lunes, 28 de marzo de 2011

El amor no es un sentimiento

“Cuánta gente trabaja por la paz en el mundo! Pero en realidad no hacen nada para que esta paz se instale verdaderamente. Nunca han pensado que, en primer lugar, son todas las células de su cuerpo, todas las partículas de su ser físico y psíquico las que deben vivir según las leyes de la paz y de la armonía para emanar esta paz por la cual pretenden trabajar. Aunque escriben sobre la paz o se reúnen para hablar de la paz, siguen alimentando la guerra en ellos, ya que están luchando sin cesar contra una u otra cosa. De esta forma, ¿qué paz pueden aportar? En primer lugar, el hombre debe instalar la paz en sí mismo, en sus actos, sus sentimientos, sus pensamientos. Sólo entonces trabaja verdaderamente por la paz."


“Generalmente la gente siempre espera que las mejoras que desean vengan del esfuerzo de los demás o de las condiciones externas. La enseñanza (la ciencia iniciática) revela y permite constatar la impotencia de cada ser para cambiar a otro o al mundo de fuera, al tiempo que nos descubre las grandes posibilidades que, por el contrario, poseemos en nuestro interior, gracias a los incesantes intercambios que nos unen al medio que nos rodea. Toda transformación de nosotros mismos, por pequeña que sea, conlleva cambios a nuestro alrededor.


Al menospreciar el trabajo sobre uno mismo, los humanos siguen sin poder encontrar una solución para los problemas individuales, sociales y planetarios de su existencia. Cada cual intenta actuar allí donde no puede obtener ningún resultado duradero, y olvida hacer esfuerzos sobre sí mismo. Esto da lugar a la propagación de una filosofía egocéntrica, la búsqueda de capitales materiales, la negación de las verdades espirituales, la irritación de unos con otros, la falta de confianza en nuestros hermanos humanos, causa a todas las guerras”.

"Ustedes comprenderán lo que es verdaderamente el amor cuando dejen de considerarlo como un sentimiento. El sentimiento está necesariamente sujeto a variaciones según se dirija a tal o cual persona, mientras que el amor verdadero es un estado de conciencia independiente de los seres y de las circunstancias. Amar, no es tener un sentimiento hacia alguien, sino vivir en el amor y hacer todas las cosas con amor: hablar, caminar, comer, respirar, estudiar con amor… Amar, es haber armonizado todos nuestros órganos, todas nuestras células y todas nuestras facultades para que vibren al unísono en la luz y en la paz. El amor es pues un estado de conciencia permanente. Aquél que ha alcanzado este estado de conciencia siente que todo su ser está impregnado de fluidos divinos y todo lo que hace es una melodía." Algunas enseñanzas de Omraam Mikhaël Aïvanhov