martes, 11 de marzo de 2008

Mujer

En estos días, estoy buceando mis imágenes de lo Femenino/Masculino en mí. Me sorprendió encontrarme en mi lado izquierdo del cuerpo con una Mujer etérea, vestida con blancas gasas translúcidas flotantes, descalza, de pelo largo, bailando y riendo. Mi lado derecho era un Hombre de traje, ejecutivo, decidido, fuerte, quien, de a momentos, cambiaba a alguien vestido más informal, como de campo.

Quise saber qué comunicación había entre ellos y apareció un hermoso puente en mi pecho, adónde los dos se encontraron y se abrazaron tiernamente. Miraron hacia un Sol enorme en el horizonte y Ella señaló el camino para que Él lo abriera y lo recorrieran juntos.

Hace tiempo, tuve una visión de mi Femenino Salvaje (como bien tipifica Clarisa Pinkola Estés en el libro “Mujeres que corren con los lobos”) como una especie de gitana, potente, arrojada, hermosa, alegre, decidida, desprejuiciada. Estoy buscando reencontrarme con este aspecto, de tanta fuerza.

Mi Mujer es una síntesis de mis Femeninos/Masculinos: las dos facetas que me habitan y que me integran.