jueves, 5 de noviembre de 2009

No sé de qué se trata, pero me opongo

He notado lo común que es esta actitud entre nosotros, los argentinos. Supongo que tiene que ver con los continuos cambios que hemos padecido, pero esta conducta reactiva no nos ayuda mucho. Sin importar de qué se trata, lo primero es oponernos.

Si no hay vuelta atrás, hace que vivamos tensos y estresados inútilmente, como con ciertas medidas como las máquinas expendedoras de boletos en los colectivos. ¿Se acuerdan? Había una gran disconformidad... al divino botón. Hoy, lo recordé viendo la cantidad de hermosos negocios nuevos en el Barrio Chino. El Gobierno de la Ciudad tenía un proyecto de convertirlo en peatonal y adornarlo acorde al estilo. Los vecinos se opusieron entre otras cosas (así escuché a alguien) porque "no vamos a entregarle el barrio a los chinos". El barrio ya es de ellos. La lógica sería embellecerlo e impulsarlos a mantenerlo en buenas condiciones. ¿Qué se logró? Paralizar una medida que hubiera beneficiado a todos. Así andamos...