lunes, 23 de agosto de 2010

¿Eres Ser en acción?

¿Te sucede que, cuando comienzas a planear algo, tu mente te bombardea con posibles situaciones catastróficas, con personas que te criticarán o se aprovecharán de ti, con el análisis de tus fallas personales, con la crisis económica de tu país o mundial?

¿Te pasa que, cuando deseas hacer innovaciones en tu vida, tu mente te hace notar la cantidad y calidad de tus errores pasados, la consecuencias nocivas que han tenido en tu vida presente, la poca posibilidad de transformación que se supone tienes para el futuro, la monumentalidad de lo que debes hacer?

¿Te ocurre que, cuando piensas en cambios en tu trabajo o pareja, tu mente se aferra a lo conocido y te advierte de las derivaciones nefastas de lo nuevo, de los problemas que tendrás sólo por atreverte a soñar con ello?

¡¿Y qué haces escuchando a tu mente, me pregunto?!! ¡Hazla callar, por Dios!! Bromas aparte, todas esas atemorizantes prevenciones son lo que tu Ego conoce para cuidarte del mundo externo. Habiendo vivido en la dualidad del “huye o lucha”, del bueno o malo, de arriba o abajo, sus métodos son siempre estrategias de combate: planear de acuerdo a las tropas que haya, avizorar las trampas y movimientos del enemigo, pelear a muerte o rendirse.

Me dirás que eso es razonable. Ciertamente lo es: razón-able. De la mente, de la que no está conectada al Ser. Tú lees continuamente que atraes de acuerdo a tu mente (lo cual no es del tan cierto: atraes de acuerdo a tu vibración, lo que incluye otras variables). Entonces, si estás pensando en todo lo malo que te va a suceder, en el fondo, ¿no lo estás atrayendo? Tu “planificación” obsesiva, tu búsqueda de posibilidades que derroten tu proyecto, tus miedos a lo que podría suceder, ¿no son creaciones también, no son hechos que estás construyendo tanto como lo que sí deseas que pase?

¿Hay otra forma? Por supuesto que sí. Una que desoiga al Ego y se contacte con tu Ser, que está en conexión con Todo lo Que Es. Cuando te concentras en ti y en tu deseo del corazón, tu proyecto es una extensión de ti mismo, es tu SER EN ACCIÓN. Desde aquí, partes de tus dones, de tus recursos, de tu potencial, lo que te asegura que ya cuentas con un material precioso: tú mismo. Si te comparas con otros, si tomas recetas prestadas, fallarás porque no estás siendo fiel a tu esencia, la cual trae todo lo que necesitas para este camino en esta vida.

También, atrae lo que precisa para desarrollar ese camino. Si confías en ella, encontrará las personas, el dinero, las posibilidades para concretarse en tiempo y forma. ¿Tendrás problemas? Yo diría que tendrás desafíos cada tanto, que son tus aprendizajes del alma. Los tomas, los solucionas y continúas.

¿Suena demasiado sencillo? EL SER ES SIMPLE. Tu mente complica todo. De cada cosa hace un mundo. Te convence de que cualquier emprendimiento es complejo, costoso, pesado. Y, como tú vives en el pasado del Ego, lo crees. Y lo creas.

Este es un tiempo para sentir, para encontrar las respuestas en el corazón. Cuando lo haces, lo percibes en tu cuerpo, en una sensación de paz y seguridad que ningún pensamiento puede alcanzar. Cuando algo no es para ti o no te funciona, lo sientes en tus células, en tu corazón.

¿Cómo diferencias si es genuino o resultado de tu mente? Porque ella comienza a llenarte de dudas, de temores, de críticas, de comparaciones, de controles. Tiene la ilusión de poder manipular todo si encuentra cada posible problema. Se cree omnipotente. Ya sabes que no lo es. ¿Por qué te sigues enganchando si nunca te ha llevado a ningún lugar de paz, de confianza, de plenitud, de conexión, de creatividad verdadera?


La voz de tu corazón es suave, dulce, clara, verdadera, saca lo mejor de ti, te insta a jugar en la Gran Creación. Acalla tus voces sombrías y haz brillar tu Luz, que para eso viniste: para expandir la Luz de Dios/Diosa.