jueves, 3 de julio de 2014

Cada día tiene su afán

Estoy observando profundos cambios en estas semanas.  Para quienes han despertado a una nueva visión de la “realidad”, se aparecen ocasiones de concretar verdaderamente los conceptos que han estado elaborando en estos años.  Las ruedas se van moviendo despacio y es necesario confirmar con el cuerpo lo que se sostuvo con la mente.  Confiar cuando no se tienen claro el camino o el resultado puede ser desafiante pero es el signo de los tiempos.  Acallando el Ego, los susurros y señales del Alma se pueden sentir y seguir.

Para quienes están dormidos o se niegan a despertar, los acontecimientos se presentan complicados.  Enfermedades y caos laborales y emocionales están a la orden.  Como siempre, no se trata de un castigo sino de oportunidades para abrirse a  vivir en un nuevo paradigma.  Aunque pueda parecer que se está en el peor de los escenarios, es el indicado para comenzar.  Aprender a confiar en que nuestra Energía ha convocado estos acontecimientos para resolverlos y entrar a una existencia más plena es, otra vez, la mejor disposición. 


El mundo exterior se podrá presentar complejo y conflictivo, pero lo estamos haciendo entre todos.  No es algo dado y definitivo.  Como compartí en el post “¿Tu energía  alimenta la paz o la guerra?”, la paz comienza en cada uno de nosotros, en la toma de conciencia de nuestro poder como co-creador de esa realidad.  Es hora de asumir nuestra responsabilidad y construir un nuevo mundo.  Y, generalmente, no es un trabajo gigantesco y heroico, lleno de grandes elecciones.  Es una tarea diaria, práctica, pequeña.  En cada instante, la vida nos da la posibilidad: en una conversación, en un acto, en un pensamiento, en una emoción, podemos transformar años de desarmonías. 


El cuerpo vuelve a mostrarlo en una metáfora: 100 kilos de sobrepeso acumulados en 30 años no necesitan de 30 años para bajarlos.  Día a día, paso a paso, se revierte en mucho menos tiempo.  Seamos el cambio que estamos esperando.