miércoles, 27 de abril de 2016

Tu cuerpo es humano y es sagrado

Carrocería, traje, hardware, vehículo, descartable, máquina, envase, impureza…  Así llamamos al cuerpo…  Así lo rechazamos, lo negamos, lo despreciamos…  Como si fuera poca cosa, insuficiente, como desecharíamos un planeta o una estrella. ¿Por qué no?  ¿No son materia también?
                                                                               
En este afán de “elevarnos”, ya sea a lo mental o a lo espiritual, lo físico se denigra como algo menor, sucio, prescindible.  Casi todas las religiones han menospreciado el cuerpo como el recipiente indecoroso que contiene lo importante.  En las sociedades modernas, se lo exhibe como un trofeo, se lo mecaniza para que haga lo que la mente quiere, se lo anestesia con pastillas para que no moleste.  Pocos lo escuchan…

Si elegimos encarnar (estar en la carne), ¿por qué ese afán por menoscabarla?  Eso hacen los “espirituales” mientras los “materialistas” solo viven en la dimensión de lo concreto sin explorar lo sutil.  Unos y otros no integran, no comprenden que ambos hablan de lo mismo, que se reflejan.  ¿Cómo?  Acerca de la conexión cuerpo-mente, he subido a mi página el libro “Usted puede sanar su vida”, un clásico de Louise Hay, que brinda un resumen muy claro en sus páginas finales.  En cuanto a la conexión energética, escribiré en el blog en esta semana.


Nuestro cuerpo no es una casualidad, el buen o mal resultado aleatorio de los genes de mamá y papá.  Revela nuestra personalidad (por eso, un entendido puede “leerla” al observarlo) y nos da claves constantes acerca de lo que hemos vivido, lo que estamos experimentando y los miedos del futuro.  El cuerpo habla.

Vivir una espiritualidad desconectada de lo físico, meditar para escapar de los desafíos, obsesionarse con la alimentación o la salud, tratar de vivir fuera de la realidad, son estrategias inútiles porque lo que vinimos a experimentar, a aprender, a crear pasa por el cuerpo necesariamente.  No hay una existencia de tercera dimensión, material y prescindible, sin significado ni propósito: ella muestra y encarna la espiritualidad que hemos elegido probar. 


Nos encanta leer sobre desarrollo personal y apreciamos las historias de personas valerosas pero, cuando nos sucede a nosotros, queremos escapar y le echamos la culpa a alguien en lugar de apreciarlo como la oportunidad de evolucionar.  Tal vez porque hemos abusado de aprender a través del sufrimiento.  Creo que estamos en tiempos de aprender por medio de la conciencia.  ¿Y si nuestra misión ahora consistiera en ser felices?  ¿En amar y ser amados, en desplegar alegría, en convertirnos en sabios, en disfrutar de estar en este maravilloso planeta-hogar?  El cuerpo es tu amigo en ese proceso y está acomodándose para contener más energía.  Acéptalo, ayúdalo, mímalo, honra tu elección, escúchalo.  Te lo compensará con creces.

martes, 19 de abril de 2016

¿Sirve sufrir y preocuparte por los demás?

Una consultante me comenta que no puede dormir cuando su hija sale a la noche por la inquietud de lo que le puede pasar.  Una conocida habla largamente de las desgracias del mundo, con una actitud compungida y casi desesperada. Una amiga llora por la muerte de un pariente, diciendo que no aguantaría si a ella si le ocurriera lo mismo.  ¿Qué sucede cuando sufrimos por los demás?

En principio, existe una actitud de reflejo, como la de mi amiga.  Conscientemente o no, nos ponemos en la posición del otro y nos compadecemos porque sentimos lo que él siente (o lo imaginamos, porque quizás sienta otra cosa).  Esto es lo que nos hace humanos, capaces de empatizar y colaborar.  Pero, ¿qué pasa cuando esto se desborda y constantemente estamos alarmados y acongojados?

Tendemos a creer que nuestro sufrimiento ayuda, que nuestra preocupación favorece, que nuestro desasosiego es útil.  La verdad es que no lo es.  También pensamos que nuestra energía (no solo la de acción sino la emocional, intelectual, espiritual) queda atrapada en nuestra propia burbuja.  Nos suponemos a nosotros mismos como seres aislados, que solo intercambian palabras o actividades puntuales y ahí se termina. 

Estamos conectados con el Universo.  La famosa frase “Todo es Uno” no es una bella abstracción de los libros sagrados: es una realidad.  Todo es energía de una forma u otra y fluye e influye.  Cuando una persona sufre y tú sufres con ella, tu energía se suma a la de ella y la cargas con más sufrimiento.  Cuando te quejas acerca de algo, lo refuerzas. Cuando imaginas un panorama desolador, estás apoyando a que se realice.  Nada permanece en tu esfera ni es neutral: estás fortaleciendo lo que más temes o sufres.

Otra teoría (que no ponemos en práctica) es que somos creadores.  Leemos mucho acerca de ello y en general lo hacemos desde el punto de vista personal: lo que podríamos cambiar de nuestro propio mundito.  No tomamos en cuenta que no existe tal mundito separado, sino que está en conexión con el Todo y minimizamos nuestra contribución por considerarla poca o inútil frente al tamaño de semejante caos.  Así, continuamos haciendo lo de siempre, sumándonos a ese caos.  No hay energía insignificante ni infecunda. 



Entonces, ¿qué puedes hacer? 
-      Comienza por dejar de proyectar, de poner en los demás lo que es tuyo.  Hazte responsable de tus pensamientos, de tus emociones, de tus actos, de tu vida.  Acompaña al otro animándolo, alentándolo a sacar lo mejor de sí, confiando en él, enviándole luz, claridad, amor.
-      Deja de victimizar y victimizarte.  Estoy notando una creciente corriente de “protección” de grupos, enfermedades, condiciones, etc. desde el punto de vista de que son desamparadas víctimas del destino que es necesario llenar de prebendas y defensas (así pronto la mayoría de la población estará dentro de alguna categoría para “pobrecitear”).  Teniendo en cuenta que elegimos lo que venimos a vivir y que nadie en la Tierra es un ángel puro libre de desafíos, flaco favor les estamos haciendo al no empoderarlos, brindándoles recursos para que puedan demostrarse su propio valía y potencia.
-      Valora tu contribución.  Estamos en tiempos magníficos, en los que es necesario concientizar que este es un juego que cambia de acuerdo a los jugadores.  Son tiempos de evolución, no de revolución.  Cuando veas algo que no te gusta, enmárcalo dentro de la Unidad, no de la separación fatalista.  No está fuera de ti, reconócelo como una parte tuya que necesita comprensión y amor.  Cuando veas la Oscuridad, no te asustes ni te deprimas, comprende que es falta o ignorancia de Luz.  Tómala, llévala a ese lugar sagrado dentro de ti e ilumínala, para que pueda/s evolucionar hacia mejores espacios.  Puedes asistir a la sanación instantánea de la Humanidad aquí y ahora, no solo en lo social sino también con la Naturaleza (terremotos, inundaciones, etc.).  ¡Es maravilloso!
-      Admite tu transformación.  Estoy observando que estamos integrando todos nuestros aspectos, esos que rechazamos y/o proyectamos, esos llenos de oscuridad y negación.  Aparecen como fantasmas del pasado o como vengadores del futuro, llenándonos de frustración y confusión.  Muchas veces, solo necesitan aceptación, perdón y sanación. 

-      No estás solo ni aislado.  Eres parte de Todo Lo Que Es.  Tu energía fluye, dando y recibiendo, transmutando y transmutándose. Habita tu cuerpo, resignifica tu aporte, ámate y ama, eres guiado y protegido, eres magnífico.

jueves, 14 de abril de 2016

La espiral de evolución en tiempos difíciles

Este es un mes desafiante.  Ya viene de marzo y se está incrementando.  Hay una gran inestabilidad que pone a prueba todo, ya que altas energías están transformando la vida como la conocemos, abriendo la conciencia a nuevas formas de ser y estar, integrando cuerpo, mente y alma.  Sobre todo, pone a prueba aquello que creíamos “seguro”, conseguido, exitoso.  Siempre hay nuevas capas que abordar…

La evolución es una espiral; todo lo creado sigue ese patrón.  Implica el volver a un mismo punto una y otra vez pero desde un nivel distinto, lo que permite observarlo desde una perspectiva diferente.  En cada vida, el crecimiento circula alrededor de una determinada espiral; hacemos un giro completo explorando una cierta escala y, en la subida hacia el próximo, muchas veces nos topamos con una crisis porque creemos que ya sabemos todo y deseamos quedarnos en lo cómodo.  Sin embargo, el Alma empuja y terminamos encontrando otro grado más profundo y fértil que nos trae más sabiduría y valiosas vivencias.

Estamos explorando muchos estados dentro de un mismo nivel, asociados con otras vidas, y es muy desgastante.  Así como nos gusta complejizar para no hacernos cargo, también nos atrae simplificar para tranquilizarnos.  Pasa algo y lo atribuimos a una sola causa; sin embargo, para que un punto suceda es necesario que mínimamente dos líneas se crucen.  Un minúsculo suceso descompagina muchos planos y le echamos la culpa a alguien o a algo para desembarazarnos del problema.  No funciona (menos ahora).  Es necesario explorar las múltiples variables que hicieron posible ese  evento.  Al hacerlo, desmontamos viejas estructuras inservibles, ideas enquistadas heredadas, apegos inútiles, emociones reactivas, objetivos que no pasaron la prueba del tiempo, personas o situaciones que ya cumplieron su ciclo, etc.  Ese pequeño (o gran) acontecimiento dio pie a una limpieza importante, que abre el camino a un nuevo nivel.



Cuanto más creemos que ya lo sabemos todo acerca de algo o que triunfamos en algún aspecto, más fuerte es la caída.  Debemos mantener la actitud humilde del aprendiz que siempre está atento a enriquecerse con la experiencia.  En ninguna otra cosa es esto más cierto que en la supuesta “espiritualidad” que sostenemos haber adquirido.  Un excesivo alejamiento de lo humano, de lo material, de la realidad será seguido de una atracción brusca desde la abstracción aérea hacia la tierra concreta.  Refugiarnos en los “mundos sutiles” para evitar enfrentar lo no elaborado ni sanado es una mala estrategia. 

Muchas veces, esto proviene de una obligación que nos han inculcado: debemos ser “buenos”.  Asimilamos ser correctos y virtuosos con ganarnos el Cielo, con ser espirituales.  En principio, YA los somos: somos seres espirituales transitando una experiencia humana. Estando encarnados, no podemos huir de lo que eso significa.  Estigmatizar el cuerpo, los miedos, los instintos, los errores, lo negativo, lo “malo” y rechazarlos o esconderlos no los hace desaparecer.  Siguen existiendo y creando presión hasta que estallan en nuestra cara.  El camino es reconocerlos, aceptarlos, encontrar su enseñanza, darles un espacio en nuestro interior y no activarlos.  La espiritualidad en la Tierra es encarnada, cada cosa tiene un significado y un proceso.


Nuestro derrotero en esta dimensión se parece al de un diamante.  En su origen, es una simple piedra transparente.  En el tallado, se obtiene el brillo y cuantas  más facetas posee, más luminosidad.  Cuantas más facetas podemos aceptar y sostener, más brillaremos.  Al reconocer tanto nuestros aspectos positivos como negativos, al permitirnos pasar de un nivel al otro, al valorar tanto nuestra humanidad como nuestra divinidad, dejaremos de pelearnos con nosotros mismos y podremos fluir confiadamente, guiados y protegidos por nuestra Alma.

miércoles, 6 de abril de 2016

¿Te cuesta recibir? Es la clave del Servicio y del Ser

El sábado fue mi cumpleaños y me regalaron una enorme cantidad de felicitaciones (¡muchísimas gracias a todos los que me escribieron tantas cosas hermosas!).  Me hizo reflexionar acerca del acto de recibir, algo que es un problema para muchos de nosotros.  Parecería que es lo más fácil, más que dar; sin embargo, es al revés.  Con gran frecuencia, el tema es tratado en las Consultas porque, en algún momento, se percibe que se dio en exceso y que no se recibió en proporción.

Toda nuestra educación (social y religiosa) está centrada en dar: nos ganaremos el Cielo a través de cuánto brindamos.  Esto pone énfasis en una sola parte de la ecuación, mientras la otra es anhelada intensa pero inconscientemente.  En muchas personas (sobre todo mujeres) es la base de su existencia: la madre pródiga, la amante incondicional, la amiga todo terreno.  Dar sin cesar, mientras se espera la retribución en secreto, con ansia, con culpa…

Para colmo, en nuestra cultura el dar está asociado al poder: doy porque puedo y tengo; recibe el que no puede y no tiene.  Por supuesto, no es una actitud consciente pero existe.  Así, muchos que reciben terminan resentidos y frustrados, “devolviendo” el favor con saña.  Como siempre, el poder termina siendo un factor externo, asociado a una expresión de dádiva, en lugar de una expresión interna de poder sobre uno mismo y sus propias circunstancias. 

El dar indiscriminado es un factor de desequilibrio, ya que pone al otro en un lugar de comodidad y muchas veces de ineptitud, porque se le impide encontrar sus propios recursos, posibilidades y soluciones, imponiéndosele (en nombre del amor) lo que es mejor para él.  Flaco favor se le hace, puesto que no se le permite hallar su fortaleza interior y exterior. 

Siempre le pregunto a quien da y no se permite recibir si piensa que el otro es menos o tonto o inútil.  Enfáticamente, me responden que no; entonces: ¿por qué se sienten así cuando reciben?  Además del factor de poder, hay una falta de merecimiento, de valor, de autoestima y una necesidad de aprobación o reconocimiento asociados al recibir, que revela traumas infantiles no resueltos.

El desequilibrio es la clave: no podemos dar si no recibimos; es un flujo que se retroalimenta a sí mismo.  Si siempre damos, nos sentiremos vacíos; si solo recibimos, nos sentiremos inservibles.  Hace poco, leí una canalización de Jonette Crowley muy clarificadora a este respecto:


La base de ser en servicio es ser servidos. La base de ser en amor es ser amados. La base de dar es recibir. El servicio es mucho más que dar. Expresa radiantemente su ser sin esfuerzo, sin costo para ustedes de ningún tipo. Pero al mirar la condición humana a lo largo de los últimos miles de años, ha existido una carencia de recibir que ha secado los pozos de dar. Queremos que ustedes derriben todas las puertas, toda su vacilación, resistencia y profunda culpa kármica para recibir y ser servidos. 
Permitan que los invada la quietud – una quietud que sostiene, que nutre y alimenta, que no pueden tener lo suficiente de ella. Esta quietud se siente como el quantum o la octava dimensión. Hay creación y potencial aquí pero todo es invisible. Es la quietud del mundo no manifestado del que ahora están conscientes. Sientan cómo esta quietud los nutre. Si no pueden recibir quietud, no pueden recibir. Desaparezcan toda resistencia al convertirse en quietud.   Ahora con la misma gracia y finura que recibieron la quietud los invitamos a recibir todo – gracia, dones, amor, sabiduría, poder, abundancia, creación – tanto que no hay necesidad de identificar el ser servidos. Reciban sin fin – y vean qué cambios tienen que hacer para recibir la infinitud por siempre – todo servidos. Permitan que esto los transforme.
Piérdanse en sí mismos para que ya no haya influjo – ustedes son aquello que reciben. No hay diferencia. Ustedes han cambiado. No hay movimiento de algo fuera de ustedes hacia ustedes. Hay una presencia, un ser que ha cambiado.  Es magnífico, expandido, enorme…  Permítanse conocerse sin necesidades, deseos, estar satisfechos, sin necesidad de desear, buscar, tratar – un sentido triunfante de presencia y compleción en este momento.  El servicio sin necesidades es el mayor servicio de todos. La mayor creación es que ustedes no tengan necesidad de crear. No tengan necesidad de servir. No hay necesidades que cumplir. Simplemente el flujo de su creación – ese es en sí mismo el servicio.
Nuestro objetivo es ayudarles a cerrar los viejos iniciadores de ser en servicio – que eran generalmente la culpa o una necesidad de aceptación, aprobación o aprecio.  En la dimensión cuántica dar y recibir son una cosa. No hay movimiento de algo a otro algo. El servicio no es dar algo a otro.  Es algo diferente. Es una combustión radiante de existencia. Es una creación sin fin experimentada. Permítanse sentir la creación sin fin experimentada. Lo que se crea no es importante. Es el poder de la creación sin fin y ustedes están ahí….Creador, creación – son sin fin. Ustedes son todo eso. 

Cuando su corazón y su ser están tan llenos que continuamente explotan con ustedes a través de las dimensiones del universo, entonces son un verdadero dador y receptor. Cuando la caridad ya no es una decisión sino simplemente un flujo que sale de ustedes, entonces son un creador. Cuando no se detienen a pensar si recibir o dar, entonces están viviendo en el momento de poder. Nuestro objetivo es reiniciar su capacidad para recibir porque es el flujo que subyace la creación, no el dar. El flujo es flujo hacia dentro e irradiación hacia fuera.”

martes, 29 de marzo de 2016

¿Cansado y harto? Persiste

Estoy observando una tendencia desde hace un tiempo, tanto en mí como en los que estamos con la conciencia despierta: estamos hartos y cansados.  Estas semanas han sido particularmente difíciles.  No valen eufemismos ni sutilezas.  Como me dijo un paciente: “¡No doy más!  ¿Cuándo va a ser mi tiempo, cuándo van a abrirse las posibilidades?!”.  Muchos sentimos así.  Estamos trabajando en nosotros mismos (y algunos también con otros) desde hace años, hemos tomado decisiones fundamentales, hemos pasado por toda clase de pruebas, pero… pareciera que todavía hay más de eso y nada bueno por delante.

Me han sucedido varias de estas crisis en estos años.  “¿Hasta cuándo?” es la pregunta más frecuente.  Luego de cada una de ellas, he elegido continuar no sólo porque no puedo hacer otra cosa (mi corazón está en ello más allá de cualquier lógica o problema) sino porque me he dado cuenta de todo lo que he aprendido y cambiado en ese tiempo, en una nueva espiral de evolución.  A pesar de que mi pasado es casi inexistente ahora (superado, perdonado, olvidado, en paz), sí recuerdo el vacío y la frustración, el miedo y la desvalorización en que vivía.  Cada persona y situación en el camino me han vuelto más fuerte, confiada, serena y plena.  No puedo más que agradecer. 

Nos enganchamos de objetivos y cifras externos para medir cuánto hemos avanzado, sin darnos cuenta de que eso lo hace el Ego.  La meta de nuestra alma es el aprendizaje.  No le importa si debemos perder un empleo, amigos, comodidades o lo que sea para lograrlo.  Ahora, ¿es necesario que sea tan dramático?  Obviamente que no, pero nuestras resistencias lo hacen forzoso.  Y esto es así tanto para los que no están en el camino sagrado como para los que lo estamos.  Observo una enorme ilusión y escapismo pueril en muchos.  Como si, porque leen, meditan, hacen trabajos energéticos o se juntan en grupos “espirituales” (lo pongo entre comillas porque todo es espiritual), las cosas del mundo se les darán mágicamente (o los extraterrestres los vendrán a rescatar).  No existe tal cosa.  No podemos escapar de la labor interna, de la integración sombra/luz, femenino/masculino, interior/exterior, de la dualidad.  Y esto se dará en lo cotidiano: en las relaciones personales y sociales, en el trabajo, en la economía, en el ocio, en todo.




Otra cosa que observo es cómo el pasado no resuelto está apareciendo para ser sanado e integrado.  Puede tomar la forma de personas, de circunstancias, de emociones, de enfermedades, de cosas que se rompen y necesitan ser reparadas, etc.  Estamos limpiando y cerrando.  No podemos entrar a lo Nuevo colgados de lo viejo.  Tenemos que estar vacíos y plenos.  Vacíos de conflictos y plenos de nosotros mismos. 

En este complejo panorama, la perseverancia es fundamental.  Cuando nos sentimos agotados, drenados, desalentados; cuando las situaciones se presentan complicadas y desafiantes; cuando parece que los demás (sobre todo, los que están atados a la vieja energía) obtienen las mieles del éxito y nosotros estamos perdidos, como habiendo saltado al precipicio y pataleando en el aire; cuando reclamamos en la oscuridad… la potencia del alma, que persiste en la eternidad del Universo, susurra que continuemos, muestra la luz al final del túnel, proporciona el calor que necesitamos.


Jamás nos abandona y nosotros tampoco debemos abandonarnos.  Este fin de semana, mientras lloraba al darme cuenta de situaciones que necesito transformar, al mismo tiempo me surgieron tantas otras en las que siempre todo se solucionó, cuánto he sido protegida y ayudada por muchas personas (los medios amorosos que Dios/Diosa utilizó para hacerlo), cuánto mejor estoy ahora, cuántos hermosos proyectos albergo en mi corazón, qué maravilloso es estar en este tiempo y lugar excepcionales.  Vuelvo a llorar sobre el teclado: somos cuidados y amados más allá de cualquier oscuridad y dificultad.  Reemplacemos el NO por el SÍ.  Laboremos cariñosamente adentro y afuera.  Sin esfuerzo, pero con confianza.  Unidos.  Pronto, tendremos un empujoncito liberador.  Persistamos.  

miércoles, 23 de marzo de 2016

ECLIPSE, un Portal para liberar lo viejo y abrirte a tu potencial: buen momento para comenzar una terapia


TERAPIA POR INTERNET

¿Para qué sirve?
·         Conocerte profundamente, con todas tus luces y sombras.
·         Aprender a respirar, calmarte, disfrutar y estar; escuchar tu cuerpo; conocer qué significan tus síntomas y enfermedades; recuperar la capacidad de auto-curación.
·         Apreciar tus recursos y soltar tu potencial.
·         Resolver conflictos internos que se han trasladado y agravado en lo externo.
·         Tomar decisiones importantes.
·         Aceptarte y amarte, elevar tu autoestima.
·         Solucionar una situación específica.
·         Hacer cambios laborales u optimizar tu trabajo, atrayendo más abundancia y prosperidad.
·         Mejorar tus relaciones. 
·         Atravesar un duelo o una pérdida.
·         Manejar tus emociones y cambiar tu actitud.
·         Vivir en el aquí y ahora, reinterpretando tu pasado (liberándolo definitivamente) y teniendo un futuro de acuerdo a tus verdaderas necesidades.
·         Llevar las lecturas y cursos de desarrollo personal a su concreción en tu realidad; arraigar tu espiritualidad en la vida cotidiana.


¿Cómo te puedo ayudar?
Soy Guía en Vida Conciente.  ¿Qué significa esto?  La mayoría de tus actitudes y conductas son meras reacciones: consecuencias de lo que has internalizado en la infancia.  Por ello, repites una y otra vez los mismos errores, sin darte cuenta de lo que los ocasiona.  Pocos se han tomado la labor de revisar y descartar lo que no sirve o no corresponde con lo que son y de definir y crear la vida que desean, de forma conciente. 

Por otro lado, te hacen creer que solo se trata de un proceso mental.  No es así, ya que tu cuerpo está atrapado en esos círculos viciosos que se originaron en la niñez.  La respiración, la postura, los síntomas, las emociones son reflejos de lo que has vivido.  Y, sobre todo, eres un Ser espiritual que está transitando una experiencia humana, por lo que todo lo que eres y te sucede tiene causa en lo que viniste a aprender y superar. 

Mi propósito es guiarte hacia ti mismo, hacia lo que constituye tu diseño original, hacia la aceptación de tus cualidades y la solución de tus desafíos, con recursos de Integración Cuerpo-Mente-Espíritu.  Solo podrás ser feliz siendo tú mismo, lo cual atraerá sencillamente lo que es para ti.  La resistencia que pongas a este proceso te trae esfuerzo y sufrimiento. 



¿En qué te puede ayudar esta modalidad?
·         No necesitas trasladarte y perder tiempo y molestias en el tráfico.
·         Lo haces desde la tranquilidad de tu hogar o desde cualquier lugar que tenga Internet.
·         Accedes a un nivel y variedad de ayuda que no existe en tu entorno.
·         Puedes hacerlo sin cámara, lo que te facilita abrirte y expresarte ya que no tienes a una persona enfrente.
·         Si haces consultas presenciales y no tienes tiempo, estás enfermo o con cualquier problema, estás seguro de no perder tu continuidad.


¿Cómo funciona?
·         Cada sesión dura una hora.
·         Se realiza por Skype (un programa gratuito que se descarga fácilmente) o por WhatsApp, desde una computadora o desde un celular, con o sin cámara.
·         Puedes hacer una cierta cantidad de consultas que solucionen una circunstancia puntual o comprometerte a una transformación total: depende de tus necesidades.
·         Se abona por adelantado, a través de depósito bancario o tarjetas de crédito (en Argentina) o por Paypal (tarjetas de crédito) o envío de dinero (Western Union u otros medios) en otros países (más información en Formas de Pago aquí).




¿Cómo comenzar?
·         Escríbeme, detallando tu nombre y país y exponiendo brevemente los motivos de tu consulta y cualquier duda que tengas acerca de la modalidad.  Te responderé inmediatamente.
·         Iniciaremos las sesiones en cuanto tú decidas.  No pierdas más tiempo ni sufras inútilmente.  Todo se puede resolver; todavía no has encontrado las soluciones ni conoces tu verdadero poder.  Solo necesitas ayuda para acompañarte en el proceso de reencontrarte y construir tu vida de acuerdo a lo eres y puedes. 

Conoce más acerca de , mi Propuesta y los recursos gratuitos de que dispones ya.

Si sabes de personas que les interese esta propuesta, te agradezco que la compartas.  Visita www.abrazarlavida.com.ar

martes, 22 de marzo de 2016

Ignorarte, violarte o hacerte el amor

La semana anterior, un tema común entre los pacientes fue el de no congeniar con un modelo de su entorno y las dificultades de sostener uno propio (ser introvertido en un mundo extrovertido, no tener hijos, ser hipersensible, etc.).  En realidad, no nos enseñan a conocernos e investigar cuál es nuestro “diseño” original sino que nos adiestran a ser de determinada forma que está sancionada por la mayoría.  Este conflicto entre lo que somos y lo que debemos ser es la fuente de muchas desdichas, fracasos y culpas y de decisiones que pueden frustrarnos enormemente. 

Ese diseño no es una casualidad genética ni un accidente ni una desgracia: está finamente planeado para aplicar las cualidades que hemos aprendido en otras vidas (los dones que portamos) y para continuar aprendiendo nuevas habilidades creativas (los desafíos y problemas que se nos presentan).  Si no nos vemos de esa forma, terminamos desaprovechando un potencial maravilloso que es nuestra firma energética.  Solo seremos felices y plenos si aceptamos y desarrollamos lo que somos esencialmente; también, esa es nuestra contribución al mundo.

Cuando no nos tomamos el tiempo de conocernos y nos obligamos a ser de otra forma, vamos en contra de todo lo que nuestra energía atrae por sí misma y luchamos para seguir un camino que no nos pertenece.  Esto se incrementa cuando nuestro ambiente es muy distinto de lo que nos nace naturalmente y accedemos a sus demandas para adaptarnos y no crear problemas.  Es un gran error porque los dones que traemos y no manifestamos también les servirían a ellos y podrían abrirles puertas de percepción que de otra manera permanecerán cerradas.


La decisión de escucharnos y ser fieles a nuestra voz interior no es algo que sucede de una vez.  Es común que aparezcan pruebas y oposiciones por parte de los demás, los cuales contribuyen a profundizar y reforzar  nuestra elección.  En lugar de tomarlos como algo perjudicial o como excusas para desistir, debemos darles la bienvenida como sucesos que nos harán más fuertes, seguros y arraigados y que expandirán nuestras limitaciones y posibilidades cada vez más.

Es interesante observar la labor de conocerse a uno mismo desde la óptica del cuerpo.  Imagina que estás comenzando una disciplina física (yoga, gimnasia, etc.): ¿cómo lo realizas?  Si haces lo mínimo o estás pensando en otra cosa, tu cuerpo se tensará progresivamente y te volverás inconciente.  Si lo tomas como una aventura y exploras cuidadosamente tus límites, te extenderás y desarrollarás.  Si tratas de ir más allá de lo que puedes, lo más probable es que te duela o te lastimes.  Manifestado sencillamente, es la diferencia entre ignorarte, hacerte el amor y violarte a ti mismo.


Una paciente me contaba que, cuando hacía lo que deseaba de corazón, se sentía bien, vital, feliz.  Cuando venían a cuestionarle sus elecciones o hacía algo para conformar a los otros, entraba en una nebulosa en la que se perdía y se empezaba a tensar, enfermar, somatizar.  El cuerpo es la guía y debemos escuchar sus mensajes.  Es necesario aprender a tomar conciencia, a vivir en el aquí y ahora, a hacernos el amor con placer, cuidado y cariño.  Poco a poco, nos conectaremos con nuestra Alma y seguiremos su camino, alineándonos con nuestro bienestar y el de los demás.