martes, 3 de noviembre de 2009

Leyendo a Kerouac

"Y toda mi vida me parece otra vez hermosa, y empiezo incluso a recordar las cosas locas de las fiestas y me remonto todavía más atrás y recuerdo cosas locas de toda mi vida, es verdaderamente asombroso cuánta fuerza podemos extraer del interior de nuestras almas, imagino que esa fuerza sería suficiente para mover montañas, levantar de nuevo nuestras botas y caminar pesadamente felices nada más que por la fuente de poder que habita en nuestros huesos.

Camino hacia la montaña Mien Mo iluminado por la luna levantando el horizonte y me digo: "no tienes que torturar tu conciencia con pensamientos infinitos", entonces me siento en la arena y contemplo mi interior y veo otra vez las rosas de lo no nacido.

Así es como me voy a dormir, en la galería y bajo las estrellas, y al amanecer me doy vuelta y me acomodo con una sonrisa de felicidad en la cara porque los búhos se llaman y contestan a través del valle desde dos troncos diferentes, enormes y mortuorios, uuu uuu uuu.

Entonces, quizás sea cierto lo que dice Milarepa: "Aún cuando ustedes, jóvenes de la nueva generación, vivan en ciudades infectadas de un destino ilusorio, el vínculo de la verdad permanece (¡y esto dicho en el año 890!). Cuando uno está en soledad, no debe pensar en las diversiones de la ciudad... Es preciso concentrar la mente en el interior y encontrarán su camino... La riqueza que encuentro es la inagotable Propiedad Sagrada... La compañía que encuentro es la gloria del vacío eterno... Igual que un demente, no tengo pretensión ni esperanza... Les digo la pura verdad... Son mis locas palabras... Oh, ustedes innumerables seres semejantes a sus madres, por la fuerza del destino imaginario ven una miríada de visiones y experimentan infinitas emociones... Sonrío... Para un yogui, todo es admirable y espléndido... En la quietud de este Coto Autobenefactor del cielo, los sonidos temporales que escucho son los sonidos de mis compañeros... En un lugar tan placentero, en soledad, yo, Milarepa, soy feliz, meditando sobre la mente iluminadora del vacío. Cuanto mayores son los altibajos y vaivenes mayor es la alegría que siento. Cuanto mayor es el temor, mayor es también la felicidad que siento".
De Big Sur, de Jack Kerouac