martes, 24 de julio de 2007

Reclamá tu poder

Como comenté, hace unos años, tuve un período de… no sé cómo llamarlo… de meditaciones… de conexión con la Fuente… de iluminación… no sé. El tema es que, entre muchas verdades que recibí, una me resultó particularmente transformadora.

Un Ser Espiritual (al que yo no soy afecta, extrañamente) apareció y me dijo: RECLAMA TU PODER. Me dio (o me mostró) mi corazón de diamante y me instó a que usara el poder que YA tenía y a abandonar la creencia de que era un pobre ser humano que debía estar pidiendo, rogando, reclamando a Dios. En otra conexión, me mostraron en un trono, con muchos atributos o símbolos de poder.

Mucho tiempo después, este mismo mensaje comencé a verlo en cantidad de canalizaciones. El pasado 17, durante la meditación mundial de Enciende la Rejilla, lo recibí nuevamente para que lo re-transmitiera a todos los que conocía… ¡cumplo en hacerlo!!

¿De qué se trata este Poder? Ciertamente, no del poder del ego, ese que sube y baja con tus emociones, con las cosas que te pasan, con las personas que te rodean, ese que no está ahí cuando más lo necesitás.

Vivís lleno de miedos y dudas, sometido a variados juegos de control y manipulación de ese mínimo y limitado poder que te dispensa el ego… cuando anda de buenas. Muchas de tus relaciones de supuesto amor son básicamente o se han convertido en juegos de poder.

Entonces, ¿de dónde proviene el Poder? Directamente de Dios: es la vitalidad que te anima, es lo que viene de la Fuente y fluye a través de vos y en cada cosa tuya, es tu Esencia.

¿Cómo lo atraés? Cuando establecés que sos uno con el poder de Dios, cuando te reconocés co-creador de tu vida y tus circunstancias. Podés hacerlo meditando o rezando y, mucho mejor, cuando te das cuenta de que ese Poder se encuentra a tu alrededor, en tu vida cotidiana, en todo lo que vivís y soñás. No está afuera de vos ni en nada especial y grandioso. “Nadie conoce mejor la verdad de las cosas que el que mira intensamente las cosas” escribió el poeta Néstor Groppa, haciendo una épica de lo diminuto, previniendo absurdas idealizaciones y actos solemnes.

¿Cómo funciona este Poder? Expresándolo, creando, entregándolo, enseñándoselo a otros y empoderándolos. Sabés que lo estás usando cuando estás siguiendo tu propia guía, cuando te sentís potenciado y feliz en tu camino particular, cuando estás alineado a tu corazón.

¿Adónde se encuentra? Jamás en el pasado ni en el futuro, porque, si estás ahí, estás invirtiendo tu energía en lo que pasó o en lo que quizás ocurrirá. Estás perdiendo tu Poder. Él está siempre en el presente: aquí y ahora se encuentran las respuestas, las soluciones, las conexiones, la alegría, la paz, la libertad de elección.

¿Cómo te entregás a Él? Fundando un ideal para tu crecimiento y evolución que esté alineado con Dios. Comenzá creando verdad y luz en tu vida, tomando conciencia de los prejuicios, actitudes y emociones provenientes de tu ego, de tus traumas, de todo lo que no es relevante ni tiene valor ni fuerza en vos. Date cuenta y liberalos. Luego, empoderá lo que deseás para este momento, para este presente continuo e infinito.