viernes, 26 de septiembre de 2008

Diseño Humano

Esta semana, estuve informándome acerca de esta interesante técnica (¡gracias, Analía Jalil!) y algunas fichas cayeron en su lugar (todo cae cuando estamos listos…).

Mi perfil de Proyectora Emocional “en los primeros siete años de vida, necesita una atención constante de sus progenitores, y que le muestren y le inviten a las dulzuras del mundo y de la vida. Es, desde niño, un ser delicado e inteligente, consciente de su fragilidad en la interacción y de su necesidad de mantener una relación de armonía con su entorno”, cosa que no tuve. Así, fui desconociendo mi interior y proyectando una “imagen” de mucha acción y empuje, cuando, en lo más profundo, soy sensible y más observadora que actuante.

Esta falta de reconocimiento de mis verdaderos recursos y cualidades (agravadas por la demanda de los demás de hacer determinadas cosas que no me eran propias) desembocó muchas veces en resentimiento. “En un entorno en el que sus atributos naturales reciben un reconocimiento genuino, los proyectores dan siempre lo mejor de sí mismos, cohesionando y coordinando el tejido social en el cual viven integrados, optimizando como observador especializado el despliegue de la fuerza de los manifestadores y generadores”.

Muchas situaciones vinieron a mi recuerdo. Una de ellas: estaba en un grupo en el que se debía decidir una determinada acción. Se discutía la manera de hacerlo, sin llegar a ningún acuerdo. Capté lo mejor de cada propuesta e hice una síntesis que conformó a todos. Satisfechos, me dijeron: “ya que lo tenés claro, implementala”. ¡No! Yo no tenía interés en eso. Yo sólo había contribuido con lo que sabía hacer. Era cuestión de los demás (de los que estaban preparados para eso) llevarla a la realidad. Pero, me callé la boca y seguí adelante, enojada y temerosa de no poder lograrlo.

No reniego de esas cosas, porque aprendí muchísimo en el camino, pero ahora quiero honrar las cualidades con las que nací. La estrategia vital de un proyector no pasa por empujar ni entrometerse sino por ser invitado por el reconocimiento de su aporte sensible, especializado, armonioso. ¿Me invitás?

2 comentarios:

ANALIA JALIL dijo...

Hola Laura. Buenísima tu captación de lo que Eres como Proyectora. Ya que me agradeces en tu relato, te deseo lo mejor en la Vida, y especialmente, que puedas preservar lo que resulta Natural para vos. Un abrazo cordial.
Analía Jalil

El universo mágico de Vanessa. dijo...

Waww te entiendo perfectamente como proyectora. Me encanta tu blog. Gracias!! <3