miércoles, 28 de enero de 2015

¿Hombres y mujeres en lucha o energías integradas?

Los hombres y las mujeres tenemos diferencias notables en muchos aspectos.  ¿Verdad de Perogrullo?  Sí, pero nadie lo recuerda en la vida cotidiana.  Las discusiones y frustraciones más frecuentes en las relaciones se dan por estas disparidades, que ninguno registra ni trata de comprender.
La más común es acerca de la comunicación.  En general, las mujeres conversamos mucho y los hombres menos.  Nosotras hablamos, no para que nos digan qué hacer (que ya lo sabemos), sino para descargarnos o comprendernos.  Los hombres prefieren estar callados (con nosotras a su lado, silenciosas) o hacer algo.
La oralidad excesiva de las mujeres es evidente cuando queremos que los hombres entiendan o cambien alguna cosa.  Los inundamos con palabras, explicaciones, demandas, emociones, historias, y los perdemos a los cinco minutos.  Al final de la cháchara, la pregunta de rigor es: “¿Y qué quieres que haga?”.  Sugerencia: aprendamos a editar, a decir “corto y claro” lo que nos pasa y lo que queremos y, en lo posible, a ser concretas en el “cómo”, en la acción.
La confianza descomunal que tenemos con las palabras nos hace creer que lograremos todo a través de ellas.  Así, pensamos que sentarnos horas a hablar y reclamar será la solución a los inconvenientes.  No lo es.  Nosotras somos expertas en detectar los problemas y en poner el énfasis en lo que el otro tiene que hacer.  Pero, en una relación, los dos son responsables, por lo que sería más conveniente primero darnos cuenta de nuestra parte y procurar solucionarla internamente, viendo cómo se transforma la relación a partir de ello.  Luego, se podrá analizar el rol del otro, si hubiera que hacerlo.
Los hombres tienden a ser analfabetos emocionales.  Han sido educados en no llorar, no expresar emociones porque los hacen débiles, proveer sin importar lo que les pase, seguir adelante sin escuchar al cuerpo, no plantearse las cosas porque pensar demasiado es peligroso.  Por eso, tienden a mantener el status quo y no levantar olas.  Es una forma de defensa.  En cambio, nosotras vivimos proyectando cambios, observando cada detalle que se podría mejorar.  Simplificando: “una mujer se une a un hombre esperando cambiarlo y un hombre se une a una mujer esperando que nunca cambie”.
Ninguna de las posiciones puede tener éxito.  Nadie cambia porque otro se lo pida ni nadie permanece igual por siempre.  La concepción de pareja que todavía está vigente es una en la que cada uno se afianza en sus puntos fuertes y descarga en el otro sus debilidades, esperando que se haga cargo de ellas.  De esta forma, el hombre busca poder en sus realizaciones laborales y en el dinero y la mujer en las relaciones personales y el mundo emocional y es un acuerdo tácito que el otro asumirá lo que no es su área.  Aun cuando la mujer trabaje, esta división sigue operando.  Muchos hombres continúan evitando conocerse y sanar sus heridas infantiles, por lo que buscan mujeres que las resuelvan, actuando como madres, terapeutas, enfermeras, soportes sentimentales.
Una clave es que buscamos poder.  La mayoría de las relaciones son de poder, no de amor.  No nos sentimos empoderados por quienes somos, nos falta autoestima y reconocimiento, seguimos los modelos familiares y sociales, no investigamos el potencial que traemos, descansamos en lo aprendido y no nos atrevemos a madurar y evolucionar.  En síntesis, nos perdemos la plenitud de lo que podríamos ser y lo compensamos obteniendo migajas del otro, en una lucha desgastante e inútil.
La energía masculina se inclina al hacer, la femenina al estar.  Lo que no hemos explorado extensamente es que tenemos las dos energías dentro de nosotros.  Las nuevas generaciones vienen más equilibradas.  Los hombres necesitan encontrar su costado femenino y amigarse con los sentimientos y el mundo relacional.  Algunas mujeres precisan sacar su parte masculina y afirmarse en la sociedad con toda su soberanía.  Otras mujeres necesitan recuperar su femenino y reconocer sus maravillosas cualidades en una sociedad patriarcal.
Todos nos beneficiaríamos de habitar nuestras energías integralmente y danzar con cada una de acuerdo a cada momento.  Somos hijos de la Madre Tierra y del Padre Sol.  Materia y Espíritu.  Femenino y Masculino.  Vivamos con los pies en el suelo, la cabeza en el cielo y el corazón unido en amor a Todo Lo Que Es.

martes, 20 de enero de 2015

Madurar es:


lunes, 21 de julio de 2014

¿Eliges abrazar la vida amorosamente?

Nos llenamos la boca con las magnificencias del amor, lloramos con las películas y canciones románticas, leemos libros sobre su importancia, pero, al momento de poner en práctica una solución, recurrimos a la confrontación.  El enojo, la violencia, la venganza, el resentimiento, el agravio tienen tal ímpetu que se presentan como el método adecuado para resolver cualquier problema. En comparación, la conciencia, la aceptación, la comprensión, el diálogo, el amor se antojan suaves, tibios, blandos.

No creemos en ellos. En la teoría, nos conmovemos. En la realidad, dejamos surgir los monstruos oscuros que prometen victoria. Pero… son promesas vanas. Así estamos. Notoriamente evolucionados materialmente, con algunas “batallas” ganadas en lo social, pero, en el fondo, usando los viejos métodos de resolución de conflictos que nos sumergen en el vacío, el sufrimiento, los miedos, la separatividad.

Es notable cómo las mismas organizaciones que dicen buscar la concordia se proclaman en discordia: “luchar por la paz” es una contradicción absurda. “Defender a las víctimas” es sumirlas en lo mismo. “Ganarle a la enfermedad” es no comprender la dinámica cuerpomente.  El lenguaje está teñido de toda clase de expresiones combativas: ser un guerrero, luchar la vida, tener armas para defenderse frente a los obstáculos, estar fogueado, poner el pecho a las balas; referirse al otro como enemigo, como adversario. Y así salimos, como soldados inexpertos cada mañana…


Una razón por la cual no confiamos en el amor es que se nos presenta de formas carentes de poder. Muchas veces, quienes son “buenos” parecen “buenudos” y, de hecho, lo son. La verdadera bondad no reside en no conocer la oscuridad o seguir las convenciones sociales o religiosas o vivir en una nube resplandeciente o no ser “malo”, sino en saber que se tiene la capacidad de serlo pero no se lo elige.

Como un diamante que más refulge cuantas más facetas tiene, más potentes somos cuantas más facetas podemos reconocer, aceptar y atravesar. La oscuridad es una forma de alcanzar la luz. Cuando la traspasamos, siempre encontramos luminosidad del otro lado. Quienes no lo hacen y temen a sus sombras, no tienen la fuerza necesaria para el amor.

Como conté en un anterior Boletín, cuando pensé en un nombre para el sitio, me detuve mucho en lo que quería comunicar y compartir. Surgió este paradigma nítidamente en mis observaciones. ¿Cómo superarlo? Abrazando la vida en lugar de luchándola.

Hemos vivido en el polo masculino: la conquista. ¿Podremos generar una energía tan grande como esa incluyendo lo femenino, integrando? ¿Encontraremos ese fantástico poder de transformación? La respuesta está en el Amor. Y comienza en ti.

domingo, 20 de julio de 2014

¡FELIZ DÍA! Gracias por elegirme.


viernes, 18 de julio de 2014

¿Quién soy?


Mi cabeza golpea las estrellas
mis pies están sobre la cumbre de las montañas.
Las puntas de mis dedos están en los valles y las playas de la vida universal.
Abajo en la espuma sonora de las cosas primigenias
tiendo las manos y juego con los guijarros del destino.
He ido y vuelto del infierno muchas veces.
Sé todo lo del cielo, porque he hablado con Dios.
Chapoteo en la sangre y las entrañas de lo terrible.
Conozco la apasionada captación de la belleza
y la maravillosa rebelión del hombre ante todos
los letreros que dicen: "No pasar".
Carl Sandburg

martes, 15 de julio de 2014

¡Nuevo sitio, nuevos Cursos, nuevos servicios!

Estoy muy feliz de invitarte a conocer mi nuevo sitio.  He encontrado dos personas talentosas y cálidas (Vanina Estrugo y Martín Rodríguez), que han interpretado mis necesidades maravillosamente, creando una web moderna, simple, bella e interactiva, tanto para computadoras como tablets y celulares (si sigues viendo el anterior, refresca el navegador con F5).

Mi intención es subir material periódicamente para ayudarte en tu precioso proceso de despertar a una Nueva Energía y recibir tus comentarios y sugerencias, a fin de que interactuemos como una Comunidad. 

En este nuevo sitio, encontrarás:
  • Mi Propuesta como Guía en Vida Conciente.
  • Cuatro Cursos por Internet, que te asistirán a manejar las emociones, cambiar la actitud, vivir en el aquí y ahora y atraer abundancia.
  • Un Blog lleno de iniciativas efectivas y concretas.
  • Servicios gratuitos, como libros de reconocidos autores, reflexiones en diapositivas, tests de personalidad, videos, etc. 
  • ¡Y mucho más!

Te propongo que invites a amigos y conocidos a suscribirse a la Comunidad y reciban semanalmente un Boletín con contenidos exclusivos y noticias de los recursos publicados.  Me alegra brindarte todo lo mejor de mí para que juntos creemos una Nueva Tierra, a través de una espiritualidad enraizada en la vida cotidiana.  ¡Te espero!  Visita www.abrazarlavida.com.ar 

lunes, 14 de julio de 2014

¿Pasas de la Dualidad a la Trialidad?

Vivimos en una polaridad: blanco/negro, bueno/malo, correcto/incorrecto.  Por un lado, esta limitada visión de la realidad nos lleva de un extremo al otro sin equilibrios: cuando le digo a un consultante que está trabajando y exigiéndose demasiado, me contesta “¡¿y me voy a sentar a esperar a que me caigan las cosas del cielo?!” (parece que no hay ninguna otra manera en el medio).

Por otro lado, hace que nos aferremos a lo que nos gusta y huyamos de lo que nos disgusta.  Es una actitud equivocada, ya que todo se transforma,  por lo que, por más satisfechos que estemos con algo, esto tenderá a cambiar o terminar.   Y lo “negativo” de una situación es una oportunidad de aprendizaje, así que crecerá hasta que lo encaremos.

Estamos en un nuevo tiempo y otra posibilidad está gestándose.  Si observamos la Dualidad como la base de un triángulo, la tercera opción es una mirada desde la perspectiva elevada, la del vértice superior.  Desde allí, podemos integrar los dos polos y encontrar otro recurso más pleno.  Implica una contemplación totalizadora de los aspectos involucrados, sin victimizarnos por lo sucedido, sin apegarnos a resultados específicos, sin expectativas egoicas.

En el ejemplo de quien es exigente consigo mismo, puede darse cuenta de que aprendió esta forma de su padre y/o de que espera conseguir reconocimiento; de que así no le da ocasiones a los demás de que hagan su tarea, convirtiéndolos en débiles y dependientes; de que está enfermándose o desgastándose; de que se está perdiendo de disfrutar de actividades recreativas o de relaciones amorosas con sus allegados; de que hay otras maneras de conducir su negocio, etc.  Tomando conciencia de estos aspectos y del potencial de transformación que posee, puede encontrar soluciones impensadas y mucho más gratas.



Cuando vamos hacia la Trialidad, abrimos la puerta a nuestro Ser Superior, a las respuestas integrales que manifiestan los mejores aprendizajes para todos los involucrados. Cuando hacemos esto por decisión propia y con confianza, nos alejamos del sufrimiento y la lucha para despertarnos a la comprensión, la abundancia, la gracia.  Las resoluciones más evolucionadas están esperándonos, pero no aparecerán si no decidimos encontrarlas, abriéndonos a nuestra Alma. 

El Ego tiene la visión cercana e inmediata mientras que el Alma tiene la perspectiva ascendida y completa.  Es tiempo de despertar y subir un nivel para contemplar las maravillas que están disponibles.  Y esto nos atemoriza: sabemos cómo lidiar con la limitación y el dolor pero debemos descubrir cómo vivir sanos, abundantes, prósperos, felices, creativos, presentes.  Creo que es el desafío más grande que atravesamos en estos días…


Inconcientemente, queremos continuar con nuestras pobres y erradas estrategias duales, de Vieja Energía.  Insistimos en aferrarnos a un mundo que se cae en lugar de construir el nuevo.  Nos cuesta soltar nuestra identidad de víctimas sufridas y demandantes.  Es tiempo de aceptarnos co-creadores, poderosos, amorosos, luminosos.  Y de atestiguarlo y manifestarlo. De enraizar la espiritualidad en la vida cotidiana.  Aquí estoy para ayudarte.