lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Cuál es el guión que domina tu vida?

Esta semana, una paciente me contaba el enorme (y rápido) cambio que había experimentado la relación con su pareja, a partir de su propia transformación interna.  Pero, en un momento, él tuvo un comportamiento parecido al de antes y ella se enganchó obsesivamente en una serie de victimizaciones y recriminaciones (como las de antes).  Le pregunté qué había pensado y, mientras me lo contaba, le digo: “¿Te das cuenta de  que estabas escribiendo el guión de lo que querías que él haga?”.  Lo admitió y se rió mucho, porque, efectivamente, cuando ella después se calmó, él cambió la actitud, como si no hubiera pasado nada.

Leemos acerca de que somos los creadores de nuestra realidad, pero la verdad es que no llegamos a incorporarlo.  Nos cuesta mucho salirnos del paradigma imperante de que tenemos poco que ver con lo que nos pasa.  En algún aspecto, es más fácil creerlo porque nos saca responsabilidad por nuestro destino: los demás tienen la culpa.

Sin embargo, serlo nos lleva a la verdadera libertad y, más todavía, nos conecta con nuestro Ser.  Cuando dejamos en manos de otros lo que sucede, cedemos el potencial de aprendizaje, evolución y plenitud que traemos y permitimos que los demás (o el sistema) decida por nosotros.  Luego, quejarnos, amargarnos o frustrarnos no lo soluciona.

Si probáramos esta aseveración con un poco de constancia y entusiasmo, pronto veríamos que nuestro mundo cambia radicalmente, sin esfuerzos inútiles.  Cuando no actuamos como creadores, tratamos afanosamente de cambiar a los otros o a las circunstancias, con poco resultado duradero.  Nos desgastamos, cayendo en repeticiones de sufrimientos cada vez mayores.  Nos desilusionamos, pensando que no somos suficientes o que no merecemos lo que deseamos.



El único error es querer cambiar el afuera.  Lo que hay que cambiar es el adentro.  Ya lo sabes… en la teoría.  ¿Cómo lo llevas a la práctica?  Saliéndote del papel de víctima y tomando el poder.  Pregúntate: ¿qué parte de mí está creando esto?  Recuerda tu infancia: ¿mis padres hacían esto?, ¿ellos o algún hecho de mi niñez detonó esta creencia?  Todo lo sucedido hasta los ocho años ha marcado tus creencias acerca de la vida.  Cuando descubras la raíz, elige algo distinto, algo que tenga relación con quien eres y deseas AHORA.  No traigas el pasado al presente, destruyendo tu futuro.  Alíate con tu Niño Interno, guiándolo, protegiéndolo y brindándole una nueva vida.

Un mecanismo interesante que sucede muchas veces es que, cuando deseamos abrir una instancia distinta, se produce un exacerbación de la otra.  Por ejemplo, quieres trabajar la prosperidad… y caes en una carencia peor que la que traías.  Esto se debe a compensaciones de la dualidad, por un lado, y, por otro, a que es necesario que saques a la luz todos los programas, decretos y emociones referentes a la carencia, para que puedas tomar conciencia de ellos, liberarlos y elegir otras modalidades.  Esto está sumamente incrementado en estos tiempos, en todas las áreas que debes transformar.  Tu alma está limpiando profundamente.  No hay escapatoria; por lo tanto, actúa a tu ritmo y concientemente.


Tus pensamientos y emociones cotidianos escriben el guión de tu existencia.  Deja de culpar a los demás e inicia la maravillosa aventura de narrar un argumento lleno de amor, abundancia, plenitud y luz, lleno de ti.  Las resistencias que creas encontrar nacen en tu interior y son la oportunidad de correr las limitaciones.  Hazlo y nuevas creaciones se abrirán ante ti.  Eres y tienes todo lo que necesitas ya mismo.  Comienza, escribe tu mejor mundo posible y vívelo.  La Luz te ilumina.