viernes, 19 de marzo de 2010

Soluciones instantáneas

¡Es tan maravilloso lo que sucede cuando uno suelta! En el post anterior, conté que algunos acontecimientos me “bajonearon”. Comprendí para qué habían ocurrido, los liberé con Hoponopono, cambié mi actitud y me tranquilicé. Hice la mínima intervención que requirieron y los dejé. Se solucionaron solos.

El condicionamiento de cientos de años está en contra de esto. La presión de la sociedad lo hace increíble e inoperante. Nuestra misma personalidad se resiste. Pero… el flujo tiene su propia razón y encuentra los medios para la solución.

En definitiva, es una labor cotidiana. Cada día se presenta una oportunidad para la transformación y es cuestión de tomarla y confiar.