lunes, 16 de junio de 2014

¿Te relajas en quién eres y puedes?

Últimamente, he dicho y me han dicho: “ya eres, ya lo lograste; sólo disfrútalo”.  Suena maravilloso… pero es difícil de aceptar…  ¿Por qué?  Porque el Ego siempre nos está espoleando para que seamos más, hagamos más, tengamos más.  Jamás será suficiente, así que, sin importar cuánto hayamos conseguido, estaremos insatisfechos.

Charlando con una paciente, me contaba que, después de 30 años de ser una profesional capacitada y de informarse mucho más de lo que es normal en su trabajo, seguía sintiendo que tenía que “rendir cuentas”, dar explicaciones, cumplir con la mirada del otro, exigirse, y que esto la tenía totalmente agotada y quemada.

Cuando le dije: “tienes que relajarte y confiar en lo que eres y sabes”, suspiró y comentó que estaba comenzando a darse cuenta de ello y que, las ráfagas en las que lo podía hacer, eran maravillosas.  “Que no sean ráfagas, hazlas un brisa constante y fresca”, le contesté.

Toda la vida, hemos corrido detrás de una idealización de nosotros mismos que construimos para obtener aceptación, reconocimiento y cariño y no nos hemos detenido a pensar en cuan inútil e inhumano es esto.  Miramos sólo los errores y fracasos y nos castigamos cruelmente, sin considerar que ellos son parte del “combo”.  Estamos experimentando y las equivocaciones son naturales al proceso.  Nos indican por dónde no ir y  nos clarifican la vía que es para nosotros.  Si pudiéramos verlo de esta forma y aprender de ellos, todo sería mucho más simple y poderoso: “ok, no es así; averigüemos de qué otra manera puede ser”.  Mantener una actitud de constante exploración y trasformación es lo que nos hace sentir plenos y vivos.

En el escabroso camino de perseguir el ideal, igualmente hemos aprendido muchas cosas (generalmente, a través del sufrimiento y la limitación): nos hemos ido conociendo y aceptando mejor, hemos dejado de lado situaciones o personas que no acompañaban nuestro despertar, estamos más concientes de la vida, hemos crecido.  Poco o mucho, más o menos bien, no importa: aquí estamos. 



Si eres adulto, llevas las cargas sobre la espalda.  Si eres joven, no sabes.  Así te tipifica la sociedad.  ¿Te puedo dar otra definición?  Tú eres suficiente tal cual eres y estás preparado para lo que deseas ahora.  ¿Lo acepta tu Ego?  Lo más probable es que no, que se queje de que te falta mucho y de que eso es conformarte.


¿Lo profundizamos?  No puedes ser otra cosa que lo que eres.  Tu Esencia perfuma tu vida y te lleva siempre hacia tu mejor aprendizaje y desarrollo.  Estás en el lugar que más propicia tu evolución y, cuando lo aceptes y honres, te encaminarás hacia otro más completo y precioso.  En este aquí y ahora (lo único que es real), tú ya eres y tienes lo necesario para este punto de tu vida.  Y si algo es preciso que aprendas, así lo harás.  Moviéndote fluidamente de experiencia en experiencia, abrazando la vida con todo lo que tiene para darte.  ¿Lo pones en práctica?  Te garantizo resultados asombrosos.  Tengo a tu Alma como aval.