miércoles, 12 de junio de 2013

Motores


“Un sabio, se paró ante un público y contó un chiste y todos se rieron. Al cabo de un rato, contó el mismo chiste y apenas sonrieron; contó el chiste una y otra vez hasta que nadie se reía. Y comentó: “si no puedes reírte varias veces de una sola cosa, ¿por qué lloras por lo mismo una y otra vez?”.

Interesante reflexión. Privilegiamos el dolor sobre la alegría. Nos aferramos a los sucesos que nos provocaron sufrimiento con una constancia rayana en el masoquismo. Por el contrario, los acontecimientos más oscuros son fuente de iluminación si aprendemos de ellos y los bendecimos como motores de una vida plena y profunda. Por otro lado, ¿comenzamos a exaltar la conciencia, la sonrisa y la ternura como propulsores de una rica existencia?