sábado, 19 de febrero de 2011

De gaseosas y químicos

Recibí un mail con lo que se produce luego de la ingestión de una gaseosa. No sé si es tan exacto, pero me suena apropiado:

Primeros 10 minutos: 10 cucharadas de azúcar golpean tu cuerpo, 100% del total recomendado diariamente. No vomitas inmediatamente por el dulce extremo, porque el ácido fosfórico corta el gusto.
20 minutos: El nivel de azúcar en la sangre explota, provocando un chorro de insulina. El hígado responde transformando todo el azúcar que recibe en grasa (es mucho para ese momento en particular).
40 minutos: La absorción de cafeína está completa. Tus pupilas se dilatan, la presión sanguínea sube, el hígado responde bombeando más azúcar en la corriente sanguínea. Los receptores de adenosina en el cerebro son bloqueados para evitar mareos.
45 minutos: El cuerpo aumenta la producción de dopamina, estimulando los centros de placer del cuerpo (físicamente, funciona como con la heroína.)
50 minutos: El ácido fosfórico empuja calcio, magnesio y zinc para el intestino grueso, aumentando el metabolismo. Las altas dosis de azúcar y otros edulcorantes aumentan la excreción de calcio en la orina, o sea, está orinando tus huesos, una de las causas de la osteoporosis.
60 minutos: Las propiedades diuréticas de la cafeína entran en acción. Orinas. Ahora está garantizado que eliminarás más calcio, magnesio y zinc, de los cuales tus huesos necesitarían. A medida que la onda baja, sufrirás un choque de azúcar. Te pondrás irritado. Ya habrás eliminado todo lo que estaba en el refresco, pero no sin antes haber eliminado también cosas que necesitará tu organismo.

La gaseosas diet tienen un comportamiento menor aunque parecido, porque el cuerpo asimila muchos edulcorantes como si fueran azúcar. De cualquier forma, tienen más químicos para equilibrar el aspartame.

En otro orden, las aguas saborizadas que ahora están tan de moda son una catarata de químicos diluidos en agua. Es increíble el nivel de saborizantes, conservantes, colorantes y demás sintéticos que tiene cualquier producto industrializado. Muchos (especialmente las gaseosas) las disfrazan con un mínimo CO, SA, sin detallar la enorme cantidad que poseen, aunque es ley inscribirlas.

Nuestro hígado no tiene la capacidad de desintoxicar el torrente que le enviamos diariamente y así terminamos envenenados no sólo físicamente, sino emocional y mentalmente porque somos una unidad. Imagina lo que le sucede a un niño pequeño: gaseosas, hamburguesas, golosinas, panchos, galletitas… un festival...

Por favor, cuida tu salud y la de tus seres amados. Come lo más natural posible. Acostúmbrate al agua (consigue agua diamantina). Dale un respiro a tu cuerpo y te lo agradecerá con un funcionamiento perfecto, que redundará en todo tu ser.

2 comentarios:

Malena dijo...

Sin gran sacrificio seria bueno volver al agua de frutas que tomaba de niña. Cuesta quitarse la idea de un refresco a la hora de comer, pero si se puede.

LAURA FOLETTO dijo...

Si necesitas el dulce para la comida, es una mejor opción. Si lo piensas desde la digestibilidad, conviene no comer frutas en la comida. Un pasito más y toma directamente agua, así no consumes tanto líquido durante la misma. Deja el aguar de frutas para el resto del día. Es una sugerencia...
Abrazo.