido a entregarme y confiar que lo está… como lo ha estado y lo estará.

Ahora, todo está en su lugar. Es tiempo de integración. Mis aspectos están en armonía y lo interno fluye con lo externo. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Oscuridad y Luz

Con respecto al post anterior, me preguntaron cómo "hacer ese milagro" de amar esos aspectos oscuros, si nos molestan continuamente o nos dañan. En principio, se trata de hacerles un lugar en nuestro espacio interno. Esto no es algo que comprendemos exactamente. Todos tendemos a considerar sólo ciertos aspectos como "nuestros" o "verdaderos". El resto (los que no nos gustan o no podemos ver o son demasiado buenos para ser ciertos) los negamos y los proyectamos en otros. Así, somos la mitad de lo que somos y perdemos energía en ese juego.

Cuando digo que estamos en un tiempo de integración, me refiero justamente a este proceso de traer hacia nosotros esas facetas y utilizarlas en su real dimensión: como oportunidades de aprendizaje. Si podemos aceptarlas y verlas como necesarias para el desarrollo, tomaremos esa posibilidad y encontraremos que, detrás de esa aparente oscuridad, hay mucha luz. Entonces, nos llenaremos cada vez de más luz y, por consiguiente, de amor y quietud.

Esa transformación radical surge de la aceptación, no de la crítica, la ira, la negación, el juicio, la desazón. Poco a poco, esos lugares se van diluyendo en la luz. Mientras eso sucede, le damos un lugar sin activarlos. Sabemos que están allí, pero no le damos poder. Los reconocemos en su papel de gestores de conciencia. Así, tenemos más energía para impulsarnos hacia el amor.

lunes 14 de diciembre de 2009

¿Te aceptas y te integras?

Frecuentemente, recibo mails acerca de personas que trabajan con “El secreto” o la “Ley de atracción” o nociones metafísicas y, desilusionadas, me comentan que, al final, están más o menos como comenzaron; que, por más que intentaron pensar positivamente, muy poco cambió. Tienen la idea (que es vendida continuamente) de que “todo es mente” y que, pensando mucho algo, esto se producirá.

Es una idea equivocada. No somos sólo una mente. Somos mente, cuerpo, emociones, alma, espíritu. Y esto implica sensaciones, sentimientos, aprendizajes, proyectos álmicos, pensamientos de todo color, el amplio rango que va desde la tragedia hasta el éxtasis. Además, esa mente a la que aluden ni siquiera es el más alto concepto de ella, sino la repetición de programas, mandatos y traumas muchas veces heredados.

En muchos de estos trabajos se trata de hundir esos programas con lindos pensamientos positivos de lo que, supuestamente, deseamos. Pero la presión es tanta que vuelven a surgir tarde o temprano. Al no comprender la totalidad de lo que somos, están destinados al fracaso.

¿Y qué somos? Una impresionante multitud, en distintos niveles. Por un lado, el más cercano lo constituye las facetas de nuestro Ego actual, a las que podemos sumar las de las encarnaciones previas en esta Tierra: una increíble cantidad de experiencias, sabidurías, dones, facilidades, etc., que están a nuestra disposición. Por otro lado, somos Seres Espirituales, así que imagina la enorme vastedad de Luz, Poder, Amor, Creatividad y Paz que están presentes en ti.

Pero, no nos vayamos tan lejos. Comencemos por lo que podemos manejar ahora. Estamos en tiempos de integración. Eso implica, entre otras cosas, reconocer esas facetas que tratas desesperadamente de hundir o negar. Quizás, las sientas en forma de personajes o aspectos de ti que te molestan u odias o te lastiman o te parecen demasiado buenos y hermosos (la oscuridad no es necesariamente maldad, sino simplemente aquello que no ves, que no está iluminado por la luz).

¿Cómo se originaron? Generalmente en tu niñez, debido a traumas o confusiones o heridas o incomprensiones de los procesos. ¿Son culpa de tus padres o tuya? No, por supuesto. Esto es un juego que tú mismo te propusiste y a los que los convocaste. Ese juego tiene un propósito principal, el cual es fundamental que reconozcas o continuarás cayendo en él, sin aprender y frustrándote sin parar.

Los aspectos que te dañan o te bloquean están fuertemente vinculados a las emociones, porque son patrimonio de los niños internos. Si tú tratas de “manejarlos” desde la mente, no conseguirás nada porque seguirán reclamando tu atención en formas cada vez más potentes y no habrá control mental positivo que los acalle.

¿Qué hacer entonces? Dales espacio, escúchalos. Deja de rechazarlos y permite que salgan de la oscuridad, de modo que puedas aceptarlos como partes tuyas que necesitan amor, porque de eso se trata, de que te ames en tu totalidad, de que te reconozcas en la variedad de facetas que te han servido para experimentar la dualidad y, a través de ella, la Unidad.

Muchos de tus miedos están conectados a estos aspectos, que te boicotean porque necesitan ser tomados en cuenta. Tus resistencias a ellos, a lo que es, a lo que está son las que generan estos miedos. En la aceptación, cesa la lucha. Además, así recuperarás la energía que pierdes ocultándolos o mandándolos a batallar afuera o victimizándote.

Al aceptarte e integrarte, verás todos los aspectos de ti y de las situaciones y podrás elegir libremente desde el centro de tu ser, dejando de engañarte con las triquiñuelas de tu mente (manejada por la sociedad) y escuchando tu intuición, el llamado de tu corazón.

Entonces, surgirá espontáneamente el amor, que es el origen y la respuesta a todos tus interrogantes. Estás aquí para amarte y para amar. Y ese amor es sabio, poderoso y creativo. La expresión de Dios/Diosa. Elige su camino.

viernes 11 de diciembre de 2009

Todo para mí

Iba en el tren y una señora se puso a hablarle sin parar a su acompañante ocasional. Su discurso era que ella hacía toooodo por los otros ("puedo dar la vuelta al mundo", "morir", "hacer lo que sea") pero nada por sí misma. Se autodenominaba "una madraza", incluso para su marido, a quien decía que lo "consentía demasiado". Ahora, para ella misma, no levantaba un dedo. Por supuesto, se quejaba, pero en su tono había cierto orgullo y sentido del deber bien hecho.

Me hizo recordar a una mujer joven que vino hace años y me contó una serie de desgracias, al final de las cuales me dijo que quería cambiar "por el bien de su hijo". Le comenté que así no iba a servir la terapia, que tenía que hacerlo por ella. Rápida, me contestó: "ah, no, si es por mí, yo me pego un tiro y termino todo".

He notado que estas actitudes, si bien son bastante femeninas, son comunes a quienes no tienen conciencia de sí mismos más que a través de los demás. En sí mismos no existen. Son en razón del rol que cumplen con los demás. Si algo les saca eso, se derrumban totalmente. En las mujeres, se trata de las relaciones (madre, esposa, acompañante, salvadora). En los hombres, se trata del trabajo o el dinero.

El aprendizaje aquí es encontrar el propio valor, sin importar lo que son para los otros sino para ellos mismos. Generalmente, hay muy poca autoestima y falta de proyectos personales. Es una invitación a apreciar el poder del uno en la diversidad.