¿Es
malo el deseo? Para algunas
filosofías, deberíamos desterrarlo porque es la fuente de los males, al igual
que el cuerpo. Todo lo bueno es
etéreo, espiritual. Aunque no lo
pensemos conscientemente, muchos adherimos a ello porque, cuando iniciamos un
camino interior, tendemos a creer que debemos dejar de desear, sobre todo lo
material, y con ello incluimos al cuerpo como si fuera el demonio que nos
hace caer en la tentación.
Eso
proviene de la (errónea) idea de que lo físico no tiene relación con lo
espiritual, de una escisión que nos ha hecho enorme daño porque nos ha
dividido totalmente y hecho sentir culpables de desear, de vivir en
realidad. ¿Por qué estar en un planeta
tan hermoso, con tantas posibilidades, con un cuerpo que necesita, con
sentidos que requieren estímulos, con una mente curiosa e inquieta? ¿Por qué nos dan algo para luego renegar de
ello?
El
deseo es una llave de activación.
Te contacta con tus habilidades, con tus cualidades, con tus
aprendizajes, con tus aportes. A
medida que te conectas con ellos y los concretas, vas profundizando en tus capacidades de
co-creador, vas conociendo las consecuencias y responsabilidades de serlo, de
traer algo nuevo a Todo Lo Que es. Es un camino a tu deidad, a través de la
materialidad de estar encarnado en un planeta.
Cuando estás verdaderamente ensamblado con
tus deseos, estás cercano a tu divinidad, a lo que trajiste como
potencial. El problema surge cuando no puedes discernir entre “yo soy/yo quiero
esto” y “yo debería querer esto para…”, entre lo que tú traes y lo que la
sociedad te empuja a ser, hacer y tener porque hay un modelo externo al que
debes adherir y a través del cual podrás lograr determinadas cosas que la
misma sociedad vende como fundamentales.
¿Cómo
saber la diferencia? Los
verdaderos te iluminan internamente; te dan propósito, sentido; te enseñan
mientras los consigues; te relacionan y te hacen consciente de las
consecuencias; te expanden y te profundizan.
También, te hacen resistente y voluntarioso, fuerte y sensible, porque
no todo son rosas sin espinas.
¿Qué
hacer cuando no estás orientado?
Detenidos y temerosos, culpables y castigados, nos quedamos congelados
creyendo que no somos suficientes y adecuados, que no podemos. Nada de eso es cierto. Mejor tomemos esos momentos como señales de
que debemos tomar otra dirección, de que nos están indicando el camino hacia
nuestro corazón. Como digo en el Curso “Los
Miedos al Crecimiento”: ellos son
puertas que nos sirven para transformar nuestras vulnerabilidades en
fortalezas y para conocer nuestros dones y potenciarlos.
En estos momentos de intensos cambios, muchos
también estamos evolucionando nuestros deseos. Están mutando hacia espacios de
profundidad, de esencia, de abundancia, de serenidad, de sencillez, de amor. Enfrentemos los miedos y liberemos el
potencial maravilloso que traemos para co-crear un nuevo mundo. Podemos.
La Luz nos guía y nos protege.
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viernes, 18 de agosto de 2017
Los deseos que sirven para liberar nuestro potencial
Publicado por
Laura Foletto
en
11:21
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