lunes, 11 de julio de 2011

¿Vives creativamente?

¿Tener 78 años es mucho o poco?
Es raro tener 78, pero me siento muy joven, más joven que antes, porque la juventud se aprende con el tiempo y uno llega a entender qué es ser joven cuando ya deja de serlo, sobre todo en el campo de las artes. Lo que me interesa es no perder la audacia, más bien reconquistarla, pero con toda la experiencia que uno tiene ahora. La vida de un artista es estar siempre en lo mismo y siempre cambiar. Uno está en un tren, pero el paisaje es diferente. Por eso, a mí me gustan las retrospectivas. Creo que la evolución no es en línea recta sino que se vuelve al punto de origen. El artista trata de conocerse a sí mismo, de revelar un espejo interior y vuelve a la fuente. Ahora es como si hubiese una síntesis interior en mí.
¿Cómo es hoy la audacia?
Cuando veo obras mías de los años 60, admiro mi audacia. Tal vez hay cosas que no voy a poder reconquistar, pero hay otro tipo de audacia, que es no tener nada que romper, porque ya está todo roto, y saber elaborar con frescura los elementos de libertad. A eso llamo la madurez de la juventud. Mi tema es el caos. Pero por caos no entiendo desorden, lo asocio al permanente cambio de la vida.
Una de las palabras que más repetís es disciplina. ¿Por qué?
Es la verdad. Soy disciplinado, duermo ocho horas, no tomo, no fumo, no me drogo. Voy al gimnasio. Vivo dentro de un orden. Tengo una vida muy blanca al lado de lo que genero, que es artísticamente luminoso, pero border.
¿Entonces en el teatro exorcisás fantasmas?
Sí. De alguna forma, mi Yo Creador hace que luego ande por la vida más liviano. Ese alter ego hace lo más prohibido. Y en la vida me dedico a hacer lo permitido.

El sábado, leí estos reportajes al pintor Luis Felipe Noé y al autor y actor José María Muscari. Me sentí identificada con ambos. Siempre, me he sentido más reflejada por los artistas que por cualquier otro grupo. Intenté distintas opciones (danza, comedia musical, pintura, escritura, canto, etc.) sin tener talento ni ganas de una carrera en eso para ninguna. En el fondo, lo que quería era que mi vida fuera mi obra de arte. El proceso creativo define mi existencia y mi trabajo. Cuando escucho hablar a actores o pintores o coreógrafos o cualquier artista, siento que así es cómo yo tomo mi labor como Terapeuta. A mí me apasionan las personas desde su nacimiento hasta que se socializan (los 4 ó 5 años) y luego cuando quieren de-socializarse y ser ellos mismos. Me dedico a acompañarlos en ese segundo nacimiento. Y el proceso es básicamente creativo, lleno de caos ricos y pausas tensas y silencios blancos, para poder llegar a la Fuente Creadora esencial.

Como ariana, me aburro fácilmente y ando buscando nuevos comienzos. En mi profesión, encontré que estoy siempre en lo mismo y siempre cambiando. El camino se ensancha y se transforma continuamente, en mí y en mis pacientes. Es un dar y recibir; una colaboración mutua; un aprender reflejado; un mundo único con cada uno.

Como Noé, he roto con casi todo y ahora quiero recrear frescamente la libertad, en compañía, lo cual significa un enorme desafío. ¿No es eso ser joven? Desafiarse continuamente, pero ahora con la experiencia de lo vivido.

Muscari me recuerda mi total falta de disciplina y mis devaneos por lo prohibido en mi juventud, con sus consecuencias oscuras, que me permitieron apreciar el valor del orden, la paciencia, la organización, la constancia en mi madurez, lo cual no significa aburrimiento ni mediocridad, como creía antes.


Es raro tener 56 años y sentir que recién comienzo. Es maravilloso. No tengo arrepentimientos ni culpas ni cargas. Hice lo que quise, que es lo que vine a hacer. La libertad fue mi karma y lo cumplí. Nueva como un amanecer y antigua como el Sol que aparece. Creando. Iluminando.

¿Te sientes así? No soy distinta a ti. Esto es lo que está brotando con la Nueva Energía y es una elección que hacemos interiormente. La de ser poderosos creadores de nuestra realidad. Te invito a gritar un enorme “¡Sí, lo elijo!”. Aquí estoy para acompañarte.