lunes, 6 de junio de 2011

El camino de la verdad

Frecuentemente, he escrito que este mundo (al que consideramos objetivo e inmutable) es una ilusión que le da a cada uno lo que cree. Resulta difícil de comprender, ya que no estamos “entrenados” en considerarlo así. Esta canalización del Arcángel Uriel a través de Jennifer Hoffman es muy clara.

Cada época de vida es una búsqueda por la verdad y la conexión, de restablecernos dentro de la energía de nuestros aspectos divinos donde somos poderosos y amados, nos sentimos seguros, apoyados y felices. Tratamos de crear todas estas cosas como la verdad de nuestras vidas y nos lleva muchas vidas antes que nos demos cuenta que existe una verdad fundamental que siempre hemos conocido pero que nunca aceptamos: ya tenemos todo lo que buscamos y ya somos todo lo que esperamos en convertirnos. La verdad que buscamos está siempre frente a nosotros pero no podemos verla por un número de razones, la más importante porque buscamos la verdad en lugares donde nunca la encontraremos. Y cuando nos detenemos en buscarla aparece frente a nosotros.

Existen muchos niveles de verdad, de la misma manera que existen muchos niveles de energía. La verdad que queremos conocer es que somos poderosos, bendecidos y amados; así comenzamos nuestro viaje de sanación para liberar todo lo que nos bloquea para manifestarlo. Buscamos esta verdad en cada situación, no dándonos cuenta que el mundo material reflejará cualquier energía que le inyectemos porque no contiene su propia verdad y nunca será más para nosotros que lo que pensemos o creamos que somos. La gente en sus grupos álmicos no tiene la verdad para nosotros, salvo aquella que conocen como su verdad porque cada persona vive en el interior de su propia vibración de lo que ellos conocen como la verdad, basada en lo que ellos han experimentado en y del mundo.

El fundamento de la verdad que buscamos no puede ser encontrado en el mundo porque no existe, al menos que la creemos. El mundo material siempre reflejará la verdad de la energía individual y colectiva que la crea y sin la aplicación de una verdad más elevada, basada en el espíritu, es incapaz de darnos más que lo que queremos y de ser más de lo que pensamos que somos capaces. Si queremos saber la verdad, debemos crearla porque somos la fuente de nuestra propia verdad. Lo que es verdad para cada uno de nosotros se convierte en nuestra verdad y parte de la verdad mundial. En palabras más simples, la verdad de que somos merecedores de amor, éxito y alegría ya existe en el espíritu y se manifiesta en el mundo material cuando es la verdad que creemos totalmente acerca de nosotros mismos. La verdad de que no merecemos amor, éxito y alegría se torna verdadera porque lo creemos y no cambiará hasta que cambiemos nuestro aspecto de la verdad.

Cuando tratamos de imponer nuestra verdad sobre la de alguien más o los hacemos responsables por construir nuestra verdadera verdad, estamos transitando en el sendero de expectativas no cumplidas. Cuando queremos amor, por ejemplo, nos decimos a nosotros mismos que merecemos amor y lo hacemos. Pero cuando adoptamos esta verdad “Yo merezco amor” y luego miramos a otros para hacerlo verdad, “Merezco que me ames”, estamos haciendo dos cosas: acercando nuestro deseo por la verdad desde el punto de duda (si sabemos que merecemos amor no necesitamos la validación de alguien) y estamos haciendo del cumplimiento de nuestra verdad la responsabilidad de otra persona. Cada uno tiene su propia versión de la verdad y, si nuestra versión está en conflicto con la suya o demanda algo de ellos que ellos no quieren o no pueden dar, entonces ellos responderán al conflicto y nos trabarán para encontrar la consumación de nuestra verdad con ellos.

Existen dos maneras para alcanzar la verdad: desde el punto del conocimiento o del punto de la duda. Cuando nos encontramos en el punto del conocimiento, no necesitamos a nadie que valide nuestra verdad. Sabemos que es la verdad y que nuestra verdad está siendo satisfecha en cada momento, aun cuando no siempre veamos los resultados de inmediato. Pero cuando tenemos duda, creamos una verdad que refleja nuestras dudas y entonces todo en nuestra vida se esforzará para hacerlo realidad. Pensamos que el mundo es nuestro más grande enemigo y va en contra nuestro, no permite el logro de nuestros sueños y pone desafíos y bloquea nuestro sendero a cada paso. Pero el mundo no hace otra cosa que reflejar nuestra verdad y toda la energía que tenemos por detrás es la verdad. La energía del mundo no juzga, así que, si lo que decimos es verdad, simplemente responde con un poderoso SI.

Cuando nos acercamos a la verdad de la respuesta, que siempre comienza con YO SOY, la vemos reflejada por todos lados. Pero cuando nos acercamos a ella desde la pregunta, ¿SOY YO? la vemos reflejada por todos lados también. Y es así que hemos validado nuestra verdad o la hemos cuestionado, dependiendo si nos vemos como la pregunta o como la respuesta. Si nos acercamos al mundo con la pregunta, la contestación del mundo simplemente refleja nuestra pregunta. Si nos acercamos al mundo con la respuesta, el mundo entonces cambia su energía, por lo que se convierte en nuestra respuesta. Y existe una gran diferencia, ya que diciendo YO SOY establece nuestra intención para la manifestación. ¿SOY YO? pide permiso, que no obtendremos porque no lo necesitamos.

El conocimiento expande la energía, mientras que la duda la contrae y la energía nunca puede convertirse en más que nuestra intención para ello. Esa es la razón por la que aproximarse al sendero de la verdad como una pregunta nunca producirá la respuesta que nos valide y nos asegure que podemos convertirnos o manifestar esa verdad. Una pregunta nunca se convertirá más que en una pregunta. La respuesta, no obstante, debido a que establece el fundamento para la verdad que queremos convertir nuestra realidad, creará la validación que queremos. El reto para nosotros es tener el coraje para saber la respuesta antes de recibir la validación – debemos saber que nosotros somos la verdad más elevada antes de que el mundo valide la verdad para nosotros.

¿Podemos hacer eso? Podemos saber, sin ninguna duda. ¿Que ya somos todo lo que queremos ser y que, al saberlo, recibiremos las respuestas que queremos?

Es lo que debemos hacer si deseamos que nuestro viaje por la verdad resulte en expansión en vez de contracción y debemos convertirnos en la expresión más elevada de nuestro potencial YO SOY y vivir en nuestra propia versión del cielo en la tierra, sabiendo que somos co-creadores, maestros de nuestro sendero de vida y expresiones divinas del Creador en la Tierra.

martes, 31 de mayo de 2011

Verdades infantiles

Hay millones de videos en Internet acerca de bebes y niños.  No soy de navegar, pero, buscando una información, encontré uno muy interesante.  Un niñito de unos dos años, sentado en su silla de comer, le dice a la madre que le gusta ella cuando le da galletitas.  La madre le pregunta si solamente le gusta en ese momento y él le responde: "Sí, te amo, pero no me gustas todo el tiempo".  ¡Qué claridad, por Dios!!  :-)

lunes, 30 de mayo de 2011

¿Esperas tu respuesta confiadamente?

Soy ariana (muy trabajada por mi ascendente Piscis!) y detesto dar tiempo al tiempo: definitivamente, la paciencia no es una de mis virtudes. Esto ha constituido un enorme camino de aprendizaje, por supuesto. En mis primeros años, he arrasado con lo que se me ponía delante, bebiendo la vida de un trago, haciendo lo que se me ocurría y dejando atrás lo que tardaba o no podía perseverar. También, apuré situaciones y personas por no soportar la incertidumbre. No todo fue malo: tanta actividad acelerada me dejó muchísimos conocimientos, experiencias, amigos, lugares que me brindaron plenitud, alegrías, afectos.

A medida que maduraba, el sentido del tiempo cambió. Comencé a apreciar el estar, el permitir el proceso, el morar, el respirar sosegado. A las disparadas, se mira. Arraigado, se ve. Corriendo, se multiplica, superficialmente. Estando, se suma, profundamente.

Una parte de mí apareció. Una que disfrutaba el acontecer, que encontraba ligazones entre el adentro y el afuera, que abría espacios en los que no había tiempos, que era pura presencia, presente.

Comprendí que esto era una cualidad femenina. Mientras que lo masculino persigue objetivos, hace camino al andar, lo femenino aguarda, anida, sostiene, nutre. El espermatozoide avanza frenéticamente, en una carrera a muerte, con sólo un vencedor. El óvulo permanece, sereno y seguro, para abrirse a quien decida.


Empecé a valorar la paciencia, la espera. Lo que me enojaba y frustraba como un lapso inútil y vacío, como pasividad nula se transformó en un tiempo fértil, libre y disponible, en una energía expectante, preñada, que polariza de acuerdo a su misma vibración, que no espera una propuesta sino que atrae la oportunidad de una respuesta. Una respuesta que yace en el centro mismo del ser.

En lugar de considerar la espera como una parada, un retraso, una interrupción, se trata de continuar con la vida mientras se aguarda el cambio, el avance en algo que se anhela, que crece dentro, que se imagina y se siente interiormente hasta que se concreta afuera. Una inefable gestación.

A veces, se espera para que algo se revele por primera vez; para que se desanude, se resuelva; para que se manifieste; para que sea comprendida; para que se reconozca y se acepte; para que se integre y sea; para que ilumine.

Así como la aceptación no es resignación ni sometimiento sino permitir que la Vida se explique por sí misma, en la fe de que lo que pasa tiene un propósito, la paciencia no es padecimiento ni aguante. Se genera un gran dinamismo al reutilizar positivamente la energía que se pierde en luchar y ponerse en contra de todo. Aceptación y paciencia implican una actitud de apertura, juego y aprendizaje, que va fundando confianza.


Cuando esperamos, cuando nos hallamos en presencia confiamos. Lo que parecía estrecho, yermo o ansioso, se muestra vivo, fecundo, creativo. Para parir, para parirnos, para parir esta Nueva Energía, necesitamos confiar en la esencia que nos habita y permitirle desplegarse en nosotros, en otros, en un mundo amable.

viernes, 27 de mayo de 2011

Metáforas

Sean pequeñas o enormes, sea calmas o tumultuosas, sean mareas o tsunamis, las olas están en la superficie.  Siempre.  Cuando bajamos,  observamos grandes corrientes que se desplazan majestuosas.  En la mayor profundidad, la serenidad es su esencia.  Es interesante que, en muchos lugares, las olas de la superficie se mueven en un sentido y las corrientes en el contrario.  En la más grande oscuridad, brillan seres de enorme belleza y variedad.


Como es afuera, es adentro...

miércoles, 25 de mayo de 2011

I sing the Electric Body

Paseando por Internet, buscando ya no me acuerdo qué (es la Enciclopedia más completa que haya existido!), recordé esta canción de la película "Fama".  Siempre me encantó la síntesis poética que propone: la celebración del Yo por venir en una unión con el Sol, la gloria del renacimiento que quema como diez millones de estrellas e incorpora la Tierra, para crear el mañana y ser, con el tiempo, otra estrella.

Para disfrutar, cantar y bailar:   Yo canto al Cuerpo Eléctrico

lunes, 23 de mayo de 2011

El poder del Observador Interno

Hace mucho tiempo, comencé a darme cuenta de ciertas tramas, patrones, programas que repetía cada tanto.  Usando mi observador interno (como dice este escrito) encontré la esencia de mi aprendizaje en esta encarnación y cómo se desarrollaba su proceso, tanto al seguirlo como al negarlo.  Al aceptarlo y potencializarlo, comprendí cada situación y el caos y el sufrimiento terminaron; mi vida se me presentó como un tapiz, lleno de fecundidad, belleza, poder y creación, con infinitas oportunidades. Eso es lo que le propongo a cada paciente: vislumbrar su propio precioso tapiz y continuar tejiéndolo desde la conciencia.

Nuestro observador interior es un aspecto de nuestra conciencia que siempre está presente. Sin embargo, es sólo cuando “despertamos” que somos capaces de beneficiarnos de su sabiduría y guía. Aprender a ver el mundo a través de los ojos de nuestro observador interior es esencial para acceder a las líneas de tiempo de la quinta dimensión.

La conciencia dormida va por la vida todos los días pasando por alto los símbolos y señales del camino y los empujones intuitivos. La persona que está “dormida al volante”, por así decirlo, se ha permitido a sí misma quedar demasiado absorta en los acontecimientos de su vida.

Cuando esto sucede, los eventos de la vida parecen abrumadores y demasiado importantes. Perdemos la perspectiva adecuada cuando no podemos dar un paso atrás y ver objetivamente lo que está sucediendo. Sin las perspectivas tanto de cerca como panorámica, no podemos aprender y beneficiarnos de nuestras experiencias. En cambio, nos encontramos en una hilera sin fin de sucesos en la vida, perdidos en el sueño de nuestra vida sin el beneficio de la percepción y comprensión.

El Desapego es Confianza en el Orden Superior del Universo
El desapego es la clave que nos permite dar un paso atrás y vernos a nosotros mismos y a los eventos de nuestra vida a través de los ojos de nuestro observador interior. Desapego no es indiferencia; más bien es confianza en el orden superior del universo. Cuando podemos ver la vida desde una perspectiva desapegada, podemos ver que nuestra vida funciona de acuerdo con ciertas tramas. Cuando podemos dar un paso atrás y presenciar estas tramas, los eventos reales pierden poder sobre nosotros. Podemos actuar a partir de nuestras decisiones y guía en lugar de sentimientos de esclavitud y adicción. Cuando nos quedamos dormidos y quedamos demasiado absortos en el sueño de nuestra vida, somos mucho más susceptibles a las tramas esclavizadoras y parasitarias.

La persona que se siente victimizada por los demás y por los eventos de su vida puede cultivar el desapego para examinar sus creencias, acciones y tendencias. Un examen a fondo de hacia dónde está fluyendo la energía proporciona la visión para hacer elecciones en la vida. Cada persona posee el poder de convertirse en el maestro de su destino en lugar de la víctima. El precio para dominar la vida en lugar de ser arrastrados es la vigilia y el compartir el viaje de vida con su observador interior.


Tomar Conciencia de las Tramas o Guiones de la Vida
Si miramos a las tramas de nuestra vida el tiempo suficiente podemos ver estas líneas de tiempo activarse según las creencias que mantenemos sobre la naturaleza de la realidad. Estos programas o guiones determinan cómo fluyen los eventos de nuestra vida. Si nuestros guiones dicen que somos perdedores, vamos a perder. Si dicen que somos amantes, vamos a amar.

A medida que avanzamos por la vida, todavía participando en los roles que nos hemos fijado para nosotros mismos, podemos ver también los eventos a través de los ojos de nuestro observador interior. Con el tiempo, nuestro observador va a llevar conciencia a los viejos guiones que operan en el trasfondo de nuestras vidas. Una vez que vemos estos guiones, podemos reescribirlos y cambiar las líneas de tiempo que estamos energizando y experimentando.

La Vida Sucede – si estamos Durmiendo
Pueden haber visto calcomanías que dicen “Shit happens” (“así es la vida”, en el sentido de que cualquier cosa puede pasar, incluso las peores). Esta es una creencia común de quienes se mueven por la vida dormidos, sin la conciencia de que ellos poseen la capacidad de elegir sus circunstancias de vida. El hecho es que la vida sucede de maneras que no elegirían, si es que están dormidos a las posibilidades que existen a su alrededor. Cuando se quedan dormidos pierden contacto con su observador interior, y las posibilidades de la vida se pierden en una abrumadora marea de acontecimientos. Una vez que recuperan la perspectiva mediante sus poderes de observación, están despiertos y conscientes, y la vida se desarrolla de maneras increíblemente hermosas e inesperadas.

viernes, 20 de mayo de 2011

Dorados otoñales

Amo el otoño.  Los cielos azules límpidos, la brisa fresca, el sol suave, los distintos tonos dorados de los árboles.  En el campo...

 o en la ciudad...


caminar sobre hojas secas, escuchando el rumor del otoño, me encanta!