lunes, 27 de febrero de 2017

Iluminación instantánea o por goteo

A todos nos gustaría levantarnos un día y que, mágicamente, todo cambie, especialmente nosotros y nuestras peleas constantes con el Ego y el mundo.  Pero… sería magia, un truco que todavía no está disponible…

Entonces, ¿qué hay al alcance?  El viejo y efectivo “paso a paso”.  Esto involucra la fuerza de voluntad diaria de seguir adelante hasta alcanzar la meta.  ¿Y si no la tenemos (como muchos)?  Nos queda la perseverancia.  Ella es distinta a la constancia, que implica hacer siempre lo mismo; perseverar es tener un objetivo y, cuando sea necesario, cambiar de estrategias pero persistir hasta lograrlo.  ¿Quieres bajar de peso?  Combina distintas formas de alimentación y ejercicios cuando alguno ya no te motive más pero continúa.

Otra forma de verlo es la analogía de navegar un barco: si no tenemos un puerto al cual ir, las mareas nos sacarán del rumbo continuamente y nos perderemos; con un propósito definido, retomaremos el timón para encauzarnos y llegaremos.  Las intenciones más poderosas son las internas; ellas alimentan y motivan las externas, que pueden ser simples excusas para movilizar los recursos interiores que poseemos como potencial y que a veces desperdiciamos por no ponerlos en acción.  ¿Siempre te gustó el arte y no sabes si tienes creatividad?  Comienza un curso y averígualo.

Un recurso que no tenemos en cuenta es la metamorfosis.  Al igual que una oruga en su capullo, no vemos la transformación hasta que surge “mágicamente” la mariposa.  Muchas veces, trabajamos paso a paso en un tema, parece que no sucede nada y, de golpe, todo se da vuelta.  Es necesario perseverar hasta que alcancemos la cota de energía suficiente para lograrlo.  Y no olvidemos que la noche es siempre más oscura cuando está a punto de amanecer: muchas veces abandonamos justo antes del momento cúlmine, hartos y cansados.




¿Y esos relatos de repentina transformación?  Para hacer un cambio radical se necesita una formidable cantidad de energía, que pocas veces conseguimos.  Si necesitamos diez unidades de potencia para dar un paso, hacer un salto cuántico de esa clase involucra un millón de unidades.  Una situación de vida o muerte es un factor que lo puede conseguir; por eso es más factible una remisión de cáncer que curar una enfermedad común: hacemos lo que sea para sobrevivir.

Algunas personas alcanzan una iluminación instantánea producto de una fantástica motivación y/o de un deseo ardiente tan fuerte que prefieren morir a vivir sin la conexión divina.  Son contados casos, por ello es que existen tantos métodos (en cualquier ámbito) que ponen el énfasis en la actividad diaria repetitiva.  Puede resultar monótono pero es ciertamente efectivo.  ¿El antídoto al aburrimiento?  Vivir en el aquí y ahora, con conciencia y disfrute de lo que sucede.

Cada persona tiene su particular diseño y debe encontrar su propia forma de fluir hacia lo que nace de su corazón.  Algunos tienen una voluntad declarada; otros pueden iniciar lo que desean sin necesitar a nadie; otros deben esperar y confiar en que la Vida les traerá lo que es para ellos; algunos escuchan en su cuerpo las respuestas; a otros les habla su intuición o su Ser; a algunos les gusta la rutina y la previsibilidad; a otros les motiva el cambio y el misterio; algunos tienen una enorme energía; otros no pueden ni consigo mismos pero tienen otras facilidades.


Somos distintos y perfectos en lo que somos.  Pon conciencia en el camino.  Cada paso es un milagro.  Ten confianza en que eres guiado y protegido.  Suelta el pasado y los condicionamientos.  Sé tú mismo: ¡no hay mejor propósito!