sábado, 29 de septiembre de 2012

Interesante...



Hace muchísimo, cuando comencé a hacer cambios en mí, percibí la cantidad de insultos, palabras denigrantes y catastróficas y pensamientos adversos que abrigaba cada día, como una manta que me enfriaba por dentro.

Me di cuenta de que necesitaba, por lo menos al principio, una palabra que no tuviera una connotación negativa, que abriera posibilidades, que liberara potenciales dormidos. Ese término fue "interesante". En lugar de dramatizar con vocablos hirientes o perjudiciales, los neutralizaba catalogándolos de interesantes, lo cual hacía también que los encontrara atrayentes y dignos de explorarlos. ¿Qué tal si pruebas? Es interesante...

miércoles, 26 de septiembre de 2012

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Aprecias la epopeya de lo cotidiano?


Así como las malas noticias parecen hacerse cada día más enormes y fatídicas, también cada día más personas están despertando a sus potenciales.  Jamás en la historia tantos individuos están tomando conciencia de que no son simples peones en el juego de la vida sino que pueden tomarlo en sus manos y crear maravillas.  Sin embargo, no es un juego fácil, básicamente porque no se lo enseña: se lo aprende a medida que se va desarrollando.  Esto se debe a que no hay interés en la cultura dominante para que nos salgamos del sistema y también porque en realidad el juego es nuevo, lo cual lo hace más interesante todavía.

Una de las dificultades consiste en que estamos pendientes de que aparezca un Manual de Instrucciones, cuanto más complicado mejor.  No sé porqué razón privilegiamos lo complejo a lo simple… para después no cumplirlo porque es muy complejo… esas cosas del Ego.  Este es tiempo de mirar adentro y comenzar a descubrir que venimos con las instrucciones, sólo que no las escuchamos.  Ya diseñamos el plan de vida y cómo resolver los desafíos, pero nos resistimos a responsabilizarnos y buscamos gurúes y libros sapienciales afuera para echarles la culpa cuando nos fallen.  Por supuesto, podemos buscar ayuda para clarificarnos, pero los resultados son de nuestra incumbencia.

Una manera de crecer es poniéndonos incómodos.  Todos llegamos a un cierto nivel de conveniencia, de no hacer olas, de conformarnos con poco, de mediocridad conocida y supuestamente segura.  En algún momento, esa comodidad se vuelve incómoda y sabemos que tenemos que cambiar algo o mucho.  Atrevernos a salir de esa área de conformidad inicia el proceso de transformación.  Verdaderamente, los potenciales que traemos sólo pueden activarse cuando respondemos a los desafíos de la vida.  Nunca sabremos de qué somos capaces vegetando y huyendo de los conflictos.  Cuando hacemos esto, nos condenamos a la infelicidad y a una escalada de problemas que se habrían evitado si hubiéramos tomado el toro por las astas al comienzo y no cuando ya es inevitable. 

Un error común es pensar que la información hará el cambio.  Ella sólo crea un contexto, una perspectiva, unas disposiciones, pero el auténtico cambio se producirá cuando llevamos esa información a la práctica, cuando nos pescamos haciendo lo mismo de siempre, nos detenemos y aplicamos una nueva actitud, una y otra vez hasta que se incorpora.  Mientras está en la mente es información, cuando pasa al cuerpo es verdad.  Al respecto, también creemos que la mente nos salvará, que pensando resolveremos todo.  Simplemente nos llenaremos de pensamientos repetidos y reactivos, pero jamás encontraremos el camino desde la cabeza. Por el contrario, cuando hacemos silencio es cuando abrimos la conexión a instancias superiores y permitimos que aparezcan las reales soluciones.

En este despertar, muchos tenemos la fantasía de que se abran los cielos y Dios en persona nos diga qué hacer y nos lleve a nuestros gloriosos destinos, en una epopeya divina.  No sucederá.  En todo caso, Dios (o nuestro Ser) nos lo muestran continuamente a través de los hechos cotidianos.  Lo que necesitamos saber, hacer, tener, vino con nosotros,  está a nuestro alrededor, sucede cada día.  Lo que pasa es que estamos esperando otra vida, otro lugar, otro tiempo, otras personas, otro trabajo, ser otros.   Mientras no nos aceptemos en la caleidoscópica variedad que somos y no comprendamos que el cambio se producirá adonde estamos, seguiremos peleándonos con nosotros y con la vida.
No tienes que ser de otra manera.  Eres todo lo que necesitas para lo que viniste a vivir en esta existencia.  Aprecia el esplendor de tus cualidades y atrévete a liberar el potencial que reside en tu interior.  No envidies ni te obnubiles con supuestas virtudes de otros.  Todos  tenemos facilidades y retos.  No quieras ser una versión de segunda de nadie sino la mejor versión de ti mismo.  Cada día tienes la oportunidad de dejar de enjuiciar, de enojarte, de victimizarte, de deprimirte.  Cada día puedes realizar la sagrada tarea de sonreír, de dar una palabra de aliento, de modificar un pensamiento, de cambiar una actitud, de agradecer, de cuidar tu salud, de hacer silencio y escucharte, de sintonizar con la paz, la luz, la abundancia, la alegría, el amor que eres.  Cada día trae su afán.  Accede a la epopeya de lo cotidiano.  Disfrútalo.  Aprende.  Trae la Nueva Energía a tu mundo.  

viernes, 21 de septiembre de 2012

¡Feliz primavera! Para celebrar la vida...

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Simple



Frente a lo complicado,
hazlo simple.
Respira.
Conecta tus pies a la Tierra,
tu cabeza a Todo Lo Que Es,
tu corazón a tu Alma.
Respira.
Aún si no sabes cómo hacerlo,
deja que simplemente suceda.
Confía.
En ese segundo de silencio,
tu Ser comenzará a susurrarte,
sabia y amorosamente.
Confía.
Todo está bien.
Entrégate al plan que diseñaste.
Respira.
Confía.

lunes, 17 de septiembre de 2012

20 poderosas maneras para aumentar tu energía

1. Conéctate con tu propósito.
Si tu propósito, el para qué haces lo que haces, está conectado con tu pasión, tienes una poderosa fórmula de energía dentro de ti. Cuando haces aquello que te apasiona y entusiasma, tu energía fluye naturalmente y se retroalimenta con tus acciones. Mientras más te acerques a tu pasión, más energía experimentarás.
¿Qué te apasiona? ¿Qué te mueve? ¿Para qué elevar tu energía?

2. Enfócate en el resultado que deseas lograr.
No saber hacia dónde vamos nos desgasta. La acción sin propósito y dirección es pérdida de energía. Todo comienza con tener clara la visión del resultado que deseas lograr. Las personas de éxito tienen un hábito en común: orientan su actuar en función de resultados.
¿Qué quieres lograr? ¿Cuáles son tus metas? ¿Cuál es tu visión?

3. Encuentra tus “yo puedo”.
Siempre puedes. Es posible que no puedas hacer o lograr lo que quieres en el momento que lo estás deseando. Pero siempre puedes hacer algo.  Si no puedes hacer grandes cambios en este momento, ¿qué pequeñas transformaciones sí están en tu poder? Modificaciones que te permitan ir variando el rumbo para apuntar hacia el destino deseado.  Dirigir tu vida hacia la visión que en el fondo deseas puede requerir gran energía. Pero al igual que mover todo un buque de cientos de toneladas, todo comienza por un pequeño cambio. No te concentres en tus “yo no puedo”. Todos los tenemos. Sin embargo, es en nuestros “yo puedo”, por pequeños que sean, en donde está nuestro poder de redirigir nuestra vida.”  Recuerda: tu enfoque determina tu nivel de energía.
¿En qué te enfocas usualmente? ¿En lo que no puedes o en lo que sí puedes? Conéctate con tus “yo puedo” y estarás alimentando tu energía.

4. Encuentra la fe en ti mismo.
La fe es quizá, junto a la pasión, una de las fuerzas más poderosas a las que el ser humano puede conectarse. Es un recurso interior que te permite ir más allá. Es al conectarte con la fe cuando puedes construir lo que hoy es desconocido. La fe es la gasolina suprema. Conéctate con ella, decide creer en algo más allá de lo visible y sentirás una energía que te acompañará hasta el logro de tu visión.

5. Muévete de manera diferente ..
¿Qué es primero: el huevo o la gallina? Lo mismo podemos preguntarnos sobre la energía y el movimiento. Obviamente necesitamos de energía para producir movimiento. A la vez, el movimiento por sí mismo es un generador de energía. ¿No te quedas a veces esperando a que surja tu sensación de vitalidad para ponerte en acción? En la práctica, muy factiblemente, lo que necesitas es ponerte en movimiento, en acción física, para movilizar tu energía y hacerla subir. Tu nivel de energía está directamente relacionado a la manera como te mueves. ¿Te falta energía? Significa que te falta movimiento. No esperes a tenerla para ponerte en acción. Just do it! Como dice el famoso slogan de Nike.  ¿Quieres transformar tu energía? Haz en este instante ese movimiento y grita “¡¡¡Sí!!!”. Explora tu cuerpo. Juega con tu capacidad de moverte para aumentar tu energía. No esperes a tenerla. A veces está simplemente “estancada” y esperando porque actives tu fisiología para poder fluir y expandirse.


6. Cambia tu expresión facial.
Los músculos de tu rostro funcionan como torniquetes, facilitando o disminuyendo el paso de la sangre hacia la zona frontal de tu cerebro. Si tus tensiones, frustraciones o amarguras se ven reflejadas en la rigidez de tu rostro, el flujo sanguíneo y el nivel de oxígeno que le llega a tu cerebro se ve reducido. Al sonreír, los 32 músculos de tu cara bombean un mayor nivel de oxígeno a los lóbulos centrales. Esto estimula la secreción de endorfinas, hormonas neuronales que inducen estados de placer los cuales comienzan a contrarrestar patrones de depresión, tristeza, apatía, rabia.  Imagínate: ¡¡Prozac gratis!! Y con un maravilloso efecto secundario: otros te devolverán sus sonrisas al verte. Así que la prescripción es simple: ríete más a menudo. Incluso, puedes probar hacer morisquetas para intensificar tus dosis de endorfinas.

7. Respira diferente.
Una de las primeras respuestas fisiológicas que cambia cuando tu emocionalidad se transforma es la respiración. Por ejemplo, cuando comienzas a estresarte tu respirar se tensa y se hace cada vez menos profundo. Cuando te excitas… bueno, ya sabes. Cuando necesites inyectarte energía instantánea, emplea el principio de cambiar el cuerpo para influir sobre tu emocionalidad al respirar diferente de manera deliberada.  ¿Cómo respiras cuando estás lleno de energía y vitalidad? ¿Cómo respiras cuando estás en tus mejores momentos? Si inhalas y exhalas como cuando te encuentras en esos estados, comenzarás a sentir esa energía. Oxigena tu cuerpo -respirando profundamente, ejercitándote o haciendo el amor- y llénate de vitalidad. No en vano para muchas filosofías y sistemas de vida oriental, la respiración es tu conexión con la energía del universo.

8. Medita.
Existen muchos tipos de meditación. Una manera de hacerlo es concentrándote en tu respiración como “ancla” para tu mente. Simplemente cierras tus ojos y colocas tu atención en el proceso y las sensaciones de tu respirar. Sin buscar cambiar nada, sino más bien siendo testigo de tu proceso, por unos minutos te concentras suavemente en tu respirar. Pruébalo. Cierra tus ojos y simplemente respira por unos 3 a 5 minutos. Vamos, regálate estos minutos. Obséquiate este mini-descanso… y comienza a agarrarle el gustito a la meditación.

9. Hazte preguntas que te potencien.
¿Qué hay de malo en tu vida? ¡¡Para!! No lo hagas, no lo pienses. ¡Rápido! Pon una sonrisa.  ¿Qué cosas te inspiran? ¿Qué hace vibrar tu alma y enciende tu pasión? ¿Qué aspectos sí se encuentra bajo tu control? ¿Qué sí puedes hacer hoy -por pequeña que sea tu acción- para mejorar tu vida? ¿Cómo vas a aumentar tu capacidad para avanzar hacia tus metas? ¿A quién amas? ¿Quién te ama?  Te apuesto a que experimentaste un cambio de energía entre el momento cuando leíste la primera pregunta (de apenas fracciones de segundo, espero) y las siguientes. Recuerda, es muy simple: tu preguntas frecuentes determinan tu enfoque; aquello con lo que te conectas, impacta tu energía. Diseña tus propias preguntas potenciadoras. Emplea conscientemente el poder que ellas tienen para dirigir tu mente hacia los pensamientos que te nutren y elevan tu vibración.

10. Conéctate con emociones inspiradoras.
Hay películas, libros, biografías e historias que nos muestran el poder de la fe, la determinación, el amor, la esperanza; nos inspiran a través de la muestra de otros seres humanos que han soñado, vencido y surgido. Recuerda esas escenas que te emocionaron y utilízalas como inspiración para lo que tienes que hacer, superar y lograr.  Pasión, amor, convicción, triunfo, coraje, fe, determinación, compasión, alegría, entusiasmo… cuando nos dejamos tocar por estas emociones no nos queda otra que sentirnos inspirados por la grandeza humana. Esa misma que reside en ti.
Leo Alcalá

miércoles, 12 de septiembre de 2012

¡Sí!