jueves, 22 de julio de 2010

Estar en el cuerpo

¡Qué maravilloso tener un cuerpo! Por comenzar, para disfrutar la comida. Me surgió esta sensación hoy que estaba comiendo una ensalada César riquísima en un restaurante, recordando la cena de anoche en casa con comida vegetariana que compré a la vuelta. En el desayuno, nos reíamos con unas amigas acerca de que no podíamos aguantarnos de comer "raciones moderadas" de lo que nos gustaba mucho. Sean helados, chocolates, postres, después de cenar, era imposible parar... hasta que no nos salía por las orejas.

Ni hablar de caminar, gozando del cuerpo, mientras miro los árboles, el cielo, huelo flores, escucho el canto de los pájaros. O me baño y percibo el agua caliente sobre mi piel y los aromas del jabón y del shampú. El sol entrando por mi ventana, refractado en un cristal. La música que me acompaña mientras escribo esto... ¡que precioso que es estar en un cuerpo humano!

5 comentarios:

añil dijo...

Me gusta esto que dices y cómo lo dices.

Un beso

PazzaP dijo...

Cuando se logran instantes de Presencia, de estar Aquí y Ahora, el cuerpo aparece de repente como algo distinto, y estar en él se torna en una experiencia inenarrable...

Ojalá sea posible tenerla antes de convertirlo en un dolor crónico del que es difícil despolarizar nuestra percepción.

LAURA FOLETTO dijo...

Gracias por sus comentarios. La experiencia de estar en presencia es posible siempre porque ese es nuestro estado original. La polarización en cualquier cosa puede ser de una gran ayuda a la despolarización porque es más fácil pasar de un extremo a otro. Lo difícil es encontrar el equilibrio en realidad. Si alguien se enferma de algo tratable y sin peligro tiende a dejarlo ahí y convertirlo en crónico. En cambio, si es algo mortal, buscará sobreponerse y hará cualquier cosa con tal de salvarse. Así, llegar al extremo de algo puede (es una posibilidad, no algo taxativo) llevar a ir al otro extremo y de ahí encontrar la armonía. El dolor puede ser una puerta a la plenitud del cuerpo... si así la usamos.

AZ dijo...

me encanto el paseo sensorial
y es verdad
que hermoso es habitar un cuerpo

saludos

LAURA FOLETTO dijo...

Sí, habitar el cuerpo es divino y los sentidos nos hacen disfrutarlo. Besos.