viernes, 12 de septiembre de 2008

Discriminando (en el verdadero sentido)

Hace bastante, a una amiga le habían contado acerca de un hecho bastante terrible. Ella no lo creyó en principio, hasta que lo escuchó en un programa contado por un periodista. Entonces, me llamó por teléfono y me dijo: “salió en la tele, así que es verdad”. Unos días después, alguien que había presenciado un accidente me contó que, cuando lo vio en un noticiero, se le hizo real.

En ese momento, pensé que era muy perturbador que le diésemos ese poder a la televisión (o a los medios en general). Hoy, estaba mirando una película acerca de la manipulación de los gobiernos, los centros financieros y los medios sobre la gente y, en medio, pasaron una escena de una película que me había impactado cuando la vi: Network (de 1976). En ella, un periodista (protagonizado por Peter Finch) que va a ser despedido, amenaza con suicidarse en cámara y los ratings suben astronómicamente. La cadena le pone un programa en donde, como un profeta moderno, habla de lo que normalmente se calla.

En uno de las diatribas, dice: “La mayoría de ustedes no leen ni se informan, la única verdad que reciben es a través de este tubo (el televisor). Este tubo es el Evangelio, la última Revelación, puede producir o quebrar presidentes, papas, primeros ministros. Este tubo es la fuerza más fantástica en este mundo sin Dios: ¡ay de nosotros si cayera en manos de gente equivocada! Y cuando las compañías más grandes del mundo controlen la más fantástica fuerza propagandística de este mundo sin Dios, ¡quién sabe qué mierda se venderá como verdad! Escuchen, la televisión es sólo un maldito parque de diversiones: somos el negocio de matar el aburrimiento. Pero ustedes se sientan allí, día a día, noche a noche, todas las edades, colores, creencias, somos todo lo que ustedes conocen. Están empezando a creer las ilusiones que estamos rodando aquí, están empezando a pensar que el tubo es la realidad y que sus propias vidas son irreales. Ustedes hacen lo que el tubo les dice: se visten como el tubo, comen como el tubo. ¡Esto es locura masiva, maníacos! ¡En el nombre de Dios, ustedes son lo real, nosotros somos la ilusión!”.

Al tiempo, el programa pierde rating, así que no me acuerdo si lo despiden o lo mandan matar en vivo y en directo (creo que esto último). Pero me pareció interesante recordarlo y replantearse con qué actitud crítica miramos no sólo los medios sino también el mundo tal como nos lo venden.