lunes, 13 de febrero de 2012

Ustedes creen lo que ven

Uno de los tres temas centrales para el año es la alineación, como escribí en las predicciones para el 2012. Aunque siempre estamos en alineación con algo, ya que éste es el espejo de nuestra realidad, vamos a empezar a cuestionar si aquello con lo que estamos alineados refleja el mejor uso de nuestros recursos energéticos. La alineación fluye de nuestras creencias y lo que vemos a nuestro alrededor, y hay un flujo continuo de entrada y salida de energía que acepta o rechaza, confirma o niega nuestra realidad y con lo que estamos alineados.

Nuestra realidad simplemente refleja nuestros pensamientos, y sin embargo, le damos mucho más poder. Creemos que porque está en nuestra realidad debe ser verdad, y la idea de que pudiera ser una ilusión que podemos cambiar a voluntad, como meter la mano en un estanque tranquilo y crear una multitud de ondas, parece inconcebible. Sin embargo, no es lo que vemos lo que es la verdad, son nuestras creencias acerca de ello lo que le da un lugar permanente en nuestra ilusión. Creemos lo que vemos y, sin embargo, es lo que creemos lo que crea lo que vemos.

La conciencia de pobreza, por ejemplo, se refleja en nuestra situación financiera. La realidad es que puede que no tengamos dinero pero ésa es una realidad que es un reflejo de nuestros mensajes internos acerca de la abundancia, merecimiento, valor y amor propio. Así que la pobreza que experimentamos en un momento dado es lo que vemos, pero eso es sólo porque creemos que esto es lo que debemos ver. Entonces es hora de que cambiemos la ilusión alineándonos con nuevas creencias y pensamientos que se enfoquen en la prosperidad y esto crea un nuevo tipo de alineación. Hasta que hagamos eso, estamos alineados con nuestra conciencia de pobreza y eso es lo que vamos a crear para nosotros.

Es por eso que la intención es nuestra clave para dominar las poderosas energías del 2012 que exigen nuestro pleno compromiso con nuestro sendero de vida y co-creación. Si bien pedimos poder y queremos ser poderosos, vacilamos cuando nos damos cuenta de todas las implicaciones de lo que eso significa. Exige responsabilidad, integridad y, por supuesto, alineación con nuestra grandeza. ¿Estamos dispuestos a experimentar la vida desde la plenitud de nuestras más elevadas energías, habilidades y poder? Decimos que lo estamos y luego consideramos los resultados posibles y empezamos a retroceder. Cuando estamos inmersos en este nivel de energía, tenemos que estar comprometidos con nuestro sendero y ser plenamente conscientes del poder de la ilusión, pero también de nuestro poder aún más grande para cambiarla en cualquier momento.

Este es un poderoso mensaje de Jennifer Hoffman que contiene dos elementos centrales para nuestra co-creación. Uno es la CREENCIA. Lo que cambia nuestra realidad no son los lindos pensamientos positivos sino creer realmente que podemos ser y hacer con lo que estamos alineados y entregarnos a que así será.

El otro es la RESPONSABILIDAD frente a nuestra GRANDEZA. Por experiencia personal y la de muchos, sé que, cuando comienzan a aparecer los primeros cambios y tomamos conciencia de las transformaciones que ellos significarán en nuestras vidas, del poder que deberemos asumir, del potencial maravilloso que saldrá a relucir, del compromiso e integridad que tendremos que alcanzar, tendemos a volver a la comodidad de lo conocido y descreer de nuestras capacidades. Permitamos que los pequeños brotes continúen creciendo, día a día, con nutrición y confianza.

Es tiempo de tomar la decisión de SER desde los más altos niveles de plenitud y ACCIONAR desde ese Ser. Para ello, es necesario también romper con las ilusiones de lo que vemos y, sobre todo, abandonar la pesadez, el agobio y el sufrimiento asociados a palabras como compromiso y responsabilidad. Ésta implica “responder por lo elegido”, nada más. Y eso es posible desde la conexión, la gracia, la alegría, el entusiasmo, la sabiduría y el amor presentes en nosotros mismos.



jueves, 9 de febrero de 2012

Fotos de Colombia

Finalmente, puede editar y acomodar algunas fotos de Colombia.  Mi agradecimiento a Yilda y Guiomar por su amable hospitalidad y compañía, a los que abrieron su corazón para que los acompañara en su sanación y a la bella tierra colombiana por su nutrición, paz y amor.

https://picasaweb.google.com/abrazolavida/COLOMBIAEnero2012#

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Limitado o ilimitado?

¿Adónde estás ahora? ¿Podrías trasladarte al último lugar al que fuiste de vacaciones en este instante? ¿O a tu cumpleaños número cinco? ¿Podría tu cuerpo correr a tu trabajo a cien kilómetros por hora? ¿O comer veinte kilos de comida en un almuerzo? ¿Soportarías diez días sin dormir? ¿O sin líquido?

Tienes limitaciones. Tu cuerpo te plantea ciertas condiciones. No puedes hacer muchas cosas, porque te verías en peligro. Aún así muchos tratan de correr esas barreras y asistimos a impresionantes muestras de flexibilidad, fuerza, velocidad, acrobacias, etc. Coexisten la belleza y el intenso entrenamiento físico en varias disciplinas artísticas o deportivas. Pero… no pueden pasar de cierto nivel…

¿Te diste cuenta de que la mente tiene un rango más alto de posibilidades? En este momento, sí puedes ir hacia la fiesta de tu quinto cumpleaños: recuerdas tus amiguitos, la torta, tus padres, los regalos. Casi lo revives; no estás ahí, pero está en tu mente. Logras viajar por espacios y tiempos casi con la única traba de tu imaginación y tu memoria. Aún así, a tu mente le cuesta comprender la vastedad de la Creación y sus innumerables niveles. Es limitada.

Ésta, la experiencia humana, es una experiencia de limitación. No estás en varios lugares al mismo tiempo, hay demoras entre lo que creas en tu mente y lo que realizas en el plano material, etc. Al estar en una dimensión física, te encuentras restringido por múltiples factores. El cuerpo es el más fuerte. La mente y las emociones también te determinan. El medio en el que vives es fuertemente condicionante: no es lo mismo desarrollarte en medio de una tribu de África que en Suiza o en Argentina o en Arabia Saudita; en una clase social baja o alta; con estudios o sin ellos. Tu familia te plantea determinados traumas, posibilidades, carencias.

La conclusión parece ser que no puedes todo. Es cierto. En esta encarnación, no puedes todo. Te propusiste determinados parámetros y los estás viviendo, porque ellos son los necesarios para lo que decidiste concretar aquí y ahora. Sólo te quedan dos posibilidades: o los desarrollas o renuncias. Si optas por lo primero, aprendes, te expandes, creas, movilizas tu potencial, juegas, creces. Por lo segundo, vegetas y mueres.

Entonces, ¿es mentira la máxima de la autoyuda: tú puedes todo? Sí. Y no. Tú puedes todo dentro de las condiciones que has elegido. Lo que constituye la esencia de tu experiencia en esta vida está disponible para ti en toda su extensión. Las situaciones o personas que atraviesan tu existencia tienen una resolución y un florecimiento en términos reales ahora mismo. Cualquier sueño que albergues en tu corazón es posible y está sólo limitado por ti mismo.

El afuera no te confina. Lo que consideras el mundo externo es una extensión de tu capacidad de atracción. Puedes atraer a tu vivencia únicamente lo que está en consonancia con tu vibración. Por lo tanto, lo que cambia el mundo externo es tu vibración interna: aquello que crees posible para ti. En la medida que corras tus fronteras, ampliarás lo que se te presenta.



Las limitaciones fueron puestas por ti mismo, para expandirlas, no para encerrarte en ellas. Fueron el notable desafío que decidiste encarar en este cuerpo. Es lo que te traerá abundancia, creatividad, alegría, amor, sabiduría, lo que desees. Moverte en esta delicada línea entre lo limitado y lo ilimitado es fascinante.

Como Humanidad, estamos empujando los márgenes de maneras prodigiosas y en poco tiempo. Tu Ser, tu espíritu es ilimitado. Tu encarnación, tu Ego es limitado. En esta preciosa combinación (que busca integración) radica la maravilla de estar ahí, leyendo esto, respirando, existiendo, en esta bella Tierra.

domingo, 5 de febrero de 2012

Premisas básicas

Algunos conceptos de Jennifer Hoffman con los que acuerdo:


"El miedo pone un muro entre ustedes y su naturaleza espiritual.
Dondequiera que estemos enfocados, dirigidos, obsesionados, aferrándonos y temerosos, es donde estamos expresando la dualidad.
Cada experiencia en el plano material es una oportunidad para revisar lo que está ocurriendo en el plano espiritual.
La vida vivida con propósito es la que fluye sin esfuerzo de una experiencia a la otra, un ciclo de recibir y soltar.
Tan pronto como defines el deseo y estableces la intención, estableces las vibraciones que crean la realidad."

lunes, 30 de enero de 2012

Celebren sus fracasos

¿Será posible acaso que las mayores razones para celebrar se encuentren en forma de lo que podrían llamar fracasos, esas cosas que no terminaron como ustedes esperaban ni llegaron a cumplir una esperanza o un deseo? ¿Cómo pueden ser felices con algo que les causa tristeza y cuyo resultado significa que deben volver a crear una parte de su viaje o encontrar otro camino para su vida, porque aquél en el que han estado ya se ha terminado? Eso que llaman fracaso es en realidad una expresión de la sanación de su alma, si entienden su verdadero significado y valor.

El significado de un fracaso se puede encontrar en la alineación, porque no pueden crear aquello con lo que no están alineados. En el pasado, tal vez fueron capaces de crear una versión de ello, pero a medida que eleven sus vibraciones notarán que sus fracasos llegan más rápidamente y con mayor intensidad. Esto se debe a que están siendo guiados a seguir el camino de alineación, aquello que está alineado con su energía, el deseo de su alma para su bien más elevado y mayor expresión energética. Cuando tienen la intención de ser poderosos, todo lo que no sea una expresión de ese poder será retirado de su campo de potencial.

El valor del fracaso es la desconexión de energías que ya no les sirven, de ciclos kármicos y de la repetición de comportamientos pasados. Todo lo que conocen proviene de su pasado, otras vidas, su historia kármica y memoria celular. Las más altas expresiones de su energía representan el camino de lo desconocido y éste se desarrollará con su intención. Al fracasar en una cosa y soltarla con desapego, alegría y perdón, permiten que una mayor expresión de su energía se presente y se convierta en parte de su realidad.

Cada fracaso es una confirmación de que su energía ya no está en ese nivel y dentro de esas posibilidades. Hay mayores potenciales y energías disponibles para ustedes, y van a invitarlas a convertirse en su realidad cuando puedan bendecir sus fracasos y soltarlos, sabiendo que así es como su alma les avisa que ya no pueden crear en ese nivel. Es también una invitación a expandir su conciencia de sí mismos, de sus sueños, deseos, y a abrazar un potencial más elevado. Así pues, celebren sus fracasos, estén agradecidos por ellos, ya que les están mostrando que todo está bien, que están en el camino de transformación y que otra realidad está esperando que ustedes la creen.


Comparto este mensaje del Arcángel Uriel, canalizado por Jennifer Hoffman, porque lo estoy observando mucho últimamente. Por experiencia personal, sé lo descorazonador que puede ser el fallo de proyectos y caminos transitados. Creo que el mayor problema es llamarlos “fracasos”. Como bien dice el escrito, se trata de finalizaciones de etapas que han cumplido su ciclo y demandan renovación.


Nos resistimos a admitir que estamos siendo empujados por nuestra alma a mayores niveles de integración y crecimiento y, con ello, atrasamos y dificultamos el proceso. La clave es ACEPTAR y permitir que nuestra vida se vuelva plena al acceder a nuevas maravillas que nos esperan.

lunes, 23 de enero de 2012

Aprendes a editar tu vida?

Hace un tiempo, un paciente me estaba contando una situación con lujo de detalles, sin llegar a ninguna comprensión ni conclusión.  En un momento, lo detuve y le imploré: “¡edita!”.  Se rió mucho y se dio cuenta de que siempre hacía eso: se perdía en los pormenores y no veía lo básico ni su significado.

Una de las tareas de un editor es cortar, cortar y cortar, hasta que prevalezca el mensaje real del autor, en lugar de que se disipe en hechos irrelevantes o palabrería inútil.  Es una de las labores más difíciles que hay, sobre todo porque el escritor tiende a defender celosamente su obra.  Nosotros hacemos lo mismo.  Argumentamos frenéticamente: “yo hice esto porque… no sabía… no podía… no tenía… no alcanzaba… no…”.  ¡Cuánto cambiaría todo si simplemente dijéramos: “yo hice esto”!  Punto.  Responsabilidad pura.  Sin pretextos. 

Tengo la idea de que los latinos somos maestros en defendernos con múltiples justificaciones.  Desde hace mucho, me ha llamado poderosamente la atención en películas estadounidenses y europeas (francesas o del norte) que no dieran excusas acerca de sus conductas.  Van a pedir disculpas por lo que han hecho, sin ninguna o muy poca explicación: “me equivoqué y espero que me perdones; si no lo haces, lo entiendo”.  ¡Qué sencillez y nobleza!  No digo que todos son así, sino que es una tendencia más arraigada en ellos que en nosotros.  Sería bueno que comenzáramos a practicar, para dejarles a los más pequeños un ejemplo mejor de responsabilidad y grandeza. 

¿Editamos lo que deseamos?  Con una paciente, estábamos trabajando las metas para este año.  Después de leerme un borrador con muchos objetivos, le pregunté: “¿te va a alcanzar el año para todo eso?”.  Tendemos a proponernos demasiados logros, idealizando nuestra capacidad… y el tiempo.  Así, terminamos yéndonos al otro extremo, abandonando todo.  Cada cosa en el principio es una semillita, que parece que no nos demanda mucho, pero luego va creciendo y sus raíces abarcan más de lo que creíamos.

El cambio ya está dentro de nosotros.  Si no nos dejamos cegar por la ambición del Ego y somos sinceros con ese “mar de fondo” que percibimos en el interior, con esas señales que nos alertan acerca de qué debemos transformar, es cuestión de seguirlas y dejar que ellas nos marquen el camino y las metas que tienen consonancia con él.  

En otra cosa en la que sería bueno editar es en reconocer lo importante de lo superfluo.  Damos la misma prioridad a una tontería que olvidaremos enseguida que a algo fundamental, que tiene valor y sentido para nuestra vida.  Así, nos la pasamos renegando y enojándonos por minucias, deteriorando relaciones, trabajos y procesos necesarios. 

Muchas personas parlotean sin cesar o tienen innumerables actividades, en un intento de acallar las voces internas, de no reconocer sus temores, sus dudas, sus vacíos, sus frustraciones.  Deberían editarse e ir hacia lo profundo, aceptando sus oscuridades y dejando brillar su luz.

Otra forma de observar esto es darnos cuenta de que se trata de un tema de proporciones.  Sobredimensionamos algo y, con ello, traemos el drama a nuestras vidas.  Lo que podría ser una maravillosa cualidad se transforma en un defecto porque el volumen es muy alto.  Es como escuchar música demasiado fuerte: distorsiona el sonido.  El deseo de cambio se convierte en rebeldía sin sentido; la firmeza en rigidez; el servicio en martirio; la alegría en diversión vacía; la espontaneidad en reacción tonta; el valor en temeridad; la compañía en apego, etc.

¿Qué cantidad es necesaria para esa acción, para esa persona, para ese momento?  Hagamos lo justo y nada más.  Aprendamos a manejar nuestra energía.  Fluyamos graciosa y sencillamente.

miércoles, 18 de enero de 2012

Decide: ¡Soy feliz!

¿Es un objetivo para tu vida?  Piensa... ¿Te puedes proponer ser feliz sin importar qué?  Sin importar si no vives más adonde estás, si pierdes a esa persona, si cambia tu salud, si nadie te tiene en cuenta, si dejas tu pasado atrás...

Cuando tomas una decisión y es definitiva, a pesar de todo, sin vueltas, es cuando se produce ese cambio total... en el que pierdes nada más que lo que te impide lograrlo.

Algunas veces, tomé decisiones drásticas, que marcaban lo que iba a ser y hacer para el resto de mi vida.  Era pararme en el borde del abismo y saltar, confiando que caería en el lugar adecuado.  Y siempre caí en almohadones, a decir verdad. 


El nivel de aceptación, entrega y confianza es la clave.  Cuando no basamos el salto en lo que vamos a perder sino en lo que vamos a ganar, es eso lo que se materializa: situaciones, personas, cosas, lugares que jamás hubiéramos imaginado se concretan ante nuestros ojos, por el nivel de compromiso adoptado.

Entonces, ¿te propones ser feliz sin importar qué?