jueves, 11 de junio de 2015

Elige la Vida, elige ser extraordinario

¿Has observado que, cuando tomas una decisión para mejorar algo, dos pulsiones se apoderan de ti inmediatamente?  Simplificando, se podría denominar a una de vida y a otra de muerte.  Freud usó dos deidades griegas para llamarlas: Eros y Tánatos.  O como el ángel y el demonio, que te hablan a cada oído, impulsándote a continuar o a abandonar.

Ya sea que pretendas bajar de peso, dejar de fumar, comenzar un estudio, emprender otro trabajo, separarte o lo que consideres que ya es tiempo de iniciar para evolucionar, no te la verás fácil.  El impulso destructivo se aliará a la comodidad de la presente situación y te llenará de dudas, incertidumbres y posibles fracasos acerca del futuro: ¿para qué tanto esfuerzo, para qué llenarte de nuevos problemas habiendo tantos viejos que enfrentar?

Justamente, ese es uno de los temas.  La in/decisión de mantener posiciones insostenibles en el tiempo te ha llenado de inconvenientes, que se agrandan a medida que te opones a cambiar.  La comodidad se convierte en una incomodidad diaria, en un traje que aprieta cada vez más, en un túnel sin escapatoria.  No hay más salida que abordar la transformación.

Y entonces se desata el conflicto.  Inicialmente, tus resistencias son más potentes que el nuevo impulso.  Muchas veces, ganan.  Estás tratando de adelgazar y un cumpleaños es tu caída.  Tienes dos opciones: o sigues desbarrancando y renuncias o lo tomas como una contingencia más en tu camino hacia la salud.  Aceptar que caerás, que te equivocarás, que fracasarás es primordial.  No hay proceso de aprendizaje sin errores.  Comenzar cualquier cosa con eso en mente te tranquiliza, porque entonces puedes sostener lo que te propones.



Estás acostumbrado a lo perjudicial, ¿te has dado cuenta?  Te es más fácil aceptar el sufrimiento, las frustraciones, las restricciones, las penurias, los rechazos.  Es lo conocido.  Te victimizas, culpas a los demás y sigues.  En una sociedad que te vende la felicidad fácil a través del consumo y la ilusión de libertad, no puedes salir de las limitaciones impuestas por generaciones.  Se requiere activar la conciencia y la capacidad de elegir para disolver las pulsiones destructivas que sobrevienen.

No se trata de una batalla porque, si lo tomas desde ese punto de vista, lo conocido te ganará, porque es más fuerte.  Lleva más energía aguantar y pelear que soltar y fluir.  Deja de pelearte contigo mismo.  Acepta el combo que eres, tus luces y tus sombras.  Sí, partes tuyas no desean lo mejor para ti y quieren mantener el poder que tienen.  No las elijas.  Toma conciencia y decide que deseas lo más elevado para ti.  Pregúntate: ¿esto sirve a mi mayor bien y el de los demás?, ¿esto activa la más grande versión de mí mismo?, ¿para qué atraje esta persona o situación?, ¿qué puedo aprender?


Seguramente, conoces la frase “¿Quieres ser feliz o tener razón?”.  Eres capaz de las dos cosas: tienes razón cuando te alías con tu Ser, cuando liberas siglos de condicionamientos perversos de luchas y sufrimiento.  Estamos en otros tiempos y puedes elegir la felicidad, siendo conciente y coherente con tus deseos esenciales.  Establece qué partes tuyas quieres que predominen en tu espacio interno; cómo sería tu vida cotidiana regida por tus propias reglas; qué clase de relaciones tendrías contigo y con los demás; cómo sería tu conexión con el Universo y con Dios/Diosa.  Esas serán tu norte, tu guía.  Cuando caigas, te olvides o te pierdas, volverás a ellas y continuarás.  Elige ser extraordinario.  Elige la felicidad.   Elige la Vida.  Elige ser tú mismo.