Con mi padre, fuimos una semana a Obispo Trejo, una pequeña ciudad al norte de Córdoba, a casa de unos primos.
Él quería conocer los nietos de su sobrino y pasar el fin de año con ellos. Luego de una más que copiosa cena (con chivito y lechón, además de otras comidas) y acostarnos a las cuatro de la mañana, se levantó descompensado, con muy baja presión, y terminó internado dos días con suero. Estaba encantado en su habitación individual (con aire acondicionado, televisión, baño propio) y el cariño de las enfermeras y los médicos. Todos le hacíamos bromas de que no se quería ir del hospital de lo bien que la pasaba.
Esto frustró los paseos que se habían planeado, lo que sumado a que la pileta municipal estaba clausurada, dio como consecuencia que la pasé entre la casa de mis primos y las de sus hijos… charlando de todo un poco, comiendo cosas riquísimas y durmiendo como hacía años que no pasaba.
El sueño interrumpido, típico de los síntomas de la Nueva Energía, ha sido una constante en mi vida desde hace mucho tiempo, aumentado por los ruidos constantes de una ciudad enorme como Buenos Aires. Allí, en ese silencio absoluto sólo perturbado a la mañana por el trinar de los pájaros, dormí 8 ó 9 horas sin parar y luego otras 2 ó 3 de siesta. ¡Fue una verdadera cura de sueño!
Los días transcurrían pensando qué iba a comer y cuánto iba a dormir. Si bien me mantuve en contacto con mis pacientes de Internet, conversé con mi tía y las esposas de mis primos (amorosas!), jugué con los chicos (maravillosos!), mi mente estaba en reposo, casi dormida.
Al final, me di cuenta de que necesitaba ese descanso, en todo sentido. Una entrega al fluir del tiempo, del tiempo interno. Lo sentí como el final de un ciclo, como un vaciado. Ahora, estoy llenándome de otra energía. ¡Muchas gracias a mi familia que lo hizo posible!
viernes, 9 de enero de 2009
Cura de sueño
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Laura Foletto
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martes, 6 de enero de 2009
Disfrutando la patología
Observando con una prima los "rituales" de mi padre para hacer cualquier cosa, nos reíamos de algunos rasgos característicos de los Foletto. Uno de ellos es cierta manía en los detalles. Hace mucho tiempo, me di cuenta de esta especie de neurosis obsesiva, lindante con un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (para usar términos psicológicos). Si bien lo trabajé y ya no me molesta, algo quedó. Pero, me parece que uno tiene que usufructuar la patología.
He notado grandes "enfermedades" psicológicas en muchos genios o personalidades importantes y, justamente, éso era lo que los destacaba o hacía de ellos innovadores o pioneros. Si uno puede utilizar la parte positiva de esas peculiaridades (disminuyendo el perjuicio), es posible mejorar la propia vida de formas prácticas y bellas.
He aprovechado mi obsesión para enriquecer hermosamente lo que hago (escritos, presentaciones, mi casa, la ropa, etc.), manteniendo a raya el Ego con sus perfeccionismos vacíos y estériles.
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Laura Foletto
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sábado, 3 de enero de 2009
Calor... humano
Son las 6.40 de la tarde y estamos todavía en sobremesa, bajo dos tupidos paraísos que nos ofrecen su sombra, mientras una suave brisa despeja el calor.
Mucha comida, mucha bebida, mucha charla, muchas risas. Los chicos han corrido y jugado y ahora están descansando. Los grandes cuentan anécdotas divertidas. Los platos se acumulan en la pileta. Los pájaros trinan la música de fondo.
El verano se desliza lentamente, mientras nosotros fluimos arrullados por el amor y la alegría.
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Laura Foletto
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viernes, 26 de diciembre de 2008
Tiempo del corazón
He escrito muchas veces acerca de vivir el presente. Acostumbramos repetir el pasado en el hoy y, así, incrementado por el miedo a lo desconocido, continuarlo en el mañana.
La mayoría no toma conciencia de esto, atareados en sus corridas cotidianas. Cree que esas agendas completas, esa actividad frenética, ese tiempo lleno es sinónimo de vivir plenamente. Casi siempre es justamente lo contrario. Es, más bien, una huida de sí mismos, una postergación de una conexión con su interior, al que temen porque no conocen y no conocen porque no tienen tiempo. Es un círculo vicioso.
“Es una crisis de sentido. Lo que ha desaparecido es el tiempo significativo”, escribe Jacob Needleman. “Hemos aislado el tiempo del corazón del tiempo del mundo físico. Tratando de conquistar a la materia, hemos sido conquistados por ella. Somos objetos de un tiempo creado por nosotros y no sujetos del tiempo de la conciencia, del espíritu, del corazón. El tiempo del corazón no corre detrás de nada y un corazón tranquilo nunca es derrotado por el tiempo”.
Es una gran verdad. En el presente está contenido el pasado y el futuro, el presente es eterno, como el espíritu. En este sentido, se encuentran y el tiempo del corazón es el tiempo real. Como está dicho: “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para aquellos que temen, demasiado largo para aquellos que sufren, demasiado corto para aquellos que celebran, pero, para aquellos que aman, el tiempo es eterno. ”
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Laura Foletto
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martes, 23 de diciembre de 2008
¿Vives cargando la vida de otros?
Una de las características más notables de la Nueva Energía es el énfasis en la necesidad de asumir totalmente la responsabilidad por la propia vida. Esto implica muchísimas veces… dejar de hacerlo por la de los demás.
Diferenciando la compasión y el amor, encuentro que la mayoría de las personas hallan propósito, consuelo, distracción, culpa, gratificación, de todo un poco, en esto de tomar los asuntos de los otros en sus manos. Hace unos años, una mujer vino a terapia porque no daba más, aguantando estructuras que ya no eran soportables. Me dijo que lo hacía “por su hija”. Le dije que así no funcionaba la cosa, que tenía que hacer un cambio por ella misma. “Ah, no, si es por mí, yo me pego un tiro, a mí no me interesa nada, yo no valgo el esfuerzo”.
“Ya no sé qué hacer por él/ella” es otra frase repetida. Cuando les digo: “Nada, no hagas nada”, se sorprenden o, más aún, se escandalizan. Tienen que hacer algo: proporcionar dinero; hacer de niñera o mucama; escuchar quejas y lamentos continuos; atender en enfermedades; ocultar situaciones: esto es común en las mujeres con sus esposos con respecto a los hijos: “él no se tiene que enterar de esto porque se enfurecería o le daría un ataque cardíaco o lo que sea”, de esta forma no sólo se transforman en la que carga con los secretos sino también en la que tiene el control emocional de la familia.
No sé muy bien de adónde salió esta compulsión (seguramente algún mandato religioso), pero no sirve a nadie. En primer lugar, no sirve a quien pretendemos ayudar. Los volvemos débiles, necesitados, vagos, inseguros, aprovechados. Les sacamos la oportunidad de resolver por sí mismos lo que desean, de lo que son capaces, lo que saben, lo que son en definitiva. Nunca averiguan cuán fuertes, sensibles, motivados, inteligentes, creativos podrían ser. Y, varias veces, terminan resentidos por tanta ayuda: se sienten en una posición humillante, son los que “no pueden”.
¿Por qué no nos sirve a nosotros? Porque, al estar ocupados en los demás, no nos ocupamos verdaderamente de nosotros. Alimentamos las excusas perfectas: no tenemos tiempo, dinero, ganas. Por otro lado, eso nos coloca en una posición “superior”, somos los buenos, los que saben, los que ganan puntos en el Paraíso. Y algo fundamental: nos salva de sufrir. Si el otro no sufre porque le evitamos el sufrimiento, nosotros tampoco sufriremos. Es una ilusión, por supuesto. Esta construcción inconciente termina cayéndose e igual tenemos que vérnosla con lo que deseamos evitar.
Entonces, ¿por qué no cortar con esto ya? Primero, tenemos que tomar conciencia de este juego. Aunque tendemos a estar en una u otra posición (somos los dadores o los recibidores), alternamos los dos de acuerdo a las personas o las situaciones. Una buena reflexión es: ¿qué obtenemos en una y otra variable?
Dije juego. Seguramente, leíste que vivimos jugando juegos, pero… ¿los conoces? Me pasa con algunos pacientes que, cuando comienzo a revelarlos, aparecen las resistencias, los enojos, las incredulidades. Es lindo leer acerca de ellos, pero no es tan lindo verlos en acción. Estamos tan identificados con ellos, tan apegados, que enseguida reaccionamos emocionalmente defendiéndonos o excusándonos. Sin embargo, tenemos que conocerlos para poder soltarlos y vivir plenamente. Si no eres feliz, si estás sufriendo en algún aspecto… ¡estás jugando un juego!
Otro aspecto es que nos encanta el drama. En realidad, no sabemos vivir sin la adicción al dolor, al sufrimiento, a la lucha, a los problemas. Así es “sentirnos vivos”. Cuando recién comencé a estudiar, me di cuenta de que no sentía el cuerpo a menos que me doliera o me molestara. No sabía lo que era simplemente estar en él, percibir las múltiples sensaciones y estímulos, disfrutar placenteramente, estar en paz. Ahí, concienticé que eso mismo me pasaba a nivel emocional y mental. Ocuparnos de los problemas de los otros (o sea, sumar a los propios) nos da suficiente combustible como para varias vidas de drama y dolor.
¿Sabes? Tienes que despertar del sueño de “pobre humano” y empoderarte como “humano divino”. Toma esto como el principal objetivo para el nuevo año. ¿Qué necesitas? Confiar en ti (en la parte divina de ti), que te abrirá los caminos. Tienes todas las herramientas que precisas. No hay nada más grande que tú. Deja de poner la mirada en el afuera y mira dentro de ti. Ocúpate de tu propia felicidad y creatividad y así contribuirás a las de los otros. Pon compasión en las interacciones de los demás, tanto como en las tuyas. Eres un ser maravilloso, digno de toda clase de abundancia. Dios te ha creado para expandir su amor y creación.
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Laura Foletto
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domingo, 21 de diciembre de 2008
Meditación
Hoy es el solsticio de verano (aquí) y de invierno (en el norte), es la detención del Sol. Además, se conmemora el Espíritu de la Navidad o la Navidad Mística.
Fui a una meditación de la Escuela Claridad. Recibo muchísimas invitaciones, pero no concurro a casi ninguna salvo que “algo” me resuene interiormente. Ésta lo hizo. Comenzó con una hermosísima música en vivo con Juan Ángel Moliterni y Ronnie Kesselman y una presentación de Geometría Sagrada, que ya me hizo comenzar a llorar al sintonizarme conmigo misma.
Luego, nos condujo a una meditación que me conectó con tantas imágenes, seres, geometrías, sensaciones, mensajes, que las lágrimas me corrían sin parar. Es tan maravilloso el Ser que somos… hay tanto amor disponible… tanta belleza… tanta paz y poder…
Fue un voto renovado de llevar mi Luz en cada paso, en cada palabra, en cada presencia, en cada mirada.
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Laura Foletto
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viernes, 19 de diciembre de 2008
Tres deseos para estos tiempos
1. Hay un Dios y él habita en cada uno de ustedes, un Espíritu de comprensión universal para todos en la Tierra. No está dividido en facciones ni alienta a un lado de sí mismo o al otro. Está comenzando a ser comprendido como una verdad y llora por los que lo dividen. Por lo tanto: ¡Sepan que es así! Busquen lo divino en cada uno de ustedes, porque está ahí.
2. Concentren sus bendiciones y su interés por la paz en los que están sufriendo en este momento. Porque la energía de esto es potente y realmente puede cambiar lo que suceda en el futuro. Si una cantidad suficiente de ustedes lo hace, lo que están visualizando se manifestará exactamente así. Por lo tanto: ¡Envíen la sensación de bienestar a los que no tienen ninguna! El resultado es más grandioso que el que esperan.
3. Generen el sentimiento de compasión para el planeta y todos los que lo habitan. Véanlos como a una familia angustiada, pero que puede resolver sus diferencias con el tiempo. Por lo tanto: Creen compasión por la Humanidad, porque ésta es la energía que puede cambiar el futuro
Kryon
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Laura Foletto
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