lunes, 9 de julio de 2007

Regalos

Ayer, comenté con mi padre que nunca había estado en la nieve y que me encantaría, por lo menos, verla. Y ahora… ¡está cayendo nieve! No es tan fuerte que deje el suelo blanco, pero es lo suficientemente grande como para ver los copitos volando en el viento… ¡qué hermoso!... ¡estoy fascinada! La última vez fue en 1918. Como no estaba (creo), esta es una magnífica oportunidad para disfrutar de algo insólito y excepcional. ¡Qué regalo tan bonito!

El sábado fui a un taller en un lindo lugar. Recibí dos obsequios: mi corazón como un diamante lleno de cálidos reflejos y mi confirmación como Maestra.

A la noche, no me podía dormir; estaba super-despierta. No me enojé, dejé que los pensamientos divagaran. Me vino un proyecto maravilloso.

Este fin de semana largo, quería irme a descansar afuera. No se dio. ¡Menos mal! El tiempo ha sido horrible y he estado mucho mejor en compañía de mi papá. Al regreso, en medio del frío y la ¡nevada!, todos los transportes aparecieron al segundo; no tuve que esperar nada. Más regalos… y más respuestas del Universo… y más cuidado y protección…