jueves, 15 de noviembre de 2007

Enraizarte en la Vida

La sensación de contacto entre los pies y el suelo es conocida en Bioenergética como toma de tierra o enraizamiento. Sería lo que comúnmente se conoce como “tener los pies sobre la tierra”, “tomar una posición”, “plantarse y saber adónde se va”, “ser alguien”. Representa el contacto de un individuo con las realidades básicas de su vida: enraizado en la tierra, identificado con su cuerpo, conciente de su sexualidad, orientado hacia el placer. Estas cualidades faltan en una persona que vive “en el aire” o “en su cabeza”.

El enraizamiento supone que descienda, que baje su centro de gravedad, que se sienta más cerca de la tierra. Esto resulta en un inmediato sentido de seguridad: siente el suelo bajo sí y puede descansar sobre él.

Cuando alguien se carga o se excita mucho, tiende a ir hacia arriba, a volar, o a huir. En esta posición (sea positiva o negativa), hay siempre un elemento de ansiedad o de peligro, a saber, el peligro de caer, de fallar, de abandonarse y entregarse a los sentimientos.

La toma de tierra pretende ayudar a una persona a volverse más identificada con la parte inferior de su cuerpo, con su parte instintiva y “animal” (locomoción, eliminación, sexualidad) en lugar de solamente con la parte superior (pensamiento, habla, manipulación del entorno). La parte baja está conectada a las cualidades de ritmo y gracia naturales.

A diferencia de las culturas orientales, Occidente está centrado en la parte superior, sobre todo en la cabeza, reconocida como el foco del ego, el centro de la conciencia y del comportamiento deliberado. Cuando comprendemos que sólo el 10% de nuestros movimientos son dirigidos concientemente y que el restante 90% es inconciente, se hace evidente que la pérdida de contacto con este centro vital desequilibra a una persona y la conduce a la ansiedad y la inseguridad. Es como destruir las raíces que mantienen la vitalidad.

Con una base firme en tierra, poseemos el coraje de mantenernos o movernos por ella libremente. A medida que nuestros pies se afianzan en la Tierra, nuestros brazos se extienden hacia el Cielo, nuestros ojos se abren a la gloria del Universo, nuestro espíritu se remonta exultante hacia el milagro de nuestra vida, de nuestra conciencia, de nuestro Ser como parte del Todo. Es el milagro de la vida moviéndose contra la gravedad, sintiendo surgir su propia fuerza.
(Conceptos de Bioenergética de Alexander Lowen)