jueves, 11 de noviembre de 2010

Soy un planeta

Ayer, mencioné esto y busqué el post en el que lo había escrito. Es de 2008 y me pareció muy intersante, así que aquí va de nuevo:


Recibo bastantes mails contándome historias complicadas o describiéndome sombríos estados. Casi siempre, cuando les comunico mis sugerencias instándoles a transformar sus actitudes, no escriben más… hasta unos meses/años después en que vuelven a hacer la misma o peor descripción.

Muchos creemos que “por el hecho de tener interés en mi crecimiento personal, los resultados vienen solos de manera milagrosa” o que es cuestión de leer literatura esotérica o de autoayuda o hacer el intento un tiempo y abandonarlo porque no funcionó enseguida o resignarse a lo que hay porque no se creen tener las fuerzas para cambiarlo o decirse que no hay dinero para esas cosas o que el tiempo hará alguna magia.

El tiempo sólo empeora las cosas. Los libros o películas sobrecargan las expectativas. Probar sin constancia desalienta tanto como no hacer nada. Basarse en la baja autoestima y en el pasado para no vivir íntegramente el presente construye un futuro peor. La carencia (de dinero, de alegría, de crecimiento, de abundancia) es un producto de las limitaciones internas que nos imponemos.

¿Qué mejor dinero y tiempo invertidos que en hacernos más felices, potentes, creativos, amorosos? ¿No nos hemos probado suficientemente que nada material da la plenitud que deseamos? ¿Cuánto sufrimiento más necesitamos para decir ¡Basta!? ¿Cuán cerca de la muerte física o anímica tenemos que estar para darnos cuenta de las bendiciones que portamos, del potencial que tenemos, de lo grande y maravillosos que somos?
Ayer, en una breve meditación que hice me surgió la frase: “Soy un planeta”. Y es verdad. Todos somos un planeta vasto, múltiple, único, poderoso… encerrado en un ego que se cree todo… y nada. En esa contradicción se sustenta el desconcierto, la desesperación, las carencias, la apatía que nos carcomen.

En realidad, no hay esfuerzos que hacer. No hay luchas que batallar. No hay plegarias que rezar. Es más simple que eso. Y por simple no parece valer. Se trata de conectarse todos los días con el Ser que Somos. De vivir en el aquí y ahora. De saberse Creadores. Lleva tiempo, es cierto. Pero…. ¿en qué lo perdés sino? ¿Escribirás lo mismo dentro de dos, cinco, veinte años? ¿Tendrás las mismas quejas, vacíos, promesas? COMENZÁ AHORA.