martes, 21 de abril de 2015

CONFIAR es el requisito para crear una nueva vida

A medida que las energías se sutilizan y los vientos de cambio se endurecen, más asuntos sin sanar y/o sin concluir surgen a la superficie para su resolución.  Esto supone una presión bastante fuerte para todos, ya que, solamente a través de liberar conceptos y vivencias perimidos, es que lograremos plasmar nuevas creaciones.  Suena lógico y real, pero llevarlo a la práctica hace brotar numerosos temas que acarrean miedos, enojos y dudas en una combinación ardua de atravesar.

Nuestra normal reacción de resistirnos y quejarnos dificulta más el ajuste a una nueva realidad.  Cuanto más dilatamos la solución, más se profundiza el problema y luego nos encontramos con que “estamos luchando en diversos frentes, con pocas estrategias viables y sin municiones”, como lo tradujo risueñamente un consultante hace poco.  El mismo acto de resistir ya supone un esfuerzo físico, emocional y mental considerable.  A esto debemos agregarle que nuestro cuerpo está pasando por transformaciones notables para acomodarse a un nuevo nivel de energía.  Resultado: no damos más.  Dificultades en el sueño, problemas en la piel y en la digestión, cansancio extremo y explosiones de actividad, mareos y náuseas, resfríos y rinitis, síntomas varios que van y vienen son manifestaciones comunes.  Desorientación, extrañamiento, perder las metas que ya habíamos definido, sentirnos en el vacío también están a la orden del día.  Una amiga, que está a punto de vender su casa y su fábrica y no tiene planes de ninguna clase, me decía que estaba en el aire y que, extrañamente, eso no la angustiaba como pensaba.  “Estamos reseteando”, le contesté y nos reímos porque eso es lo que sentíamos.

¿Qué se necesita para continuar?  Confianza.  Ni resistencia ni lucha.  Esas son las estrategias del Ego, que quiere controlar el proceso y llevarlo hacia sus áreas conocidas, para sentirse seguro y cómodo.   Es tan nuevo y distinto lo que está sucediendo que no hay parámetros antiguos para seguir.  El Ego busca en sus programas conocidos para poder adaptarlos, pero no le funcionan y se desespera y, en lugar de entregarse a lo desconocido, se esfuerza más y más problemas crea.  Es un círculo vicioso que no quiere dejar.



Reconocer que no sabemos para dónde ir y aceptar que nuestra Alma sí y que puede guiarnos es la solución.  ¿Cómo hacerlo?  Conociendo las conductas y los mandatos familiares y sociales que arrastramos, sanando las heridas, aceptando lo que es (clave para reconstruir), abriéndonos al potencial que reside en nuestro interior.  Eso implica confiar en nuestro Ser.  ¡Menuda tarea!  No estamos acostumbrados.  No nos han enseñado cómo lo material y lo espiritual están integrados y son uno, cómo la vida cotidiana es una metáfora de la espiritual, cómo nuestro cuerpo procesa los niveles sutiles, cómo estamos unidos a todo y atraemos de acuerdo a nuestra vibración.  Es una labor sagrada que ocupa cada uno de nuestros minutos… si así lo decidimos.  Cuando cambiamos la visión, cambiamos todo. 


Al vivir nuestra existencia con una conexión diaria a nuestra Alma (y por lo tanto a Todo Lo Que Es) abrimos instancias que jamás se nos hubieran ocurrido, porque el Ego no puede ver más allá de sus restricciones.  Al confiar en que lo que sucede es lo mejor para nosotros, nos relajamos en el aquí y ahoraNos debemos una vida extraordinaria.  ¡Qué revolucionario!  ¡Qué evolucionario!  Debemos terminar con las limitaciones que nos han y nos hemos impuesto por siglos.  Podemos permitir la vida que hemos soñado.  Una vida sencilla, próspera, conectada, alegre, creativa, amorosa.  Comienza con la relación con nosotros mismos.  Y continúa con los demás.  Es una espiral ascendente de Luz y Armonía.  Es tiempo.