miércoles, 18 de diciembre de 2013

Y el Oscar es para...


Cuando estamos tratando de incorporar (palabra clave!) nuevas actitudes, muchas veces no sabemos cómo hacerlo y tendemos a tirarnos a la pileta (sin agua).  Así, ante el choque, nos desanimamos.

Imagina que eres un actor, que tienes un nuevo papel.  En principio, trata de encontrar de qué formas ese rol está en tu vida, quizás como algo muy débil, pero seguramente algo de él tienes.  Búscale posturas corporales, modos de comunicarse (¿cómo diría tal cosa, qué palabras usaría, con qué tono de voz?), momentos propicios, incluso ropas y peinados si te atreves.  Ensaya mucho solo.  Observa cómo lo hacen otras personas, no para copiarlas, sino para inspirarte (sé verdadero).   Luego, vienen las primeras representaciones.  No te juzgues severamente ni te eches para atrás si no sale muy bien (cosa que seguramente sucederá: estás probando).  Poco a poco, lo irás logrando. 


Recuerda: no estás creando algo de la nada.  Todo está en ti.  Encuéntralo.