lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Aprecias la epopeya de lo cotidiano?


Así como las malas noticias parecen hacerse cada día más enormes y fatídicas, también cada día más personas están despertando a sus potenciales.  Jamás en la historia tantos individuos están tomando conciencia de que no son simples peones en el juego de la vida sino que pueden tomarlo en sus manos y crear maravillas.  Sin embargo, no es un juego fácil, básicamente porque no se lo enseña: se lo aprende a medida que se va desarrollando.  Esto se debe a que no hay interés en la cultura dominante para que nos salgamos del sistema y también porque en realidad el juego es nuevo, lo cual lo hace más interesante todavía.

Una de las dificultades consiste en que estamos pendientes de que aparezca un Manual de Instrucciones, cuanto más complicado mejor.  No sé porqué razón privilegiamos lo complejo a lo simple… para después no cumplirlo porque es muy complejo… esas cosas del Ego.  Este es tiempo de mirar adentro y comenzar a descubrir que venimos con las instrucciones, sólo que no las escuchamos.  Ya diseñamos el plan de vida y cómo resolver los desafíos, pero nos resistimos a responsabilizarnos y buscamos gurúes y libros sapienciales afuera para echarles la culpa cuando nos fallen.  Por supuesto, podemos buscar ayuda para clarificarnos, pero los resultados son de nuestra incumbencia.

Una manera de crecer es poniéndonos incómodos.  Todos llegamos a un cierto nivel de conveniencia, de no hacer olas, de conformarnos con poco, de mediocridad conocida y supuestamente segura.  En algún momento, esa comodidad se vuelve incómoda y sabemos que tenemos que cambiar algo o mucho.  Atrevernos a salir de esa área de conformidad inicia el proceso de transformación.  Verdaderamente, los potenciales que traemos sólo pueden activarse cuando respondemos a los desafíos de la vida.  Nunca sabremos de qué somos capaces vegetando y huyendo de los conflictos.  Cuando hacemos esto, nos condenamos a la infelicidad y a una escalada de problemas que se habrían evitado si hubiéramos tomado el toro por las astas al comienzo y no cuando ya es inevitable. 

Un error común es pensar que la información hará el cambio.  Ella sólo crea un contexto, una perspectiva, unas disposiciones, pero el auténtico cambio se producirá cuando llevamos esa información a la práctica, cuando nos pescamos haciendo lo mismo de siempre, nos detenemos y aplicamos una nueva actitud, una y otra vez hasta que se incorpora.  Mientras está en la mente es información, cuando pasa al cuerpo es verdad.  Al respecto, también creemos que la mente nos salvará, que pensando resolveremos todo.  Simplemente nos llenaremos de pensamientos repetidos y reactivos, pero jamás encontraremos el camino desde la cabeza. Por el contrario, cuando hacemos silencio es cuando abrimos la conexión a instancias superiores y permitimos que aparezcan las reales soluciones.

En este despertar, muchos tenemos la fantasía de que se abran los cielos y Dios en persona nos diga qué hacer y nos lleve a nuestros gloriosos destinos, en una epopeya divina.  No sucederá.  En todo caso, Dios (o nuestro Ser) nos lo muestran continuamente a través de los hechos cotidianos.  Lo que necesitamos saber, hacer, tener, vino con nosotros,  está a nuestro alrededor, sucede cada día.  Lo que pasa es que estamos esperando otra vida, otro lugar, otro tiempo, otras personas, otro trabajo, ser otros.   Mientras no nos aceptemos en la caleidoscópica variedad que somos y no comprendamos que el cambio se producirá adonde estamos, seguiremos peleándonos con nosotros y con la vida.
No tienes que ser de otra manera.  Eres todo lo que necesitas para lo que viniste a vivir en esta existencia.  Aprecia el esplendor de tus cualidades y atrévete a liberar el potencial que reside en tu interior.  No envidies ni te obnubiles con supuestas virtudes de otros.  Todos  tenemos facilidades y retos.  No quieras ser una versión de segunda de nadie sino la mejor versión de ti mismo.  Cada día tienes la oportunidad de dejar de enjuiciar, de enojarte, de victimizarte, de deprimirte.  Cada día puedes realizar la sagrada tarea de sonreír, de dar una palabra de aliento, de modificar un pensamiento, de cambiar una actitud, de agradecer, de cuidar tu salud, de hacer silencio y escucharte, de sintonizar con la paz, la luz, la abundancia, la alegría, el amor que eres.  Cada día trae su afán.  Accede a la epopeya de lo cotidiano.  Disfrútalo.  Aprende.  Trae la Nueva Energía a tu mundo.