lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Eliges el Amor?

Además de informar acerca de los tres Portales, transcribí la canalización de Metatrón porque comparto el paradigma de que sólo el amor es la solución.

¿Suena tonto o idealizado? Quizás sí, porque no comprendemos la fuerza del amor. Encuentro que la mayoría hablamos de él pero poco lo conocemos y menos lo vivimos. En realidad, la única forma de resolución y sanación que usamos es la de la lucha y la agresividad.

No sabemos otra cosa. Reflexionemos: ¿en qué momentos la humanidad ha hecho progresos extraordinarios?, ¿cuándo la gente se ha unido sin importar las diferencias?, ¿en cuántas oportunidades se ha logrado reunir ingentes cantidades de energía de todo tipo en aras a un objetivo común? En las guerras.

Es lamentable reconocerlo, pero la guerra parece ser nuestra más antigua religión. Une los pueblos en un esfuerzo que borra las diferencias y saca lo mejor y lo peor de cada uno y de los grupos.

En lo individual, nos llenamos la boca con las magnificencias del amor, lloramos con las películas y canciones románticas, leemos libros sobre su importancia, pero, al momento de poner en práctica una solución, recurrimos a la confrontación.

El enojo, la violencia, la venganza, el resentimiento, el agravio tienen tal ímpetu que se presentan como el método adecuado para resolver cualquier problema. En comparación, la conciencia, la aceptación, la comprensión, el amor se antojan suaves, tibios, blandos.

No creemos en ellos. En la teoría, nos conmovemos. En la realidad, dejamos surgir los monstruos oscuros que prometen victoria. Pero… son promesas vanas. Así estamos. Notoriamente evolucionados materialmente, con algunas “batallas” ganadas en lo social, pero, en el fondo, usando los viejos métodos de resolución de conflictos que nos sumergen en el vacío, el sufrimiento, los miedos, la separatividad.

Es notable cómo las mismas organizaciones que dicen buscar la concordia se proclaman en discordia: “luchar por la paz” es una contradicción absurda. “Defender a las víctimas” es sumirlas en lo mismo. “Ganarle a la enfermedad” es no comprender la dinámica cuerpomente.

El mismo lenguaje está teñido de toda clase de expresiones guerreras: luchar la vida; tener armas para defenderse frente a los obstáculos; el otro como enemigo, como adversario. Y así salimos, como soldados inexpertos cada mañana.

Una razón por la cual no confiamos en el amor es que se nos presenta de formas carentes de poder. Muchas veces, quienes son “buenos” parecen “buenudos” y, de hecho, lo son. La verdadera bondad no está en no conocer la oscuridad o vivir en una nube prístina o no ser “malo”, sino en saber que se tiene la capacidad de serlo pero no se lo elige.

Como un diamante que más refulge cuantas más facetas tiene, más potentes somos cuantas más facetas podemos reconocer, aceptar y atravesar. La oscuridad es una forma de alcanzar la luz. Cuando la traspasamos, siempre encontramos luminosidad al otro lado. Quienes no lo hacen y temen a sus sombras, no tienen la fuerza necesaria para el amor.

Cuando pensé un nombre para el sitio, me detuve mucho en lo que quería comunicar y compartir. Surgió este paradigma nítidamente en mis observaciones. ¿Cómo superarlo? Abrazando la vida en lugar de luchándola.

Hemos vivido en el polo masculino: la conquista. ¿Podremos generar una energía tan grande como esa incluyendo lo femenino, la integración? ¿Encontraremos ese fantástico poder de transformación? La respuesta está en el Amor. Y comienza en ti.

2 comentarios:

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Querida Laura:

Voy a citar esta entrada en una que acabo de escribir en mi blog, titulada "Mundo caduco", porque has dado con la única solución.

No podría expresarlo mejor.

Un gran abrazo.

silvya dijo...

tus palabras me hicieron acordar a Chistina cuando besa al fantasma de la opera y este puede atravesar el espejo, y fue libre para amar a Roaul, cuando aceptamos amar hasta los grises, la sombra, esta desaparece y somos uno.Hay un solo camino y es "amar".gracias por tu entreda.