miércoles, 27 de julio de 2011

Nutriéndome rico

Amo comer. Algunos de mis placeres favoritos son sentarme en un bar a desayunar, leyendo el diario y trabajando o cenar en un lindo restaurante con un amigo o un grupo pequeño y charlar, mediados por la comida y el vino. Además, me gusta cocinar y, sobre todo, inventar platos con lo que hay.


Mi alimentación ha variado con los años (y los kilos!). Como de todo y estoy abierta a cualquier novedad. Ahora, tiendo a una alimentación bastante saludable, liviana, adaptada a mis necesidades y genética, con algunos “permitidos” de vez en cuando.

Me ha pasado con este tema algo que también me sucede con otras cosas: una especie de hartazgo de ciertas comidas pesadas, demasiado elaboradas, insalubres, que me cuestan digerirlas. Nos alimentamos de muchas formas: por el aire, por la comida, por el sol, por las palabras, por los pensamientos y emociones… cualquier estímulo interno y externo contribuye a alimentar nuestro ser.

Quiero nutrición, no sólo comida. Y quiero nutrición simple, variada, rica, sana, alegre, energética, que me sirva y me haga sentir plena, serena y ligera, a la vez que potente y activa, en conjunción con la Tierra.

Recibo constantemente información sobre super-alimentos o suplementos que sanan todo, a la vez que demonizan otros, o datos que se contradicen entre sí. También, estoy harta de esto. Hace tiempo, decidí escuchar mi cuerpo y darle lo que necesita, lo cual es muy cambiante (como yo lo soy).


Leí algo sobre el difusor del Hoponopono, contada por un discípulo. Entraron a un restaurante y, a pesar de que había mucha comida natural, el Dr. Len pidió una hamburguesa enorme. El discípulo estaba muy sorprendido y le confrontó esta actitud, a lo que el Dr. Len le contestó: "Antes de comer cualquier cosa, en mi mente digo a la comida, “te amo, te amo”! Si estoy trayendo cualquier cosa en esta situación que me produzca malestar mientras te estoy comiendo, no eres tú! Tampoco soy yo! Es algo que se desencadena de mí y de lo que yo me haré responsable! Entonces continúo y disfruto de la comida, porque ahora está limpia. La comida no es peligrosa, tus pensamientos sobre la comida son peligrosos."

2 comentarios:

Concha Barbero de Dompablo dijo...

¡Cada vez éstás más joven, Laura! Buena alimentación, y buenos pensamientos ;-)

Besos y feliz verano.

LAURA FOLETTO dijo...

Sí, Concha! Pronto, volveré a mi adolescencia... ay, no! los granitos! Mejor me quedo así... :-)
Besos y feliz invierno.