jueves, 6 de octubre de 2016

Cierres y renovaciones al máximo: sé amable contigo

La semana pasada, publiqué en mi Facebook algunas entradas acerca de cómo estamos transitando este año y muchos se hicieron eco del estado (calamitoso) en que se encuentran (pongámosle un poco de humor).

En numerología, el 2016 es un año 9, lo que implica el fin de un ciclo con sus consiguientes cierres, pérdidas, despedidas, balances y el establecimiento de nuevas metas.  Muy probablemente, te hayas replanteado bastante cosas en estos meses, sea porque el panorama cambió, sea porque ya no vibrabas con lo que había, sea porque algo comenzó a aparecer en tu consciencia, todavía no muy definido pero ciertamente fuerte.

Ha sido movilizador porque no se trató de asuntos banales sino de un mar de fondo que se levantó y subió a la superficie incontrolablemente.  Y esto último es lo que más sacudió: el control.  El Ego pretende fiscalizar todo por miedo, inseguridad y desconfianza, por lo que busca establecer bases estables y cómodas para operar siempre del mismo modo (básicamente es una máquina repetitiva).  Como la vida es cambio y evolución, en algún momento esas plataformas ya no sostienen tanto movimiento y se resquebrajan.

Cuando lo nuevo es tan radical y original, no hay más remedio que confrontarlo a pesar de todas las resistencias que opongamos.  No involucra modificaciones cosméticas: tu estructura más esencial está mutando, conmovida por masivas efusiones de Energía.  Tus cuerpos físico y emocional están siendo reformados hacia nuevas instancias de integración dimensionales.  Tu mente está tratando de aceptar y adaptarse a conceptos que, quizás conocía teóricamente, pero que no habían sido in-corporados. 

¿Cómo se manifiesta esto?  Con cansancio, síntomas (tensión, alergias, mareos, dolores), enfermedades, “accidentes”, sensibilidad extrema y/o insensibilidad, hartazgo, irritabilidad, necesidad de soledad y escucha interior, cambios en la alimentación y en el trato corporal, desgano, mal dormir y sueños extraños, apertura a otras capacidades, replanteos existenciales, pérdida de interés en objetivos y relaciones largamente sostenidos, surgimiento de otros deseos, etc.  Un paquete variado y desafiante…



¿Cómo transitarlo?  Con amabilidad.  Sí, es difícil.  Nuestra sociedad (regida por el Ego) quiere todo YA, sin proceso, sin espera, sin sustento.  Lamento informarte que esto es un asunto del Ser, a quien poco le importa lo que deseas pero sí lo que necesitas.  Te maltratas, te exiges, te fuerzas, te agotas y nada pasa.  No es ese el modo: aprende a aceptar, a tener paciencia, a perseverar, a conectarte con el cuerpo y la Tierra, a incluir todos tus aspectos, a ver las relaciones con Todo Lo Que Es, a confiar en ti mismo y en la Vida.

¿Te diste cuenta de que esas son cualidades de lo Femenino?  Eso también es parte del proceso, ya que necesitamos equilibrar la preeminencia de lo Masculino durante siglos.  Los atributos de la energía femenina han sido denigrados y socavados por tanto tiempo que nos cuesta siquiera considerarlos como buenos propósitos (incluso a las mujeres, que nos hemos masculinizado bastante).  ¿Para qué colaborar si podemos competir, para qué integrar si podemos combatir, para qué esperar si podemos arrebatar, para qué ser cordial si podemos forzar?


Tanto hombres como mujeres debemos replantearnos la fuerza del Amor.  En el fondo, creemos que es débil, tonto, que no soporta el embate de lo malo y dañino.  El Amor es poderoso e inteligente, disuelve sin necesidad de luchar, empodera sin acorazar e insensibilizar, es vulnerable sin debilitar, moviliza sin agotar, crea sin destrozar.  Por eso, sé amable contigo.  Este proceso no es de unos meses, es para siempre, porque está moviendo las bases mismas de la vida en la Tierra.  Sé parte de la espiritualización de la materia poniendo consciencia, entusiasmo, amor en tus interacciones contigo mismo, con los demás, con tus asuntos, con el planeta, con la Vida.  No hay nada que lo valga más.  Eres una chispa de Dios, latiendo en un corazón humano.