sábado, 26 de enero de 2013

Tiempos fatigosos

En el portal "Sendero Espiritual", publicaron mi artículo "La ascensión me está matando... el Ego" y una lectora hizo un comentario al respecto. Aquí está, junto con mi respuesta. Espero sirva a quienes se sientan identificados:
 
Hola Laura: Has descrito exactamente cómo me siento yo ahora… (“desde diciembre del 2012, ya no creo en nada y nada me interesa. Estoy yerma y negada. ¿Cómo? ¿No era que iba a ser radiante y maravilloso? No. Todo es mentira. ¡Al carajo con los cantos de sirena…). Dices que por eso crees que es el tiempo. Pero, yo he pasado por mucho como tú también has explicado. Y no consigo percibir eso que dices de… ” No hay nada que hacer. Porque no se trata de hacer sino de ser. Mi estado de ser atrae el hacer y el tener. Sencillo y conectado. Estando presente. Lo que necesito saber me viene solo”. Con estas ganas de mandarlo todo al carajo, ¿cómo puedo hacer que se dé en mí eso de conectar con mi alma? Gracias por tus escritos. Los sigo, como también sigo a Lauren C. Gorgo, J. Hoffman y Karen Bishop
Marga

Cuando estamos expectantes de que suceda "algo" (lo que sea) podemos estar seguros de que el Ego está involucrado. En la realidad del Alma, no hay nada que esperar porque todo ES, aquí y ahora. Cuando comenzamos a conectar con ella, la realidad del Ego se empieza a disipar, el duelo de las expectativas se hace más profundo, el apego a las formas se debilita y sentimos que estamos muertos y yermos para la vida exterior. Nos damos cuenta de que no es cuestión de hacer algo para cambiar algo sino de liberar preconceptos y actitudes para que aparezcan las luminosidades internas, que convocan personas y hechos en el afuera. El Ego sólo sabe del Hacer. La marca del Alma es el Ser. Entonces, se inicia el proceso del Ser en Acción, de hacer desde lo que se es. Poco a poco, percibimos que cualquier mínimo acontecimiento es un holograma del Todo y podemos intuirlo en un instante y actuar serenamente desde allí. Ya no esperamos nada porque nosotros somos el centro desde donde viene todo.
Por supuesto, esto va y viene hasta que se estabiliza (espero que pronto... jaja!). Lo esencial es no resistirlo ni enojarse ni deprimirse. Cuesta fluir con lo que se presenta y verlo como parte del proceso de conexión, pero perseverar y confiar es crucial.
Marga, espero haberte ayudado con mi respuesta. Muchos estamos cansados después de tanto ajetreo, pero también es cierto que las cosas se están simplificando y apareciendo solas a medida que continuamos adelante. Te mando un luminoso abrazo.