lunes, 7 de octubre de 2013
¿Sabes que para ser bueno tienes que ser malo?
En la dualidad en que vivimos, tendemos a huir
del polo que no nos gusta y aferrarnos al que sí. Por ejemplo, escapamos del dolor y sujetamos
al placer, queremos ser buenos y estigmatizamos lo malo. ¿Nos cuestionamos alguna vez la validez de
esta reacción? ¿Y si fuera más complejo y valioso?
La mayoría de las personas quieren ser vistas
como buenas. No es de extrañar que,
cuando pregunto a mis pacientes acerca de sus múltiples cualidades, casi todos
digan “soy bueno”… y se queden ahí. Como
dije, estamos en una dualidad, así que es imposible que sean sólo buenos. No
existe el 100% en nada. Por lo tanto,
también son malos. ¿Qué hacen con
eso?
Lo
rechazan obviamente, lo esconden, lo niegan, lo proyectan. Una de las maneras en que más
se nota esta tendencia es en quienes consideramos muy buenos: generosos,
siempre dispuestos a ayudar, dadivosos, cuidadores de hijos, nietos, padres, enfermos,
amigos, desconocidos, etc., no tienen tiempo para sí. Al final, se cansan, se hartan, se enferman.
¿Qué pasó?
“Salvaron” a todos pero no a ellos
mismos. Usaron y abusaron de sus
fuerzas y terminaron agotados y frustrados. Se concentraron en dar y recibieron poco. Conozco muchas personas así y hay tantísimas
más que no lo quieren admitir. Fueron
buenas… buenudas… No supieron decir
NO. No ejercitaron poner límites. No dejaron que los demás aprendan por sí
mismos a resolver sus problemas y los hicieron débiles y dependientes. Tuvieron miedo de los traumas internos y
huyeron afuera. Se quedaron pegados a
una definición de “bueno” que los limitó y se asustaron que los tildaran de
“malos” si se negaban a ceder a lo que los demás le reclamaban.
La excusa perfecta para ser buenudos es que
quieren mucho al otro y por eso le dan todo lo que quiere. Según mi experiencia, eso tiene poco que ver
con el amor: es dependencia emocional, es
necesidad de ser reconocidos y amados.
Sólo quien se conoce, se acepta, se respeta y se ama atrae y actúa el
verdadero amor. Sólo quien afronta sus
cualidades y defectos puede lidiar con ellos y con las demandas abusivas de los
otros.
Al negar
un polo de la dualidad, nos perdemos su regalo. ¿Cuáles son los dones del polo negativo? Entre
otras cosas, una sabiduría, una fuerza y una profundidad magníficas. Cuando nos permitimos bucear en nuestras impotencias
y oscuridades, encontramos posibilidades sumamente enriquecedoras. Explorar la dependencia nos vuelve
libres. Explorar la debilidad nos vuelve
poderosos. Explorar los temores nos
vuelve confiados.
Ser humanos es una experiencia de una riqueza
extraordinaria, porque implica un aprendizaje exhaustivo de lo que significa
ser creador en un ambiente denso y dual.
No estamos aquí para que nos
juzguen por ser nenes buenos o malos.
Estamos aquí para adentrarnos en cada posible camino, sin importar el
signo, porque de todo extraeremos aprendizajes significativos. Y lo
hacemos por amor a la Creación. No nos
juzguemos tan livianamente. Seamos magnánimos y apreciemos el valor de
experimentar la totalidad de ser humanos divinos.
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Laura Foletto
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miércoles, 2 de octubre de 2013
Coherencia
¿Lo que hacemos nos lleva a lo que deseamos? Frecuentemente, pregonamos hermosas metas o
actitudes que decimos querer conseguir, pero luego las desdecimos con lo que obramos.
Saber algo o hablar sobre algo no lo hace realidad. La única transformación verdadera se produce
cuando nos responsabilizamos por nuestros actos, cuando hacemos algo distinto
del repetitivo comportamiento automático, cuando salimos de la comodidad y nos
atrevemos a lo nuevo, aún con miedo, inseguridad y desconocimiento.
Damos excusas varias (no tengo tiempo, no tengo dinero, no
tenga voluntad, no tengo…), pero son sólo eso, excusas. Lo real es que todo comienza pequeño, simple,
semillita, abriéndose paso con paciencia y constancia, sin heroísmos ni dramas,
con la fuerza de la esencia que ama crear y encuentra los medios para lograrlo.
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Laura Foletto
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lunes, 30 de septiembre de 2013
¡Decide ser feliz! 22 hábitos que te ayudarán
¿Eres feliz? ¿O eres de las
personas que otros dicen que lo tienes todo para ser feliz, pero no te sientes
así? ¿No entiendes cómo otros tienen menos y se sienten felices?
Ser feliz es una decisión. A esta
conclusión llegó el Dr. Martin Seligman, padre de la psicología positiva y profesor de la Universidad de
Pennsylvania, quien estudia la felicidad desde hace más de 30 años. Al Dr. Seligman le sorprendió que la búsqueda
de la felicidad no consiste en buscar placer; ese es un beneficio añadido. La
felicidad es una sensación de bienestar basada en vivir con significado y
propósito. La gente feliz tiene unos
hábitos diarios específicos que tú puedes imitar fácilmente y conseguir esa
sensación liviana de alegría, significado y motivación para vivir mejor y
motivar a otros.
1. Rodéate de gente feliz. La alegría es contagiosa. Aléjate de
los deprimidos y negativos que te drenan y pasa más tiempo con gente que te
levante el ánimo.
2. Sonríe honestamente, sintiendo
realmente esa sonrisa. Cuando
tu ánimo no esté bueno, piensa en algo feliz y sonríe. Eso levanta tu nivel de
felicidad y te hace más productivo. Fingir la sonrisa como una mueca mientras
sientes emociones negativas, empeora tu estado de ánimo y los demás lo notan.
3. Cultiva la resiliencia. Según el psicólogo Peter
Kramer, la resiliencia es lo opuesto a la depresión. La gente feliz sabe
rebotar y recuperarse del fracaso.
4. Intenta ser feliz. Tratar deliberadamente de ser
feliz aumenta tu bienestar emocional.
5. Cobra consciencia de lo bueno que hay
en tu vida; cuenta tus bendiciones. Es importante celebrar los logros grandes que te ha costado gran
esfuerzo realizar, pero la gente feliz también celebra las victorias pequeñas.
6. Aprecia los placeres simples. La gente feliz se disfruta cada
segundo de comerse un helado…tomar un café…sentir la brisa fresca del mar…el
momento de felicidad de un amigo…las travesuras inocentes de un niño y otras
situaciones simples, pero lindas de la vida. Se toman tiempo para apreciar esos
placeres simples que llegan solos.
7. Expresa gratitud por todo lo que haces
y recibes. Este
hábito trae una sensación interior de alegría.
8. Haz algo por alguien. La gente positiva hace algo
bueno por alguien en cualquier momento del día y ese bien les regresa. Los que
ayudan a otros tienen mejor salud física y menos depresión.
9. Date permiso para perder la noción del
tiempo. Cuando
estás inmerso en una actividad que te gusta, te reta, te vigoriza y tiene
significado, las horas vuelan sin darte cuenta y te sientes fluyendo y
flotando. La gente feliz busca esa sensación en las actividades que disfruta.
10. Atrévete a cambiar las conversaciones
triviales por conversaciones profundas. Sentarse a conversar profundamente sobre lo que te hace feliz es
una práctica importantísima para sentirte satisfecha sobre tu vida. Ten el
valor de ser tú y de expresar tus sentimientos y pensamientos.
11. Gasta dinero en otra gente. Esto tiene un impacto más
directo en la felicidad que gastar dinero en uno mismo. ¿Cómo te sientes cuando
le compras a una amiga algo que sabes que necesitaba?
12. Hazte el propósito de escuchar. Cuando decides escuchar a los
demás, les demuestras confianza y respeto. Saber escuchar es una destreza que
fortalece las relaciones y te hace sentir que tu presencia sirve un propósito.
13. Conéctate personalmente. Podemos vernos y hablarnos por
medios electrónicos. Sin embargo, invertir dinero y tiempo en visitar para
abrazar y hablar personalmente no tiene sustituto en tu bienestar y el del
prójimo. El sentido de pertenencia solamente se nutre de la interacción
personal, que además reduce los sentimientos de ansiedad.
14. Mira el lado positivo de todo. El optimismo ofrece abundantes
beneficios de salud como menos estrés, mayor tolerancia al dolor y mayor
longevidad a quienes sufren del corazón.
15. Escucha música armonizadora. La música es tan poderosa que
puede igualar los efectos reductores de ansiedad de la terapia de masajes.
16. Desconéctate de vez en cuando. Medita o desconéctate de todo
lo electrónico. Hablar por el celular aumenta el estrés y la presión arterial.
Demasiado tiempo en la computadora produce depresión y fatiga. Cuando te
desintoxicas de todo esto, el cerebro se recupera y aumenta tu resiliencia.
17. Desarrolla tu vida espiritual. Las experiencias espirituales y
trascendentales tienen un efecto restaurador, positivo y sanador, especialmente
si son parte de tu vida diaria, semanal o de tus ciclos de vida.
18. Haz del ejercicio una prioridad. El ejercicio estimula
endorfinas y las endorfinas te causan felicidad. Sientes tu cuerpo mejor aunque
no reduzcas de peso.
19. Sal fuera de las paredes. Toma aire fresco; el contacto
con el aire y la naturaleza energiza.
20. Pasa un buen rato sobre tu almohada después del sueño. Cuando no duermes bien, te levantas ansioso, con poca claridad mental y de
mal humor. Duerme bien y cuando despiertes, regodéate un ratito y luego
levántate.
21. Ríete a carcajadas, a todo volumen. La risa es la mejor medicina.
Una buena carcajada libera los mejores químicos cerebrales que te ayudan a
tolerar el dolor y el estrés, controlar el apetito, reducir el colesterol y
estimular el sistema inmunológico.
22. Camina diferente. La gente feliz camina a pasos
largos, con la cabeza levantada y moviendo los brazos de un lado a otro, estilo
“aquí voy yo”.
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Laura Foletto
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viernes, 27 de septiembre de 2013
El empuje luminoso
“Te pregunté qué sentís y no qué pensás, porque vos pensás
demasiado. Tenés que dejarte vivir y esperar la respuesta. Pensás y pensás.
Creés que cavando con una pala vas a llegar más rápido a los cimientos.
Escarbando con el dedo igual vas a llegar. No uses tanto tu voluntad personal,
no revuelvas tanto dentro de tu cabeza. Hay que dejarse empujar por el alma”.
Este comentario de Flavio Cabopianco cuando tenía 7 años me
parece muy pertinente en estos tiempos de insistencia en que “todo es mente”…
Seguramente no es la mente que usamos todos los días y que está viciada de
errores. Mejor, estoy dejando que el
alma me empuje…
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Laura Foletto
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miércoles, 25 de septiembre de 2013
Mirada de Amor
La primera vez que Ulay vio a Marina ella estaba desnuda en público y se dibujaba con una
cuchilla un símbolo comunista en su vientre. Era 1976, en Amsterdam. Fue
más que un amor a primera vista. Ella era serbia, él alemán. Ambos
nacieron un 30 de noviembre de años distintos. Se dedicaban, de alma, a hacer
performances locas y marginales. A los dos les interesaban los humanos.
Comprometidos íntimamente con lo simbólico, cuando su relación se acercaba al
final, realizaron una última performance titulada Los amantes: Marina y Ulay empezaron
por separado a caminar en los dos extremos de la Gran Muralla China. Después de una larga caminata, se
abrazaron y dejaron de verse durante 23 años.
Muchos años después ella expuso en el MoMa y presentó
su muestra “‘El artista está presente”, donde tenía que mirar durante un
minuto, en silencio, a todos los que se sentaban frente a ella. Siguiendo con
los símbolos inalterables, demostraron cómo el amor, cuando es real, no puede
ocultarse, ni destruirse por el paso del tiempo. Vean, por favor, este video
que muestra cómo las miradas con amor son eternas a través de los años. El
vinculo emocional entre dos seres humanos, trasciende las ideologías, las
religiones, las filosofías, las geografías. El espacio y el tiempo. Es
infinito. Porque el amor es la fuerza más poderosa del universo y
porque el amor todo lo puede, esto es, queridos amigos, lo que pasó entre
él y ella cuando Ulay llegó:
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Laura Foletto
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lunes, 23 de septiembre de 2013
¿Cómo salir de la inercia y la reacción?
Cuando nos cuestionamos porqué nos cuesta
tanto comenzar a hacer cambios, hay un factor furtivo que no tomamos en cuenta:
la inercia. La definición misma es muy clara: “la
resistencia de los cuerpos para cambiar su estado de reposo o de movimiento sin
la intervención de alguna fuerza”.
Tanto sea que estemos atascados y necesitemos movilidad o
que estemos acelerados y precisemos serenidad, nada pasará si no intervenimos
activamente. Y no se trata de alguna acción tan fuerte y drástica que cree reacción. Otra definición: “dos cuerpos que obran uno
sobre otro desarrollan dos fuerzas que actúan en la misma dirección, que son de
igual intensidad, pero de sentidos opuestos”.
Estos
dos principios físicos son sumamente importantes: cuando nos dejamos llevar por
la inercia, navegamos en mares conocidos, somnolientos por las corrientes
repetitivas de nuestros procesos adquiridos.
En cierto momento, el cambio se nos impone de alguna forma. Entonces, queremos solucionarlo agresivamente
actuando en el exterior y recibimos una reacción igual de violenta, con lo que
terminamos volviendo a la inercia. Es un
yo-yo desgastante.
¿Qué
hacer? Como siempre, la respuesta está en vivir concientemente. Si advertimos que estamos enredados en una
actitud que nos produce daño, procederemos a observar cómo se desarrolla. Por ejemplo, nos damos cuenta de que tenemos
una mala relación con el dinero:
• Usamos decretos
tipo: “la plata es sucia”, “no me lo merezco, es
mucho para mí”, “siempre me echan/quiebro/me estafan/me explotan/tengo deudas”,
“yo soy espiritual”.
• Estamos
cargados de hombros, con el pecho hundido, respiramos superficialmente, nos
frotamos las manos nerviosamente.
• Nos
justificamos con que somos pobres pero honrados, que nuestra familia siempre
luchó duramente para conseguir lo poco que tiene (aquí hay una creencia
generada en la infancia: continuaremos la “tradición”, trabajando duramente sin
lograr la abundancia),
• Nos enganchamos
en empleos esclavizantes, no pedimos lo justo por lo que ofrecemos, nos
juntamos con otros parecidos para quejarnos, etc.
Cuando
tomemos conciencia de estas conductas, las transformamos reemplazándolas por
otras que elijamos por nosotros mismos y no por mandatos familiares y sociales
y por nuestras limitaciones. Este es un trabajo interno, diario,
constante, concreto. Se trata de
atraparnos en lo conocido y reemplazarlo por una postura enraizada y centrada,
por nuevos decretos de merecimiento y prosperidad, por ponernos metas anheladas
profundamente, por atraer personas y situaciones que estén en esa línea, etc. (el Curso de Creación Integral
te puede ayudar mucho).
Para romper la inercia se necesita inspiración y motivación, amarnos y respetarnos, ser guiados desde el interior y no desde el exterior, darnos cuenta de que somos seres humanos divinos, en un camino de creación continua. Las claves son realizar pequeños pasos cotidianos, relajarnos en la guía de nuestra alma, agradecer todo, seguir la Luz que brilla incandescente en nuestro corazón.
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Laura Foletto
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viernes, 20 de septiembre de 2013
Sol-edad
“La soledad no es aquello que sucede cuando estás solo, sino aquello que
sientes cuando no puedes estar contigo mismo”. Aprecio esta afirmación de Osho, sobre todo
cuando observo personas que aceptan cualquier cosa con tal de no estar “solos”,
y se pierden de encontrarse con las maravillas que poseen en su interior.
Cuando podemos ser la mejor compañía para
nosotros mismos, entonces podemos ser la mejor compañía para otros. Somos el Sol que ilumina todo.
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Laura Foletto
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