viernes, 3 de diciembre de 2010

Escuchando al cuerpo

Estaba haciendo un ejercicio exigente de estiramiento en Pilates, al final de la clase, y parecía que los músculos se iban a desgarrar. Inconcientemente, controlaba la elongación y así generaba más dolor. Fui soltando poco a poco la posición ayudada por la respiración y pude estirarme mucho más y el malestar fue desapareciendo.

El cuerpo habla. Es la “metáfora” concreta (y cruda) de lo que sucede en los niveles mentales y emocionales. Cuando controlamos, aferramos, contenemos, resistimos, causamos dolor y, cuando le agregamos emocionalidad, sufrimiento.

La resistencia a lo que es suscita dolor. Cuando aceptamos y liberamos, se acaba la lucha. Comienza la libertad y la creación.

2 comentarios:

PazzaP dijo...

Buena metáfora de lo que hay: "inconscientemente, controlaba la elongación..."
En el cuerpo es así con exactitud. Y en la mente cuando se comprende que es igual.

No son pocos los aún piensan que el cuerpo es un mero instrumento que un día inexplicable deja de funcionar como antes.

Y cuando les cuentas que aquí, cuerpo y mente deben estar bien avenidos porque uno es el aspecto material de la otra, sus caras son un poema.

LAURA FOLETTO dijo...

Son un poema en el mejor de los casos... Muchos lo descubren transitando una enfermedad grave o terminal.
Tengo una conciencia corporal profunda y aún así me pesco con resistencias como en Pilates. Es el aprendizaje diario, lo cual es muy estimulante y divertido, además de esclarecedor.
Gracias por tu Luz. Besos.