miércoles, 18 de junio de 2014

Hágase la Luz

Hace muchísimos años, tenía serias dificultades para expresar algunas emociones e ideas.  Mi cabeza bullía de información y mi cuerpo se agitaba con sensaciones, pero no podía ponerlas en palabras o me daba vergüenza o miedo comunicarlas.  Incluso creía que nadie sentía o pensaba como yo.

Finalmente, me propuse comenzar a hacerlo.  Con gran miedo, con la voz temblorosa, dije algo que tenía atragantado.  Recuerdo claramente la sorpresa de escuchar mi voz.  Fue un momento clave en mi vida.  Era muy distinto oír el constante parloteo en mi cabeza que el sonido que mi garganta producía y el efecto que causaba en mí y en los demás.  Era adueñarme de mi voz, era definirme, era compartir.  

Noté unas cuantas consecuencias.  Una era que, al escucharme, me daba cuenta de que no era tan importante como yo lo creía cuando estaba oculto en mí (a veces, al revés: abría un mundo al pronunciarlo).  Otra era que no provocaba el resultado en los otros que yo temía.  Otra era que me permitía continuar con una línea de pensamiento más específica, ya que tenía que precisar lo que decía (en lugar de las digresiones continuas de la mente) y así encontraba respuestas que no hubieran salido de otra forma.

En relación con los otros, tomaba conciencia de que no era tan “rara” como pensaba y que había algunas personas que eran parecidas y podíamos compartirlo.  En otras ocasiones, mi voz era única y tenía algo nuevo que aportar. Sea como sea, era muy gratificante comunicarme.



La palabra (hablada o escrita) es el segundo nivel de creación: pensamiento, palabra, acción.  Cuando bajamos lo que pensamos a través del sonido, le damos entidad y propiciamos génesis.  Darle la importancia que merece implica cuidar y valorar lo que decimos, definirnos amorosamente, crear luminosamente.

lunes, 16 de junio de 2014

¿Te relajas en quién eres y puedes?

Últimamente, he dicho y me han dicho: “ya eres, ya lo lograste; sólo disfrútalo”.  Suena maravilloso… pero es difícil de aceptar…  ¿Por qué?  Porque el Ego siempre nos está espoleando para que seamos más, hagamos más, tengamos más.  Jamás será suficiente, así que, sin importar cuánto hayamos conseguido, estaremos insatisfechos.

Charlando con una paciente, me contaba que, después de 30 años de ser una profesional capacitada y de informarse mucho más de lo que es normal en su trabajo, seguía sintiendo que tenía que “rendir cuentas”, dar explicaciones, cumplir con la mirada del otro, exigirse, y que esto la tenía totalmente agotada y quemada.

Cuando le dije: “tienes que relajarte y confiar en lo que eres y sabes”, suspiró y comentó que estaba comenzando a darse cuenta de ello y que, las ráfagas en las que lo podía hacer, eran maravillosas.  “Que no sean ráfagas, hazlas un brisa constante y fresca”, le contesté.

Toda la vida, hemos corrido detrás de una idealización de nosotros mismos que construimos para obtener aceptación, reconocimiento y cariño y no nos hemos detenido a pensar en cuan inútil e inhumano es esto.  Miramos sólo los errores y fracasos y nos castigamos cruelmente, sin considerar que ellos son parte del “combo”.  Estamos experimentando y las equivocaciones son naturales al proceso.  Nos indican por dónde no ir y  nos clarifican la vía que es para nosotros.  Si pudiéramos verlo de esta forma y aprender de ellos, todo sería mucho más simple y poderoso: “ok, no es así; averigüemos de qué otra manera puede ser”.  Mantener una actitud de constante exploración y trasformación es lo que nos hace sentir plenos y vivos.

En el escabroso camino de perseguir el ideal, igualmente hemos aprendido muchas cosas (generalmente, a través del sufrimiento y la limitación): nos hemos ido conociendo y aceptando mejor, hemos dejado de lado situaciones o personas que no acompañaban nuestro despertar, estamos más concientes de la vida, hemos crecido.  Poco o mucho, más o menos bien, no importa: aquí estamos. 



Si eres adulto, llevas las cargas sobre la espalda.  Si eres joven, no sabes.  Así te tipifica la sociedad.  ¿Te puedo dar otra definición?  Tú eres suficiente tal cual eres y estás preparado para lo que deseas ahora.  ¿Lo acepta tu Ego?  Lo más probable es que no, que se queje de que te falta mucho y de que eso es conformarte.


¿Lo profundizamos?  No puedes ser otra cosa que lo que eres.  Tu Esencia perfuma tu vida y te lleva siempre hacia tu mejor aprendizaje y desarrollo.  Estás en el lugar que más propicia tu evolución y, cuando lo aceptes y honres, te encaminarás hacia otro más completo y precioso.  En este aquí y ahora (lo único que es real), tú ya eres y tienes lo necesario para este punto de tu vida.  Y si algo es preciso que aprendas, así lo harás.  Moviéndote fluidamente de experiencia en experiencia, abrazando la vida con todo lo que tiene para darte.  ¿Lo pones en práctica?  Te garantizo resultados asombrosos.  Tengo a tu Alma como aval.

viernes, 13 de junio de 2014

¿Enciendes tu Luz?

Es muy reconfortante leer acerca de un nuevo mundo. Crear un nuevo mundo implica una diaria labor de conciencia, constante y concreta. Significa enraizar la espiritualidad en la vida cotidiana. Encender la Luz en medio de la más profunda oscuridad. ¿Nos unimos?


miércoles, 11 de junio de 2014

Sigue tu Esencia


lunes, 9 de junio de 2014

¿Cómo te está tratando (mal) el 2014?

Este 2014 está siendo bastante difícil.  Lo digo por las consecuencias que estoy observando en mis pacientes y conocidos y en mí.  Por un lado, hay bastante estancamiento.  Se siente como que las cosas se han detenido o que arrancan y no siguen o que los contactos no se realizan.  Puede ser frustrante y exige mucha paciencia y constancia sostener algo en esas condiciones.  Por otro lado, eso también nos da la posibilidad de revaluar lo que estamos sustentando.  Muchas veces, son viejos sueños que necesitan un cierre o una revisión o, quizás, actitudes que ya llegaron a su final.

Esto último es lo que más me ha llamado la atención.  Creo que nos está siendo presentado el verdadero corazón de nuestro aprendizaje, las negatividades más fuertes de nuestra experiencia en esta vida para que no tengamos dudas de cuáles son.  No es una cuestión de castigo sino, por el contrario, una ayuda para que definitivamente nos demos cuenta y lo sanemos y liberemos.

Por esta razón es que es tan intenso y doloroso: es decir ¡basta! al sufrimiento y la limitación.  No nos podemos hacer los desentendidos porque las consecuencias de haber mantenido esas actitudes están a la vista… y de formas muy agudas.  Muchas personas me han dicho que han llorado amargamente o que se han sentido bajar al fondo del pozo al tomar conciencia de años de ideas y conductas equivocadas. A veces, no es que no lo supieran, sino que ahora pueden sentir profundamente lo que han perdido en ese consumo de tiempo y vida.  Y eso es lo que más cuesta: los años invertidos en estrategias inútiles y vacías, sobre todo si el reconocimiento llega en la madurez. 



¿Cuál es la buena noticia?  Tenemos otra (enorme) posibilidad. Comenzando en junio, a modo de revisión, las cosas irán movilizándose a partir de julio o agosto.  ¿Qué hacer entonces?  Borrón y cuenta nueva puede ser una gran elección.  Para muchos, esto significará hacer el duelo por lo que no fue ni nunca será.  Y no tiene que ser extremadamente doloroso ni largo.  La Nueva Energía está nutriendo poderosamente los nuevos proyectos, en todos los sentidos.  Por ello, decidir finalizar con actitudes, personas, situaciones, lugares o lo que sea que necesite un cierre será asistido.  La palabra mágica es esa: elegir.  Sin quedarnos pegados del pasado, sin miedo al futuro.  A partir de la toma de conciencia de lo que precisamos soltar, podemos comenzar a energizar lo nuevo que deseamos que nazca y prospere.  Escuchemos las señales.

Todo está en nosotros.  La semilla de una creación original también.  Y podemos hacerlo desde un paradigma distinto: sin esfuerzos y sufrimientos inútiles, sin dificultades y complicaciones improductivas, sin restricciones y limitaciones infértiles.  Ya lo vemos en los niños y jóvenes, que se niegan a “crecer” bajo las condiciones del sistema imperante.  Se lo debemos y nos lo debemos. 


Por eso te pregunto: ¿qué necesitas liberar para siempre?  ¿Qué vas a crear nuevo en tu vida?  Despierta, despeja tu cabeza de la oscuridad de la dualidad de tu vida cotidiana y percibe la Luz de Dios/Diosa, que siempre está iluminándote y guiándote.  Invócala y únela a tu propia Luz.  Todos somos Uno.  Te necesitamos.

miércoles, 4 de junio de 2014

Siete inteligencias múltiples

Tanto en el sistema educativo como laboral, para evaluar la inteligencia de alguien, usan los Test de Cociente Intelectual (CI).  En realidad, lo que se mide en ellos principalmente son las inteligencias lógico-matemática y verbal.  Muchos están en desacuerdo con ellos, porque existen otros tipos de inteligencias, por lo que, personas con enormes habilidades corporales o interpersonales, quedan relegadas, a veces justamente donde más se necesitarían esos recursos.

Howard Gardner estudió este campo y definió siete inteligencias múltiples.  Según él, todos poseemos varias formas de inteligencias independientes entre ellas y susceptibles de ser entrenadas. Algunas las poseemos más desarrolladas y otras menos, creando así nuestro perfil personal de inteligencia.  Para este autor, la brillantez académica no lo es todo: más bien interesa conocer cuál es nuestro potencial personal y explotarlo al máximo para optimizar nuestro desarrollo personal y profesional.  ¿Cuáles son más fuertes en ti?:

1.- Inteligencia lingüística-verbal: habilidad para hablar y escribir eficazmente, comprender la lectura fácilmente, mantener conversaciones complejas y usar un amplio vocabulario.
2.- Inteligencia lógico-matemática: capacidad de resolver problemas mediante lógica, realizar cálculos matemáticos con destreza e investigar por medio de hipótesis científicas.
3.- Inteligencia espacial: facilidad para orientarse espacialmente, utilizar mapas, dibujar esquemas y rotar objetos mentalmente visualizándolos desde diversas perspectivas. Suele desarrollarse en fotógrafos o arquitectos.
4.- Inteligencia musical: habilidad para componer melodías, seguir ritmos, tocar instrumentos y analizar música.
5.- Inteligencia corporal-cinestésica: capacidad de utilizar el cuerpo en movimiento para expresar emociones (danza), competir (deportes) o crear (artes plásticas); facilidad para realizar actividades que requieran fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación y/o equilibrio; habilidad para usar las manos con precisión (por ejemplo: cirujanos, escultores).
6.- Inteligencia interpersonal: habilidad para percibir en las demás personas sus emociones, intenciones y estados de ánimo; capacidad de empatizar y relacionarse socialmente con éxito.

7.- Inteligencia intrapersonal: facilidad para reconocer las propias emociones y regularlas adecuadamente, controlar nuestra conducta y dirigir nuestros pensamientos. Esta inteligencia implica autoconocerse y saber trabajar con uno mismo en la intimidad personal.

lunes, 2 de junio de 2014

¿Te redefines por lo luminoso?

Conversaba con una paciente acerca de los intensos cambios de actitud que estaba experimentando, comparándolos con el principio de su terapia; en un momento, me cuenta sobre la presunción que había tenido de que ella podía ocultar determinadas cosas de su carácter que no quería que los demás vieran (porque las consideraba malas o negativas).  Ahora, se daba cuenta de que los otros sí las habían notado: ¡qué esfuerzo inútil! 

Nos reímos mucho y le comenté que todos caemos en esa conducta porque buscamos desesperadamente la aprobación de los demás, aún a costa de nuestra autenticidad.  Andamos por la vida fingiendo ser otros para que nos acepten y resulta que no sólo no lo conseguimos, sino que además ellos se dan cuenta de la simulación.  Le dije: “es mejor ser rechazados por lo que somos que aceptados por lo que no somos”.  “¡Qué frase para el Boletín!” me contestó, riendo… y aquí está…

Es un tópico común en la terapia el asunto de qué somos y qué no somos.  En realidad, somos todo: un combo que incluye desde lo más abyecto hasta lo más sublime.  El problema es que no queremos aceptar los extremos, así que nos contentamos con sobrevivir en la mediocridad (no en la armonía de la integración, que sería otra cosa).  La primera falta que cometemos es negar lo negativo.  Como la sociedad y la religión nos conminan a “mostrar” que somos buenos, hacemos el intento de rechazar lo que no es admitido (lo que pasa a la Sombra) y de actuar como los buenos ciudadanos y feligreses que debemos ser.

Es una estrategia equivocada porque lo que es siempre encontrará la forma de ser (aún a pesar de las reglas).  La dualidad es una forma de aprendizaje.  Lo “malo” tiene algo que enseñar y, al aceptarlo, atravesarlo e integrarlo, fortalece y enriquece lo “bueno”.   Alguien que admite sus aspectos irascibles y agresivos puede usar esa energía para identificar su fuerza, poner límites y pararse independientemente. Quien no lo haga, tenderá a ser buenudo y no bueno y a atraer a los violentos y abusivos a su alrededor (por una ley de compensación de energías y para su propio aprendizaje). 



Sólo reconociendo cada aspecto que nos alberga encontramos paz con nosotros mismos, ya que no necesitaremos esconder ni proyectar nada en los demás.  PODEMOS ser de muchas formas, pero ELEGIMOS activar algunas.  Y aquí hay otro tema: si decidimos ser amables y comprensivos, ¿lo hacemos por convicción o por miedo?  Cuando hemos trabajado con los aspectos rechazados, lo hacemos porque nos damos cuenta, en cuerpo y alma, de que las consecuencias de una y otra conducta son muy distintas y optamos por la que nos hace sentir amorosos, calmos y completos, no porque tememos los rechazos o buscamos las alabanzas del sistema.

Últimamente, me he planteado mucho este asunto.  Creo que la Nueva Energía tiene relación con una forma de ser en que la amabilidad, la serenidad, la aceptación, la paciencia, son muy poderosas.  ¡Vivir quejosos, agresivos, victimizados, temerosos es muy de Vieja Energía!  Tener poco humor también…  Y creo que se trata de una decisión el comenzar a asimilar estas cualidades, dándoles protagonismo en nuestras vidas. 


Esto supone una nueva definición de lo que creemos que somos.  Normalmente, nos presentamos en formas irreversibles: ¡así soy yo!  Si nunca esto fue real, ahora lo es menos.  Es tiempo de redescubrirnos de formas más amables y luminosas y de concretarlas de maneras más simples, bellas y abundantes.  Todo está dentro de nosotros: es parte del combo.  Implica revelar lo que es, poniéndolo en la luz.  Implica desplegar el Dios interior.  Implica integrar lo material y lo espiritual, en esta bendita Tierra.