sábado, 11 de octubre de 2008

Ilusiones y realidades

Debido a la “ilusión compartida” en la que vivimos, nos han hecho creer que sólo con dinero podemos acceder a lo que deseamos. La pregunta incesante de pacientes o amigos cuando les planteo que hagan cambios o que disfruten más es “¿con qué plata?”. “No necesitás plata”, les digo y me miran incrédulos.

Cuando deseás algo de corazón y confiás en que la Providencia te dará los medios, ellos aparecen. Podría contar cientos de experiencias que he vivido, una más sorprendente que la otra… ¡lo malo es que no tiendo a sorprenderme y lo tomo como algo natural! Estoy trabajando en eso, agradeciendo continuamente cada mínimo o enorme regalo.

Una paciente me decía que ella quería escuchar música, pero… para todo se precisa dinero… Le dije que eso no era cierto, que se abriera a las posibilidades. Como yo también lo deseaba (estoy en mi fase artística), le sugerí que trabajásemos en eso durante una semana, hasta la próxima sesión.

Cuando volvió, me dijo que no había pasado nada, que solamente una persona le propuso algo que no le interesó. ¡Error! Algo se movió y ella lo despreció. Con esto, cerró las probabilidades. A mí me ofrecieron un concierto de cámara (gratuito), un musical y un coro (pagados por los que me invitaron), los tres de excelente calidad.

Todos estamos en una Red en la que damos y recibimos y nos sostenemos mutuamente. Se necesita tiempo para consolidar la confianza en otro paradigma, pero sólo podemos dedicarnos a la hermosa labor de hacerlo, agradeciendo de antemano tanta abundancia.