miércoles, 6 de abril de 2016

¿Te cuesta recibir? Es la clave del Servicio y del Ser

El sábado fue mi cumpleaños y me regalaron una enorme cantidad de felicitaciones (¡muchísimas gracias a todos los que me escribieron tantas cosas hermosas!).  Me hizo reflexionar acerca del acto de recibir, algo que es un problema para muchos de nosotros.  Parecería que es lo más fácil, más que dar; sin embargo, es al revés.  Con gran frecuencia, el tema es tratado en las Consultas porque, en algún momento, se percibe que se dio en exceso y que no se recibió en proporción.

Toda nuestra educación (social y religiosa) está centrada en dar: nos ganaremos el Cielo a través de cuánto brindamos.  Esto pone énfasis en una sola parte de la ecuación, mientras la otra es anhelada intensa pero inconscientemente.  En muchas personas (sobre todo mujeres) es la base de su existencia: la madre pródiga, la amante incondicional, la amiga todo terreno.  Dar sin cesar, mientras se espera la retribución en secreto, con ansia, con culpa…

Para colmo, en nuestra cultura el dar está asociado al poder: doy porque puedo y tengo; recibe el que no puede y no tiene.  Por supuesto, no es una actitud consciente pero existe.  Así, muchos que reciben terminan resentidos y frustrados, “devolviendo” el favor con saña.  Como siempre, el poder termina siendo un factor externo, asociado a una expresión de dádiva, en lugar de una expresión interna de poder sobre uno mismo y sus propias circunstancias. 

El dar indiscriminado es un factor de desequilibrio, ya que pone al otro en un lugar de comodidad y muchas veces de ineptitud, porque se le impide encontrar sus propios recursos, posibilidades y soluciones, imponiéndosele (en nombre del amor) lo que es mejor para él.  Flaco favor se le hace, puesto que no se le permite hallar su fortaleza interior y exterior. 

Siempre le pregunto a quien da y no se permite recibir si piensa que el otro es menos o tonto o inútil.  Enfáticamente, me responden que no; entonces: ¿por qué se sienten así cuando reciben?  Además del factor de poder, hay una falta de merecimiento, de valor, de autoestima y una necesidad de aprobación o reconocimiento asociados al recibir, que revela traumas infantiles no resueltos.

El desequilibrio es la clave: no podemos dar si no recibimos; es un flujo que se retroalimenta a sí mismo.  Si siempre damos, nos sentiremos vacíos; si solo recibimos, nos sentiremos inservibles.  Hace poco, leí una canalización de Jonette Crowley muy clarificadora a este respecto:


La base de ser en servicio es ser servidos. La base de ser en amor es ser amados. La base de dar es recibir. El servicio es mucho más que dar. Expresa radiantemente su ser sin esfuerzo, sin costo para ustedes de ningún tipo. Pero al mirar la condición humana a lo largo de los últimos miles de años, ha existido una carencia de recibir que ha secado los pozos de dar. Queremos que ustedes derriben todas las puertas, toda su vacilación, resistencia y profunda culpa kármica para recibir y ser servidos. 
Permitan que los invada la quietud – una quietud que sostiene, que nutre y alimenta, que no pueden tener lo suficiente de ella. Esta quietud se siente como el quantum o la octava dimensión. Hay creación y potencial aquí pero todo es invisible. Es la quietud del mundo no manifestado del que ahora están conscientes. Sientan cómo esta quietud los nutre. Si no pueden recibir quietud, no pueden recibir. Desaparezcan toda resistencia al convertirse en quietud.   Ahora con la misma gracia y finura que recibieron la quietud los invitamos a recibir todo – gracia, dones, amor, sabiduría, poder, abundancia, creación – tanto que no hay necesidad de identificar el ser servidos. Reciban sin fin – y vean qué cambios tienen que hacer para recibir la infinitud por siempre – todo servidos. Permitan que esto los transforme.
Piérdanse en sí mismos para que ya no haya influjo – ustedes son aquello que reciben. No hay diferencia. Ustedes han cambiado. No hay movimiento de algo fuera de ustedes hacia ustedes. Hay una presencia, un ser que ha cambiado.  Es magnífico, expandido, enorme…  Permítanse conocerse sin necesidades, deseos, estar satisfechos, sin necesidad de desear, buscar, tratar – un sentido triunfante de presencia y compleción en este momento.  El servicio sin necesidades es el mayor servicio de todos. La mayor creación es que ustedes no tengan necesidad de crear. No tengan necesidad de servir. No hay necesidades que cumplir. Simplemente el flujo de su creación – ese es en sí mismo el servicio.
Nuestro objetivo es ayudarles a cerrar los viejos iniciadores de ser en servicio – que eran generalmente la culpa o una necesidad de aceptación, aprobación o aprecio.  En la dimensión cuántica dar y recibir son una cosa. No hay movimiento de algo a otro algo. El servicio no es dar algo a otro.  Es algo diferente. Es una combustión radiante de existencia. Es una creación sin fin experimentada. Permítanse sentir la creación sin fin experimentada. Lo que se crea no es importante. Es el poder de la creación sin fin y ustedes están ahí….Creador, creación – son sin fin. Ustedes son todo eso. 

Cuando su corazón y su ser están tan llenos que continuamente explotan con ustedes a través de las dimensiones del universo, entonces son un verdadero dador y receptor. Cuando la caridad ya no es una decisión sino simplemente un flujo que sale de ustedes, entonces son un creador. Cuando no se detienen a pensar si recibir o dar, entonces están viviendo en el momento de poder. Nuestro objetivo es reiniciar su capacidad para recibir porque es el flujo que subyace la creación, no el dar. El flujo es flujo hacia dentro e irradiación hacia fuera.”