lunes, 15 de febrero de 2010

Opciones y elección

El lunes pasado, escribí acerca de encontrar nuestra verdad, abriéndonos a lo que somos. En esta reflexión, Jennifer Hoffman enfoca cómo llegar a esa verdad a través de soltar los miedos que tenemos de elegir ese camino. Espero te sirva. ¡Buena semana!

Una clienta recientemente estaba recordando eventos de su vida que fueron importantes puntos de elección, momentos en los que estaba tomando decisiones que la mantendrían en su camino kármico o la moverían a una nueva forma de ser. Con algo de tristeza y arrepentimiento, ella podía ver en donde había elegido el camino kármico y cómo había creado mucho drama y caos en su vida. Un momento profundo fue el día de su boda y ella recordaba haber pensado, mientras esperaba para caminar hacia el altar, que estaba cometiendo un gran error. Por un momento pensó en irse pero la iglesia estaba llena de personas, se había gastado dinero, había expectativas que cumplir, así que lo aceptó. Sintió que había hecho una elección que no podía deshacerse.

Pero mientras continuábamos con nuestra sesión ella se dio cuenta de que el breve pensamiento de irse era su Ser Superior diciéndole que había otra opción, una que estaba disponible pero que tenía miedo de tomar. Y esta es nuestra lucha cuando enfrentamos nuestras opciones. Algunas son fáciles, tales como qué vestir o qué comer. Otras son más difíciles, tales como qué carrera vamos a cursar, entrar o no en una relación, tener hijos o mudarse a un nuevo lugar. Y otras son mucho más desafiantes. Éstas involucran tomar opciones que nos honren, moverse en la dirección opuesta a la que otros esperan o demandan, elecciones que nos abren al juicio de los demás y que pueden significar transformar nuestro camino y crear nuevas opciones que no incluyan nada de nuestra vieja realidad.

Existe una diferencia entre opciones y elegir. Cada uno de nosotros tiene un número infinito de opciones disponibles en cada paso de nuestro camino. Y con cada paso hacia delante, con cada elevación de la vibración energética, con cada conciencia de nuestro poder, tenemos acceso a toda una nueva gama de opciones, cada una de ellas es una apertura a una realidad nueva y diferente. Entonces con la disponibilidad de todas estas opciones, ¿cómo es que podemos estar atorados? Porque no sabemos qué elegir. No es la gama de opciones o las realidades potenciales en las que nos detenemos, sino los otros aspectos de nuestras elecciones, incluyendo estas importantes preguntas:

¿Cómo va a suceder?
¿Quién es afectado por esto?
¿Qué me sucederá?
¿Qué pensarán los demás?

Dentro de cada una de estas preguntas yace la respuesta que necesitamos para entender por qué nos atoramos, por qué tenemos miedo de avanzar, por qué no sabemos que elegir y por qué no estamos seguros de nuestros siguientes pasos. La respuesta es miedo. Ya sea que pensemos que nos veremos como tontos, que tomaremos la elección errónea, que lastimaremos los sentimientos de alguien, que decepcionaremos a un ser querido, que seremos rechazados o que fallaremos, la razón por la que no hacemos elecciones puede encontrarse en nuestro propio miedo. Y es en nuestro miedo en donde nos atoramos, no en la falta de opción. Siempre tenemos muchas opciones disponibles; de hecho, tenemos tantas opciones que podemos agobiarnos por los números. Y desde nuestra gama de opciones ilimitadas la que podemos tomar – la única que podemos ver – es la que cuya vibración se iguala a nuestro miedo. Cada vez que hacemos una elección que no honra nuestro poder y potencial, o que lo hacemos a nombre de alguien más o para evitar algo, estamos eligiendo desde el miedo.

El miedo funciona de dos formas: atrae todo lo que vibre a su nivel y envía una vibración que esconde todas las opciones que vibren más alto de lo que es, haciéndolas invisibles. Es por eso que en nuestro miedo no somos conscientes de ninguna opción que nos llevará a una vibración superior, lo cual incluye cada opción que sea más alta que la vibración de nuestro karma porque el miedo es lo que crea más karma. Para liberar ese karma debemos liberar nuestro miedo. Y podemos hacer esto en pasos pequeños, haciendo estas preguntas:

¿Qué miedo se está presentando?
¿Cuáles son las otras opciones que mi miedo está bloqueando?
¿Cuál es el camino más alto que lleva a una opción diferente?
¿Qué necesito aprender o saber en esta situación que me ayudará a liberar el miedo?

El miedo puede verse como el bloqueo a nuestro crecimiento espiritual, también es lo que hemos venido a resolver y hay dos caminos en cada opción, miedo o crecimiento. Cada situación que enfrentamos contiene estas herramientas, necesitamos elegir el miedo o elegir el camino del crecimiento, liberación y transformación.

Cada opción es una buena y está hecha dentro del conocimiento y entendimiento que tenemos en ese momento. No hay camino bueno o malo para elegir, cada elección es un paso en nuestro continuo viaje a la ascensión. Las elecciones no tomadas son aquellas que están escondidas por nuestros miedos, por ese momento. Una vez que liberamos el miedo, otras cosas pueden elegirse y tomar otros caminos. Y antes de entrar en el juicio, podemos recordar que tenemos opciones ilimitadas y es lo que elegimos lo que refleja nuestros miedos, dudas y uso del poder. Arrepentirnos de nuestras elecciones es un mal uso de nuestra energía y nos pone en el pasado, en lugar del momento presente. Cuando estemos listos para tomar otras elecciones, seremos conscientes de ellas. Mientras nos acercamos más a crear el cielo en la tierra, todo lo que necesitemos para hacer de esta nuestra realidad estará disponible para nosotros y las opciones, y cómo elegirlas, será claro.

2 comentarios:

jose angel dijo...

impresionante la claridad de este mensaje,
el miedo que fue creado como un instinto que nos protege a la vez se puede convertir en un lastre espiritual si no lo aprendemos a regular

excelente mensaje, mi gratitud para ti

LAURA FOLETTO dijo...

Sí, José Angel, me pareció muy clarificador y oportuno. Gracias.